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¿Cómo votan los que votan?-Motivación y razón de voto


iconitoAutor: Francisco Javier Flores Gómez
Fecha: Junio 2018


Ya está cerca el mundial de futbol y estás pensando en comprar una pantalla nueva para disfrutar mejor del espectáculo. Acudes a una tienda departamental y encuentras 4 pantallas que llaman tu atención. Las analizas, las pruebas, te rascas la cabeza y te das cuenta de que elegir no es sencillo. ¿Qué factores influyen en nuestro proceso de toma de decisiones? ¿Por qué elegimos de una forma y no de otra? ¿Qué nos motiva a decantarnos por una determinada opción?


Sin embargo, hay decisiones más serias que la elección de un electrodoméstico. Una de ellas es, sin duda, la de elegir a nuestros gobernantes.

En las últimas décadas el comportamiento electoral se ha constituido en un campo de interés para la investigación social. El conocer e identificar por qué un ciudadano vota de una forma y no de otra, así como prever el comportamiento electoral de las personas, es ahora un tema central para investigadores, estadísticos y partidos políticos, pues una vez identificados los factores (ya sean individuales, políticos o sociales) que influyen en la conducta electoral, se pueden generar campañas de marketing y orientar plataformas electorales a manera de que estas incidan en las preferencias.

En este sentido, esa intervención directa por parte de los ciudadanos en la designación de sus representantes, es estimulada por un conjunto de factores que, individual o colectivamente, influyen en la determinación y definición del comportamiento electoral. Es decir, tales factores, por un lado, motivan (o no) al ciudadano a participar en las elecciones; mientras que, por otro lado, lo incitan a decidir por una determinada opción en vez de otra.

En las campañas electorales, el voto es el acto por medio del cual el ciudadano manifiesta una simpatía o antipatía, hacia un determinado partido, coalición de partidos, plataforma electoral o candidato. De esta forma, el voto representa la decisión suprema del elector, producto de diferentes factores y motivaciones históricas y circunstanciales que se ven reflejadas y se depositan en la urna. Por ello, el voto es un acto cargado de significados culturales, que refleja orientación: costumbres, hábitos y preferencias políticas. Es decir, el voto también es resultado de un proceso sociocultural y de cultura política.

Para tratar de identificar esas razones y motivaciones han surgido, desde hace ya algunas décadas, diferentes teorías como: la conductista, la teoría racional o la teoría cultural del voto; las cuales aportan ciertos elementos explicativos y ofrecen algunos argumentos sobre el comportamiento y conducta de los votantes.

teoria conductista-teoria racional-teoria cultural

Estas tres teorías basan sus argumentos en aspectos y factores diversos y sustancialmente diferentes; y con el paso del tiempo han servido para desarrollar escuelas de pensamiento que tratan de explicar el complejo fenómeno de la participación ciudadana en las elecciones y las motivaciones de los votantes.

En ese sentido podemos identificar las tres escuelas, ya clásicas, del comportamiento electoral.

  1. El modelo sociológico, Columbia y Cleavages
  2. Modelo psico-sociológico, identificación partidista e identificación ideológica
  3. Modelo racional-espacial: Downs

Modelo Sociológico, Columbia y Cleavages

El modelo sociológico es el más tradicional y su planteamiento se deriva sobre investigaciones realizadas en materia de:

  • Influencia de los medios.
  • La toma de decisión de los electores, concluyendo que el mayor peso de la decisión está en el sentido de pertenencia hacia un grupo en particular como familia, trabajo, religión y lugar de residencia.

El modelo de Columbia enfatiza la importancia de los grupos primarios (de 2 a 12 personas que interactúan en forma más regular e intensa entre sí que con otras personas del mismo entorno) a la hora de compartir y transmitir una serie de valores y percepciones de la realidad política, llegando a afirmar que los miembros de un mismo grupo primario tienen el mismo voto, pues piensan lo mismo frente a determinados asuntos. En cuanto a aquellos que están indecisos a la hora de votar, según esta perspectiva, suelen hacerlo siguiendo a sus personas cercanas.

La base del modelo de Columbia es el grupo social, es decir, el entorno más inmediato. Las tendencias de votos según las clases sociales constituyen el ejemplo claro de ello pues, de acuerdo al modelo, los partidos de derecha representan los intereses de las clases con mayores ingresos; los de izquierda representan a los trabajadores; y los partidos del centro, a los de la clase media.

La escuela de Columbia no le da el peso sufieciente a las campañas político electorales y el uso de los medios masivos de comunicación como un factor decisivo en el comportamiento de los electores, pues para ella la decisión del voto sólo cambia si se cambia la composición y la movilidad socio-económica de los grupos de referencia.

Modelo psico-sociológico, Michigan e identificación ideológica

La escuela de Michigan considera que, al momento de tomar la decisión electoral, los ciudadanos aíslan tres elementos de origen psicológico:

  • Identidad político partidaria
  • Imagen de los candidatos
  • Temas de interés en las campañas políticas

Para este modelo, el voto es considerado como un mecanismo de afirmación, pero no de pertenencia a una clase social, pues representa un proceso de largo plazo que ha llevado al individuo a identificarse con un partido específico.

Cuando se habla de actitudes políticas se hace referencia a sentimientos, creencias, ideas y convicciones de un individuo acerca de asuntos o ámbitos políticos. Estas actitudes tienen efecto en el comportamiento y la participación electoral; ya que se han identificado componentes afectivos, cognitivos y evaluativos, que predisponen al individuo a actuar en una dirección u otra y con un grado de intensidad diferente:

  • Componentes cognitivos. Estos agrupan posturas que reflejan interés, conocimiento del funcionamiento de las reglas de juego en el ámbito de lo político o de los actores y el seguimiento de la información política.
  • Componentes afectivos. Estos se componen de cercanía e identificación partidista junto a la identificación ideológica, así como la confianza en las instituciones políticas.
  • Componentes evaluativos. Estos son los elementos que permiten interpretar el cambio en las actitudes sostenidas, como la evaluación de la gestión política o el grado de satisfacción con determinados elementos e instituciones del sistema político.

