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El mito de la conquista de México en 1521

iconito Autor: Diana Bautista Villagómez
Septiembre de 2018


“Una mentira repetida incesantemente termina por convertirse en verdad”
Joseph Goebbels
Ministro de Propaganda de la Alemania Nazi

¿Malinchista o patriotero?, ¿Conquistados o traidores?, ¿Raza superior o mestizaje prodigio? Muchas veces, como mexicanos, hemos dicho o escuchado la expresión “si no nos hubieran conquistado los españoles…” y el final de esa oración varía dependiendo de la ideología, por un lado existen los caóticos que aseguran que “éramos” una raza suprema que destruyó Cortés, o también los fatalistas que afirman que llegaron a mostrarnos la maldad del mundo.


El caso de la “conquista de México” es uno de los relatos históricos de nuestro país que más polémica levanta, puesto que se habla de altas traiciones que dieron como resultado el sometimiento de “nuestros ancestros”. Sin embargo, ¿Es cierto que se conquistó a México en 1521?

Diego Rivera en su mural “La colonización de Hernán Cortés a Veracruz”, cuenta su versión de la conquista, en la obra se puede ver a un Hernán Cortés desfigurado por la sífilis, recibiendo oro de un indígena, mostrando la imposición de la religión católica y lo que para él fue la conquista: indígenas sumisos y esclavizados, y unos españoles ávidos de poder.

La historia es de quien la escribe, sin embargo las interpretaciones de la misma son siempre particulares. En la constante búsqueda por la utópica objetividad, se cimentó, a mediados del siglo XIX, la tan subjetiva profesión del historiador, cuya principal función es mantener un compromiso con la verdad. A pesar de esto, irónicamente, la historia ha estado al servicio de la ideología y las influencias políticas.

Para iniciar el relato de la conquista hay que enfatizar que México cuenta con una construcción histórica de su proceso de creación como Estado-Nación, por lo cual hubo que hacer ciertos ajustes en los hechos históricos para que pudieran dar lugar a la primera falacia: México es un país con 3 mil años de historia.

España estuvo bajo dominio de los árabes durante siete siglos, antes de conformarse como un reino. El Descubrimiento de América y la Conquista de Granada en 1492, están considerados simbólicamente como el origen de la España moderna.

Los relatos históricos, tanto el español como el mexicano parten de un suceso, la llegada de Cristóbal Colón a lo que hoy conocemos como América en 1492, sin embargo el contexto es diferente para ambos continentes. Mientras las culturas mesoamericanas habitaban en gran parte del territorio que hoy conocemos como México, la Península Ibérica vivía un proceso de unificación de diversos reinos, entre ellos España, e iniciaba la búsqueda nuevas rutas comerciales que les dirigieran a los imperios de Asia.

La Conquista de Tenochtitlán –no de México- sucedió el 13 de agosto de 1521, aquí es donde ambos relatos son divergentes. España trata este suceso como un proceso civilizatorio de la nación española, mientras que México aborda este hecho como la primera conquista del Estado-Nación.

Decir que España conquistó a México es un error por dos vías. Primero porque España no podía ser concebida como nación, sino que para esos momentos, en Europa se vivía una monarquía que gobernaba sobre un conjunto de reinos, entre ellos España. Por tanto, España como Estado-Nación no existía. Lo mismo aplica para el caso mexicano, se conquistó a Tenochtitlán no a México, ya que este no existía como Estado-Nación.

¿Traidores o traicionados?

Según datos de la biblioteca de México, las tropas de Cortés estaban formadas por aproximadamente 700 hombres, sin embargo Tenochtitlán fue sometida por alrededor de 150 mil invasores ¿De dónde salió el resto?; la caída de esas tierras fue a manos de los propios indígenas que se sumaron a las tropas de los peninsulares y participaron en, al menos, dos campañas militares para liberarse del yugo azteca.

José Luís Martínez, autor del libro Hernán Cortés, relata que el “conquistador” ofreció una alianza que permitía a los tlaxcaltecas liberarse de la opresión que vivían a manos del imperio de Moctezuma.

Aquí es donde se crea un cisma en el relato de los historiadores, puesto que contar que entre culturas se traicionaron, atenta contra la construcción de la historia del nacimiento de México como Estado-Nación. Por lo anterior, se creó la versión de la conquista a manos de “Españoles” y liderados por la polémica Malinche.

