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iconito Autor: Gregorio Neftali García
31 de mayo de 2016

Durante el periodo 2002-2007, la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Federal implementó el Programa Jóvenes por México (PJM). El objetivo del programa era capitalizar el esfuerzo y conocimiento de los jóvenes prestadores de servicio social en beneficio de la población en pobreza extrema, mediante su participación en proyectos de desarrollo social, productivos y de asistencia; poniendo en práctica y reafirmando la preparación adquirida en su formación profesional.

El programa resultaba muy atractivo pues, para los jóvenes, no sólo era un espacio institucional para realizar y liberar el servicio social, sino que además se les otorgaba un recurso monetario por realizar el mismo. Para las personas en situación de alta o muy alta marginación, significaba llevar a cabo proyectos productivos diseñados por jóvenes estudiosos de un tema.

El programa fue cancelado en 2008 ¿Qué salió mal?

El programa fue severamente criticado en la mayoría de las evaluaciones que se le realizaron, porque carecía de un diagnóstico; de instrumentos de planeación; había discrepancias entre la definición de su población objetivo y su población beneficiaria y no contaba con mecanismos de monitoreo. Incluso, una de las evaluaciones realizadas al PJM, llegó a cuestionar fuertemente la pertinencia de que este programa fuera coordinado por SEDESOL, dado que los recursos monetarios que se otorgaban eran asignados directamente a los jóvenes prestadores de servicio social y no a las personas que vivían en condiciones de pobreza.

Lo anterior permite comprender porque el programa fue perdiendo relevancia dentro de la dependencia. El presupuesto del PJM fue disminuyendo desde su inicio hasta su cancelación para el ejercicio fiscal 2008. De contar con un presupuesto de $140,299, 501 millones de pesos en 2002, terminó con un presupuesto de $17,018,150 millones de pesos en 2007, lo que representó una reducción de poco más del 87%.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿Por qué se siguen implementando políticas públicas con deficiencias en su diseño?

La respuesta apunta hacia la falta de métodos. Hacer políticas públicas sin método implica la construcción de elefantes blancos que, en el corto, mediano o largo plazo, terminan siendo abandonados o cancelados de forma definitiva.

En ese sentido, es factible pensar que si el PJM se hubiera diseñado bajo el Método ALOP, la mayoría de los señalamientos de los evaluadores se hubieran centrado más en los procesos y resultados del programa y no en su diseño. El Método ALOP, creado por el Mtro. Julio Franco Corzo, sostiene que el buen diseño de una política pública está en función de cuatro elementos: Análisis, Liderazgo, Organización y Política. Para el caso específico que aquí se discute, diríamos que el método ALOP resulta útil en términos tanto retrospectivos como prospectivos. (J. Franco Corzo, 2012, Págs. 114-118)

Desde una visión retrospectiva, se puede afirmar que el PJM contó con liderazgo, organización y política. Liderazgo porque, aún cuando no dio los resultados esperados, el programa se posicionó en la agenda y se ejecutó durante 6 años. Organización porque el programa fue gestionado por una unidad administrativa. Política porque las buenas negociaciones con los actores clave permitieron la implementación y operación de este programa.

Sin embargo, el análisis fue deficiente, lo que generó que el diseño del programa no tomara en cuenta aspectos técnicos elementales para justificar su creación, por ejemplo: un diagnóstico, una congruencia poblacional y un estudio de factibilidad legal respecto a la pertinencia de este programa dentro de la dependencia en cuestión.

Desde una visión prospectiva, podemos decir que el método ALOP, permitiría a muchos consultores proponer una política pública viable dentro de la política educativa: revalorar la práctica del servicio social universitario. ¿Quién pudiera poner en duda que uno de los tantos problemas que cuestionan la calidad de la educación superior en este país, pasa por el nulo impacto que tiene el servicio social para desarrollar las competencias o para convertirse en una oportunidad laboral?

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