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iconitoAutor: Julio Franco Corzo
29 de marzo de 2016

Durante años busqué en la literatura especializada en política pública una herramienta que me permitiera hacer un análisis rápido pero serio sobre las causas de éxitos y fracasos de políticas públicas.

La pregunta que rondaba por mi cabeza era: ¿por qué servidores públicos cometen los mismos errores cuando diseñan y ejecutan un nuevo proyecto? Por ejemplo, solo en México, conozco 5 parques industriales financiados con recursos públicos que no tienen ni una sola empresa instalada. También conozco en Sudamérica programas casi idénticos para promover el turismo de regiones de países, también financiados con recursos públicos, que no tienen efecto alguno sobre el flujo de turistas. No es un caso aislado, es un patrón de comportamiento.

Pero como muchas sorpresas en la vida, la respuesta la encontré observando programas exitosos, no los fracasos. Mi trabajo principal es evaluar programas y proyectos de gobiernos en América Latina. Ese trabajo consiste en lo siguiente: muchos gobiernos tienen programas anuales de evaluación para que universidades y consultores externos evalúen programas y les den información para mejorar el diseño o la operación de los mismos.

Esta maravillosa oportunidad me permite dedicarme, junto con mi equipo de trabajo, a analizar con detenimiento un solo programa por varias semanas, con apoyo e información de las personas que lo operan, y a veces con las personas que lo diseñaron. Y obviamente nos ha permitido ver lo que no es evidente. Digamos que si un programa gubernamental fuera un iceberg y los ciudadanos pueden ver únicamente la punta, los evaluadores de política pública pueden ver el iceberg completo.


Pues resulta que después de 7 años de hacer más de 100 evaluaciones, pude mirar con detalle algunas políticas públicas exitosas. Cuando llamo una política pública exitosa, me refiero a un programa público que está mitigando las causas del problema público para el cual fue diseñado, los beneficiarios la califican como una acción atinada de gobierno y se han cumplido las metas planeadas por operadores.

Y esas políticas públicas exitosas me abrieron los ojos. En todos los casos se había realizado un análisis riguroso del problema público, así como un análisis de factibilidad de soluciones; se había gestionado con un fuerte liderazgo, se había iniciado la ejecución en una organización con un equipo multidisciplinario de alto desempeño donde existía un sistema de monitoreo y seguimiento, y se había incorporado la opinión de personas a favor y en contra de la iniciativa a través de la política. Así nació el Método ALOP.

¿Qué es el Método ALOP?

ALOP es un método para diagnosticar y fortalecer políticas públicas, y sus siglas representan 4 herramientas que se utilizan en políticas públicas exitosas: Análisis, Liderazgo, Organización y Política. Veamos a qué se refiere cada una.

Análisis

La primera herramienta del Método ALOP es realizar un análisis profesional de un problema público y de soluciones factibles para diseñar la política pública.

El análisis es clave para el éxito de políticas públicas porque las soluciones creativas y factibles nacen de un riguroso proceso de análisis.

En mi opinión, la diferencia más importante entre un amateur y un profesional en el área de políticas públicas es que el primero hace propuestas sin ningún tipo de filtro y la mayoría son ocurrencias; en cambio, un profesional presenta propuestas viables, que atacan las raíces de los problemas y donde se toma la opinión de la ciudadanía en la creación de soluciones.

Para utilizar la herramienta “A” sugiero seguir 3 pasos clave: 1) analiza el problema público que deseas resolver, 2) analiza las soluciones que pueden mitigar el problema y 3) analiza la factibilidad de las mejores soluciones.

Pero cuidado, el análisis es importante en este método cuando se combina con las otras 3 herramientas. Veamos por qué.

El análisis permite trabajar en el contenido de la política pública, pero si no se tiene un líder con experiencia en la gestión de proyectos, una organización con el equipo y los recursos materiales necesarios para ejecutarla y poca adversidad política, entonces lo único que tenemos es un documento con buenas intenciones.

Liderazgo

La segunda herramienta del Método ALOP es gestionar con liderazgo lo estratégico de una política pública.

El liderazgo también es clave para el éxito de políticas públicas porque permite darle visibilidad a las propuestas entre políticos y funcionarios públicos de primer nivel.

Cuando hay un líder con experiencia en retos similares dispuesto a invertir su energía en la política pública, es capaz de generar un robusto plan de acción para dar certidumbre al equipo que implementará el proyecto y eso lo permite gestionar con mayor facilidad los recursos que se requieren.

Para utilizar la herramienta “L” sugiero seguir 3 pasos clave: 1) identifica y elige un líder de proyecto con experiencia, 2) elabora un plan de acción para implementar una política pública y 3) gestiona y asegura los recursos para el proyecto.

Pero nuevamente cuidado, el liderazgo en este método es valioso cuando se combina con las otras 3 herramientas. Veamos por qué.

El liderazgo permite darle visibilidad a la propuesta de política pública, pero sin un análisis sólido, una organización en donde se pueda instrumentar y una estrategia política para negociar con opositores, lo único que tenemos es a un apasionado ingenuo.

Organización

La tercera herramienta del Método ALOP es conocer y fortalecer la organización donde se ejecutará la política pública.

Hace unas décadas se pensaba que el diseño de programas era la etapa más importante del ciclo de políticas públicas porque se asumía que una vez que se toma la decisión de ejecutarla, los funcionarios de una agencia de gobierno lo harían de forma automática. Ahora sabemos que no es así. Implementar una política pública es una tarea muy compleja. El inicio del proceso de implementación es denominado en el Método ALOP como la herramienta “O”, pero repito, solo el inicio.