Malinchismo

Si de odio mexicano se trata, la Malinche es una de las figuras que más lo causa, pues representa la traición hecha mujer, quien, según los relatos, fue la culpable de que finalizara la época dorada de la “nación mexicana”.

Según Bernal Díaz del Castillo, la Malinche nació en Painalla, un pequeño poblado cerca de Coatzacoalcos y fue entregada a Alonso Hernández de Portocarrero, uno de los hombres más cercanos a Cortés. Éste último descubrió que la Malinche, además de hablar maya, dominaba la lengua de los aztecas así que la convirtió en la traductora de los peninsulares para poder comunicarse con Moctezuma, el señor de Tenochtitlan.

Si bien la Malinche posteriormente se convertiría en parte de la nobleza española, ella no eligió la vida que se le dio, puesto que fungió como esclava y posteriormente guió a la unificación y consolidación de la conspiración entre indígenas y peninsulares quienes, gracias a la viruela, lograron la pronta caída de los tenochcas.

Es decir, la caída de Tenochtitlán fue a causa, principalmente de la viruela traída desde el viejo continente y de la alianza entre peninsulares e indígenas, no por una “traición” de la Malinche. Por lo anterior, se creó un miedo irracional a lo extranjero, a lo diferente, el hecho de tener cierta preferencia por lo otro antes que por “nuestras raíces”, es lo que hoy se conoce como malinchismo y no es otra cosa que una construcción patriótica que sólo causa odio y miedo hacia el otro.

Tal como refiere el historiador Juan Miguel Zunzinegui, parece que la conquista del mexicano está en su mente y en las historias que se les han contado desde niños, eso crea una mantalidad en la que siempre seran los conquistados. “Aceptar que estamos como estamos y somos como somos, sería un acto de madurez con el que podríamos salvar a nuestro país” (Zunzunegui, 2017)

“El 13 de agosto de 1521, defendida heroicamente por Cuauhtémoc, cayó la plaza de Tlatelolco en manos de Cortés. No fue un triunfo ni una derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mexicano que somos ahora”.

Si bien, México no existió hasta el choque del mundo europeo con las culturas mesoamericanas que habitaban el territorio en el que hoy vivimos, es cierto que existió una conquista, la imposición de una religión, de una ideología y la caída de un imperio para la construcción de otro, pero a pesar de esto, sin la conquista a manos de “españoles”, esta nación no sería el México que conocemos hoy en día.

La herencia del mestizaje está arraigada, incluso, en nuestra propia cotidianeidad: inicialmente, el tan emblemático mariachi existe gracias a la fusión entre ritmos autóctonos de los indígenas de Cocula y los instrumentos españoles como el violín y la guitarra. El resultado de la mezcla de una planta de Mesoamérica llamada agave y el proceso de destilación implementado por los europeos, creó el tradicional Tequila. Y ni hablar del orgullo nacional: El taco, pues con la llegada de los españoles, llegaron también los cerdos a Ámerica. Bernal Díaz del Castillo relata que en uno de los tantos banquetes organizados por Hernán Cortés para sus soldados, comían carne de cerdo acompañado del “pan de los naturales”: la tortilla. Es decir, el primer taco fue de carnitas y creado producto de la unión de estos dos mundos.

México, una nación llena de tradiciones gracias al mestizaje, gracias al encuentro del mundo ibérico con el mesoamericano. Contar y repetir la historia de traición para crear sentido patriota, es ignorar el origen de este Estado-Nación. Soltar las versiones de sumisión, conquista y odio y aceptar que somos producto de un mestizaje (como la mayoría de las culturas), nos abrirá las puertas a entender mejor nuestra historia; y alejarnos de la mentalidad conquistada para dar paso a una totalmente abierta al cambio.

Referencias:

Díaz, B. (2003) Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España. Biblioteca Virtual Universal. Recuperado de http://www.biblioteca.org.ar

Martínez, J. (2002) Hernán Cortés. Fondo de Cultura Económica. México

Moreno, M. (2011) 100 mitos de la Historia de México, Volumen 1. Planeta. México

Zunzunegui, M. (2012) Los mitos que nos dieron traumas. Grijalbo. México

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