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Políticas públicas y género: luchas y realidades

iconito Autor: Francisco Javier Flores Gómez
Julio de 2018


“La planificación familiar voluntaria y segura es un derecho humano y factor central para la Equidad de género y el empoderamiento de las mujeres, siendo un elemento clave para la reducción de la pobreza. Reduce el riesgo de embarazos no deseados y salva vidas”.


En 1989, la Junta Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo recomendó que la comunidad internacional instaurara el 11 de julio como el Día Mundial de la Población, como un recordatorio de la urgencia y la importancia de los problemas demográficos. Para este año, el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) celebrará el tema "La planificación familiar es un derecho humano".

Hace 50 años, durante la primera celebración de la Conferencia Internacional de Derechos Humanos, fue cuando, por primera vez, la planificación familiar fue reconocida mundialmente como un derecho humano. La Proclamación de Teherán declara que "los padres tienen un derecho humano básico a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos".

Durante la misma Conferencia, también se aprobó la resolución XVIII, titulada: "Aspectos de los derechos humanos de la planificación familiar", que vincula este derecho a "la dignidad y el valor de la persona humana"; y señala la relación entre el acceso a la planificación familiar y el estado de las mujeres.

Así, desde que el UNFPA inició sus actividades en 1969 a nivel mundial, asiste a que las mujeres y los jóvenes puedan llevar vidas sanas y productivas, promoviendo un mundo donde:

  • todo embarazo sea deseado
  • todo parto sea sin riesgos
  • cada persona joven alcance su pleno desarrollo.

Gracias a las actividades del Fondo, el número y la tasa de mujeres que mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto se han reducido a la mitad, a nivel mundial; las familias son más pequeñas y más sanas; y las y los jóvenes están más empoderados y cuentan con mayores oportunidades.

Pero todavía queda mucho por hacer: cerca de mil millones de personas continúan viviendo en condiciones de pobreza extrema; los problemas relacionados con la salud reproductiva están entre las principales causas de muerte y discapacidad de las mujeres en países en desarrollo; las y los jóvenes enfrentan el mayor riesgo de contraer el VIH, así como de embarazos no planificados; y más de cien millones de mujeres jóvenes enfrentan la posibilidad de un matrimonio a edad temprana y de ser víctimas de la discriminación y la violencia.

El UNFPA apoya la planificación familiar mediante el abastecimiento seguro y continuo de anticonceptivos de calidad, el reforzamiento de los sistemas de salud nacionales, el apoyo a políticas en este ámbito y la recolección de datos. El Fondo también ejerce de líder mundial para aumentar el acceso a la planificación familiar, buscando definir políticas, además de ofrecer asistencia técnica, financiera y de programas a los países en desarrollo.

Para todo ello, el UNFPA trabaja con muchos asociados dentro y fuera del sistema de las Naciones Unidas, entre ellos: gobiernos, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, organizaciones confesionales, dirigentes religiosos y otras entidades.

Veamos a continuación algunos de los resultados y los retos que tienen la UNFPA en el Caribe, América Latina y, en particular, México.


Planificación familiar en América Latina y el Caribe

Desde hace décadas, múltiples acuerdos internacionales han afirmado el derecho de las personas de decidir libremente si quieren, o no, formar una familia, al igual que definir el número de hijos que quieren tener, y han propiciado los medios necesarios para lograr estos objetivos, tales como el acceso a servicios y suministros de calidad que les permitan ejercer este derecho.

El mayor acceso a métodos anticonceptivos seguros, asequibles y eficaces ha permitido más opciones y posibilidades de tomar decisiones responsables en temas de reproducción. El uso de métodos anticonceptivos también ha contribuido a mejorar la salud materna e infantil, previniendo embarazos no deseados o muy poco espaciados. Veamos algunos números: la tasa de prevalencia de métodos anticonceptivos de cualquier tipo es de 74% para América Latina y de 61% para el Caribe; el uso de anticonceptivos modernos es de 67%; y se estima que la necesidad insatisfecha de planificación familiar promedia en un 10%.

Además, la mortalidad materna se redujo un 40% en América Latina entre 1990 y 2013, y un 36% en el Caribe. Sin embargo, alrededor de 9,300 mujeres murieron por causas maternas en 2013. La razón de mortalidad materna en la región fue de 85 muertes por cada 100,000 nacidos vivos, lo que se considera "baja" entre las regiones en desarrollo.

Al cumplir con la necesidad insatisfecha de planificación familiar voluntaria, sería posible reducir el número de muertes maternas en casi un tercio. Esto tendría un gran beneficio en la región, dado que, al incrementar las opciones anticonceptivas como parte de los cuidados básicos en salud, se disminuye el número de embarazos no planificados.

