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Lenguaje y sexismo: diversidad de voces-IEXE

iconito Autor: Diana Bautista Villagómez
Septiembre de 2018


El lenguaje, como modo de pensar, supone una forma de ver el mundo y de acceder a la realidad que nos rodea mediante aprehensión, reproducción e interpretación.

Lévi-Strauss

Durante los siglos XVIII y XIX inició un debate relacionado con las distinciones en aspectos sociales y también lingüísticos sobre el rol “femenino”. Por lo que los estudios sobre lingüística y género concluyeron que la lengua española (específicamente) estaba sexistamente estructurada y que debido al no paralelismo de los géneros gramaticales (lo que se llama asimetría lingüística), en el lenguaje se menospreciaba a la mujer.


Si bien, el doble valor del género masculino, específico para referirse a los hombres y genérico para referirse a hombres y mujeres, ha creado muchos malentendidos, en la actualidad la sociedad considera que es cierto que puede excluir a las mujeres de forma tajante.

En este sentido, la doctora Mercedes Arriaga de la Universidad de Sevilla considera que a nivel sintáctico y léxico, el uso del masculino como genérico y universal, no invisibiliza a las mujeres y sus experiencias, sino que responde a una simple adecuación a un sistema gramatical.

Sin embargo, también enfatiza que a pesar de responder a una adecuación gramatical, es cierto que en esas mismas categorías se encuentran otros fenómenos que señalan al femenino como subordinado, inferior, cosificado o moralmente deplorable. Como ejemplo, se encuentran términos femeninos como: “una cualquiera”, “fulana” o “zorra”; que conllevan connotaciones denigrantes que su simil masculino no tiene.

La lucha contra el llamado lenguaje sexista, el uso del lenguaje políticamente correcto como posible ayuda para la eliminación del machismo en el idioma español y la necesidad de forzar el cambio lingüístico, son algunos de los temas que se debaten hoy en día.

El gran debate se centra en la postura sesgada sobre la importancia del lenguaje inclusivo, ¿exageramos o minimizamos el papel de la mujer al hacer uso de nuestro idioma?.

¿Género o sexo?

Para comprender mejor este debate se debe de enfatizar, primero, que las lenguas romance comparten una característica denominada flexión de género, que se refiere a los factores semánticos y formales que determinan la asignación de género.

En el idioma español tenemos dos géneros -masculino y femenino-, y los sustantivos varían según estos dos. No obstante, la flexión de género sólo se da en un 15 % de las lenguas del mundo, por ejemplo, el idioma inglés es neutro.

Sin embargo, desde que la mujer se ha incorporado activamente a las áreas donde predomina el hombre, se ha presentado un debate constante sobre el desdoblamiento de las formas masculina y femenina, por tanto, se considera generalmente que el español es sexista, puesto que su sistema flexivo oculta a la mujer (Messer, 2013).

Diversas universidades, lingüistas y la Real Academia Española (RAE) piden que, desde un punto de vista lingüístico, no se debe confundir el género con el sexo.

Acorde a esto, la Universidad Autónoma de Barcelona explica que el género es una categoría gramatical que hace referencia a las palabras, mientras que el sexo hace referencia a los seres vivos que se pueden clasificar en machos o hembras, según el conjunto de rasgos bioquímicos, fisiológicos y orgánicos.

Según el Diccionario de la Lengua Española, sexo (m) se refiere a la condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas. Mientras que el género (m) es la clase a la que pertenece un nombre sustantivo o un pronombre por el hecho de concertar con él una forma de la flexión del adjetivo y del pronombre.

Por ejemplo, la controversia que más ha llamado la atención es para hacer referencia a grupos que incluyen a personas de ambos sexos. En nuestro idioma se suele utilizar la forma “nosotros”, correspondiente al género masculino como valor genérico.

En los pasados Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Jorge Dueñas, el entrenador de la selección femenina española de handball, sorprendió al utilizar el pronombre personal “nosotras” para referirse al equipo en conjunto, incluido él, una situación lingüísticamente extraña. Pues la lógica de Dueñas (y de muchos como él) le hacía concluir que en ámbitos donde existe una mayoría preponderante de mujeres, debía dejar de utilizarse el género masculino como genérico, muy a pesar de la ya mencionada flexión de género.

Por casos como el anterior, el valor del género masculino para referirse a hombres y mujeres, puso en la agenda el tema sobre inclusión de género; y diversos grupos, en su mayoría feministas, han creado diferentes propuestas para frenar el uso del género masculino en las palabras y crear inclusión del femenino.