Por lo tanto, podemos inferir que el énfasis de este modelo es el individualismo, porque considera a la persona como un ente que desarrolla una identificación sicológica duradera con un partido a través de un proceso de socialización. Los ciudadanos desarrollan vinculaciones psicológicas con los partidos, o bien, con ciertas posiciones ideológicas que adquieren por socialización y que influyen de manera determinante su comportamiento político.

La identificación con un partido puede llegar a convertirse en un mecanismo psicológico tan fuerte que puede cambiar la percepción de un candidato o de unos determinados postulados. Estas identificaciones suponen el reflejo de conflictos socioestructurales, como aspectos de clase y posiciones religiosas, de ahí que en los análisis en los que esta característica se tiene en cuenta, aparezca como el factor más importante, por delante de aspectos económicos y cleavages sociales.

Modelos espaciales-racionales: Downs

Esta teoría pretende explicar el comportamiento y la participación electoral a partir de los beneficios que el elector percibe que recibirá o que hubiera a recibido; es decir, un modelo racional en el que entran en consideración tanto elementos materiales como simbólicos.

Anthony Downs desarrolló un esquema de comportamiento electoral a partir de la racionalidad, partiendo de la idea de que los individuos deciden debido a los beneficios que les ha proporcionado el gobierno en turno y de los posibles beneficios que piensan recibir de los nuevos partidos y candidatos. Dentro de esta concepción, las elecciones que los individuos hacen no devienen de la participación en una clase o grupo social, sino de las percepciones de los individuos en relación con las acciones y omisiones del gobierno que esté en el poder, y en función de la capacidad de los partidos opositores de generar confianza y credibilidad en las ofertas que realizarán durante la campaña.

Este modelo considera que el votante, sobre la base de una conducta racional, apoyará al partido que mejor defienda sus intereses personales. El elector reconoce su interés personal y atraviesa por un proceso de evaluación de cada candidato buscando al que mejor se acople a sus intereses. De esta forma, se define al voto como una opción y un instrumento que sirve para un fin mayor: el interés personal. De acuerdo con esta formulación, los ciudadanos votarán siempre que los beneficios esperados superen a los costos.

El modelo explica la decisión de votar sobre tres parámetros:

  • Los beneficios derivados de que el partido preferido por el votante sea elegido, los cuales pueden ser materiales, como la reducción de impuestos; o inmateriales, como la gratificación psicológica de que tu candidato sea el elegido.
  • Un elector racional toma en cuenta, para tomar su decisión, la probabilidad de que su voto determine el resultado de la elección. Siendo esta probabilidad minúscula, incluso, en elecciones muy competidas.
  • Los costos de votar, donde se incluiría, por ejemplo, el tiempo y el dinero invertido en trasladarse hasta el recinto electoral.

La clase social o la identificación partidaria constituyen una influencia a largo plazo en el votante y, por ende, le otorga estabilidad en el voto por un partido en específico, pero al momento en que las divisiones de clases dejan de ser prioridad para determinar la conducta o cuando los niveles de identificación partidaria decrecen, son factores de corto plazo los que se convierten en determinantes para el votante.

Las investigaciones y estudios que se han realizado sobre el comportamiento electoral concluyen que el voto es de naturaleza multifactorial. Es decir, no es solamente un factor el que determina e incide en la conducta del votante y explica su comportamiento, sino que son varios y diferentes.

Los modelos de comportamiento electoral son herramientas teóricas que buscan explicar la conducta de los electores, el conocer con precisión y profundidad qué es lo que los mueve, cuáles son los factores que inciden en su comportamiento político y qué motiva u ocasiona la orientación de su voto. Saber lo anterior, se convierte en una ventaja competitiva muy importante para poder conservar o ganar las posiciones de poder político.

Al final ¿Como elegirías una TV nueva? a partir de la influencia que recibes por parte de tu grupo social, familia, amigos, compañeros de trabajo; o por la vieja confiable, aquella marca la que le tomaste cariño y por la que muchas veces terminas inclinándote; o tal vez la elijas pensando en la que mejor se adapte a tus necesidades, en donde una relación de costo-beneficio siempre termine a tu favor.

Bibliografia

  • Criado Olmos, Henar (2007), Elección racional y comportamiento electoral: más allá de la paradoja del voto, Centro de estudios sociales y de opinión pública, México.
  • Downs, A. (1975). Teoría económica de la democracia, Aguilar, Madrid.
  • Galicia, J., Garcia, E. (2004). Razones de Voto. Manual de comunicación electoral, Instituto internacional de estudios sobre comunicación política, México.
  • Hernandez, A. L. (2009). La configuración del voto negativo en una democracia emergente: las campañas presidenciales mexicanas de 2000 y 2006. IEEM, Núm. 10, México
  • Kuschick, Murilo (2004), Teorías del Comportamiento Electoral y algunas de sus aplicaciones, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, enero-abril, año/volumen XLVI Número 190. Universidad Nacional Autónoma de México, México.
  • Lazarfeld, P. F. & Berelson, B. & Gaudet, H. (1944). The people’s Choice: How the Voter Makes Up His Mind in a Presidential Campaign, New York: Columbia University Press.
  • Nohlen, D. (1994). Sistemas Electorales y Partidos Políticos, Fondo de Cultura Económica, México D.F.
  • Parsons, T. (1951). The social system. Glencoe, University of Essex, Great Britain.

 

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