Por otro lado, varios países están pasando por un período de afluencia de adolescentes y jóvenes (gente entre 15 y 29 años), llamado período del “bono demográfico”; situación que debe poner en alerta a los tomadores de decisiones y planificadores, pues deben desarrollar estrategias que puedan potenciar las capacidades de la gente joven con programas de mejora en el acceso a empleo decente, educación, servicios de salud (particularmente de salud sexual y reproductiva) y de apoyo para la creación de familias saludables.

Empoderados con conocimientos para tomar mejores decisiones y capacidades para protegerse a sí mismos, las y los jóvenes pueden desarrollar todo su potencial y contribuir con procesos de transformación económica y social.

Invertir en los jóvenes es una de las inversiones más inteligentes que un país puede realizar. Como padres, maestros y líderes de la próxima generación, las y los jóvenes pueden ayudar a romper el ciclo de pobreza, fortaleciendo el tejido social y creando un futuro sostenible.


El derecho de la planificación familiar en México

El Fondo de Población de Naciones Unidas en México y la Sociedad Mexicana de Salud Pública, trabajan con el objetivo de promover: la planificación familiar calificada, voluntaria y segura al desarrollo de las personas; la equidad de género; y el empoderamiento de las mujeres, pues son vías clave para la reducción de la pobreza en nuestro país y alrededor del mundo.

Como hemos visto, la planificación familiar es un derecho humano y resulta un factor clave para la equidad de género; pues aquellas parejas y mujeres que optan por la planificación familiar, son más saludables y enfrentan menor riesgo de mortalidad materna. Además, las niñas y niños que nacen de mujeres que espacian sus embarazos, tienden a ser más saludables y a enfrentar un menor riesgo de muerte en sus primeros cinco años; y pueden disfrutar la crianza de sus hijos con mayor plenitud.

La planificación familiar es rentable. Cuando las mujeres cuentan con opciones y una mejor salud reproductiva, se empoderan para tener acceso a recursos productivos, mejores niveles de educación, menor incidencia de violencia íntima de pareja y pueden buscar y mantener mejores empleos y aportar más a sus familias, sus naciones y la prosperidad global. A su vez, esto les ayuda a la permanencia escolar de sus hijas e hijos, reforzando el ciclo de empoderamiento y la existencia de familias saludables, con mayor educación y económicamente productivas.

En México, la demanda insatisfecha por anticonceptivos en mujeres de 15 a 49 años es del 11%; adicionalmente, alrededor del 54% de los embarazos no planeados en México son resueltos por un aborto inducido; esto es, más de 1 millón de abortos inducidos en mujeres de 15 a 44 años. La falta de espacios y servicios que permitieran a las mujeres decidir si, cuándo o qué tan frecuentemente embarazarse, las expone a complicaciones que requieren atención médica, problemas de infertilidad, mortalidad infantil, cáncer cervicouterino, entre otros.

La Planificación Familiar contribuye a la erradicación de la pobreza. Al evaluar aspectos como el nivel de escolaridad, lugar de residencia y condición de habla indígena, se identifican diferencias entre mujeres en edad fértil sexualmente activas. Esto es, las mujeres sin escolaridad son las que continúan teniendo una mayor brecha en el uso de anticonceptivos, respecto a las que cuentan con secundaria, la diferencia es más del 10%. Para el lugar de residencia, la prevalencia de residentes de zonas urbanas es del 76% comparado al 71.4% de zonas rurales.

Especialistas, académicos y representantes de instituciones encargadas de la prestación de servicios de salud y de políticas de población; trabajan en propuestas legislativas y de política pública acerca de los desafíos a atender como:

  • Asegurar la inversión en salud y derechos de mujeres y parejas a nivel mundial.
  • Disminuir las brechas en el acceso a la anticoncepción por nivel de escolaridad, lugar de residencia y grupos poblacionales, especialmente poblaciones indígenas.
  • Resolver las barreras a la compra centralizada de anticonceptivos y las limitantes del marco legal y regulatorio de la planificación familiar.

La meta es eliminar la demanda insatisfecha de planificación familiar para el 2030. En este día mundial de la población, es necesario que todos los gobiernos y partes interesadas trabajen conjuntamente para mejorar la toma de decisiones en la planificación pública y el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, incluyendo la planificación familiar voluntaria.

Fuentes:

  • “Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo”, Más allá del 2014 http://lac.unfpa.org
  • “Consejo Nacional de Población”, La Situación demográfica de México 2010 http://www.conapo.gob.mx
  • “Centro de Información de las Naciones Unidas”, Reporte de País México, Objetivos de Desarrollo del Milenio 2010 http://www.cinu.mx
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