Para utilizar la herramienta “O” sugiero seguir 3 pasos clave: 1) descifra el entorno de la organización donde se llevará a cabo la política pública, 2) elige a un equipo multidisclipinario de alto desempeño y 3) diseña e implementa un sistema de seguimiento.

Pero nuevamente cuidado, la organización en el Método ALOP es valiosa cuando se combina con las otras 3 herramientas. Veamos por qué.

Una organización con el equipo y recursos adecuados permite iniciar de forma correcta la implementación de una política pública, pero sin un análisis serio para darle solidez al diseño, un líder que le dé visibilidad con políticos y funcionarios de primer nivel y un decisor dispuesto a negociar con opositores, lo único que tenemos es a un grupo de entusiastas.

Política

La cuarta y última herramienta del Método ALOP es lograr cooperación, consenso y legitimidad por medio de la persuasión y la negociación con opositores del proyecto, programa o política pública.

Aunque a veces resulta difícil separar al liderazgo de la política, y esto es porque la línea que las divide es muy delgada; cuando hablo de política en el Método ALOP, me refiero a las acciones que realizan los funcionarios que han asumido la responsabilidad de defender y negociar la política pública con los opositores.

Para utilizar la herramienta “P” sugiero seguir 3 pasos clave: 1) identifica los actores a favor del proyecto , 2) identifica los actores en contra del proyecto y 3) genera e implementa un plan de negociación.

Pero nuevamente cuidado, la política en el Método ALOP es valiosa cuando se combina con las otras 3 herramientas. Veamos por qué.

La política, a través de las acciones que realizan los funcionarios que defienden y negocian la propuesta de política pública, sin una organización con los recursos necesarios donde se pueda implementar, un líder que gestione con inteligencia recursos para el proyecto y un diseño de política pública sólido, es únicamente demagogia.

¿Cómo operan las 4 herramientas?

Ahora sabes que el Método ALOP tiene 4 herramientas: Análisis, “A”, Liderazgo, “L”, Organización, “O” y Política, “P”, pero permíteme mostrarte cómo funcionan.

Primero, el orden importa.


La herramienta “A” se utiliza antes que “L” y ésta antes que “O” y “P”. El trabajo de un carpintero puede ser muy ilustrativo. Un carpintero tiene al menos 4 herramientas para llevar a cabo su trabajo: un flexómetro, un serrucho, un martillo y un nivelador. El flexómetro lo utiliza siempre antes de cortar con un serrucho para medir con precisión el corte que hará.


De igual forma, las actividades del análisis como son la generación de soluciones creativas y el análisis de factibilidad, se tienen que llevar a cabo antes de las actividades que conforman el liderazgo, como son la elaboración de un plan de acción y la gestión de recursos.

Posteriormente “O” y “P” se accionan al igual que un martillo o un nivelador, en el caso de un carpintero, según el tipo mueble que esté construyendo. Si está indeciso sobre la alineación de un mueble usa el nivelador, pero si no es un problema, usa directo el martillo para unir partes.

Descifrar el entorno de la organización donde se implementará la política pública y la selección de un equipo de alto rendimiento, que son actividades de “O”, se pueden llevar a cabo antes o después de identificar con detalle a actores a favor y en contra de la propuesta, que son actividades de “P”. La diferencia estriba en el nivel de oposición que podría presentar la iniciativa de política pública.

Sugiero que cuando el nivel de oposición sea menor, se inicie con las actividades de “O”, pero si se requiere un trabajo importante de negociación, sugiero que las dos actividades se hagan de forma simultánea.

El Método ALOP te permite lograr dos tareas complejas para un proyecto exitoso

Existen dos tipos de tareas complejas necesarias para lograr una política pública exitosa: 1) el análisis estratégico del problema público y de la organización donde se implementará, y 2) la gestión del proyecto de política pública.


En el Método ALOP, las herramientas “A” y “O” sirven para realizar el análisis estratégico. “A” sirve para generar soluciones factibles a problemas públicos, mientras que “O” sirve para realizar el análisis organizacional de las áreas donde operará la política pública. Se podría decir que “A” se concentra en el “análisis macro”, de los problemas públicos y las mejores alternativas de solución y “O” se ocupa del “análisis micro”, es decir, en la organización donde se implementará el proyecto, programa o política pública.


Por otra parte, las herramientas “L” y “P” del Método ALOP sirven para realizar la gestión del proyecto, programa o política pública. “L” sirve para elegir a un líder de proyecto idóneo, generar un plan de acción y asegurar los fondos para que se pueda llevar a cabo la política pública, mientras que “P” sirve para hacer un plan de negociación y conocer a las personas y grupos a favor y en contra de la propuesta. Estas acciones con clave para la legitimación de la iniciativa. En resumen, las 4 herramientas del Método ALOP son poderosas porque permiten lograr dos tareas complejas para lograr políticas públicas exitosas: el análisis estratégico y la gestión del proyecto.


En América Latina ya no necesitamos más discusiones teóricas sobre políticas públicas. En mi opinión, los especialistas en política pública debemos acercar la teoría a la práctica para que el estudio de esta disciplina resulte útil para funcionarios, políticos, periodistas y ciudadanos. El Método ALOP pretende ser una aportación para cerrar esa brecha en el área de análisis de política pública.


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