  • El "@" en el tercer milenio
  • Con el comienzo de los años 2000, el uso de la arroba (@) se generalizó como abreviatura para englobar a ambos géneros y como símbolo para representar al mismo tiempo la O y A (tod@s). Posteriormente la arroba se usó para eliminar la flexión de género de nuestro idioma en todas sus categorías gramaticales.

  • El reiterado uso de la “X”
  • El empleo de la X se da para reemplazar cualquier marca gramatical con la que se denomine el género de sustantivos o determinantes de referencia personal y pronombres personales, excepto en aquellos que el género sea invariable. El fin de ello es no dar información sobre el sexo biológico asignado o el género de los sujetos, y se hable de hombres y mujeres de forma genérica o específica.

  • Las fallas de la “e”
  • En los últimos años se ha popularizado el uso de la letra e como género neutro en español. La propuesta es que este llamado “tercer género” sirva para denominar a las personas en general, pero su principal función es mitigar el uso del género masculino, por ejemplo, cuando decimos "nosotros" para referirnos a un grupo mixto, se sustituirá por “nosotres”.

El uso de estas alternativas como género neutro en diversos textos ha causado controversia, debido a lo incomprensible y compleja que se vuelve la lectura y la pronunciación de las palabras.

La Real Academia Española (RAE), institución que regula el uso del idioma español, diversas veces ha señalado como “no admisible” el uso de la letra “x”, “e” o del signo “@” como lenguaje inclusivo, en el intento de diversos grupos para incluir a hombres y mujeres de forma simultánea.

A través de su cuenta de Twitter, la RAE explicó que “no es admisible usar estas categorías como supuestas marcas de género inclusivo, puesto que es ajeno a la morfología del español” pues, además de ser innecesario, es impronunciable.

equidad de genero-IEXE Fuente: Recuperado de @RAEInforma (2018). https://twitter.com/raeinforma/status/953932291100864513?lang=es

Sin embargo, Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española entre 1998 y 2010, recordó que “la lengua la hace el pueblo” y que la labor de los lingüistas de la RAE, en la actualidad, es la investigación y el estudio para que la academia no sea ni feminista ni machista militante, sino que se una a una visión con enfoque de género.

Más allá de la flexión: el sexismo

Las propuestas de alternativas como género neutro (@,x,e) evidencian, hasta cierto punto, el desconocimiento de la lengua española y lo mal enfocado que tenemos el problema del sexismo y la constante búsqueda de equidad y enfoque de género. Lo que primeramente ocupa al enfoque de género, no es el abuso del género gramatical masculino como ocultamiento de la mujer, sino que en la realidad, la forma en que se presenta a la mujer es lo que realmente la omite.

El sexismo es una de las formas de discriminación más frecuentes no sólo en los países hispanoparlantes sino en todo el mundo. El trato desigual y la segregación de las personas por su sexo, ha estado ligado a las mujeres principalmente, pues son quienes históricamente han sido y son discriminadas.

Como principio jurídico, el derecho a la no discriminación fue reconocido por las Naciones Unidas como una condición indispensable para la protección de los derechos humanos en 1948. Por ello se afirma que se trata de un problema que agudiza los desequilibrios sociales, dificulta el desarrollo de la democracia y la consolidación de las garantías individuales. (ONU, 2007)

Retomando el debate, en el lenguaje la distinción entre el género femenino y masculino (flexión de género) no indica sexismo ni discriminación ya que, como se mencionó, responde a una simple adecuación a un sistema gramatical. El problema del sexismo se presenta, por ejemplo en sociedades como la mexicana, cuando al masculino se le asigna un valor superior al femenino; es decir, “cuando estas distinciones se tornan jerárquicas y excluyentes, valorando a una de las partes sobre la otra.” (CONAPRED, 2009)

El sexismo en el lenguaje se visibiliza en la diametral diferencia entre expresiones similares que, al connotar a mujeres, se convierten en expresiones sexistas, por ejemplo: hombre público (el que tiene poder en la vida social) y mujer pública (prostituta); verdulero (hombre que vende verduras) y verdulera (mujer descarada y ordinaria).

Sobre enfoque de género, apenas un 4% de las notas informativas cuestionan los estereotipos de género, es decir, en la prensa, publicidad, redes sociales etc., se presenta constantemente a la mujer como esposa, madre, ama de casa, objeto sexual, etc. olvidando aspectos profesionales e intelectuales.

Fuente: Recuperado de La correctora (2018). https://www.facebook.com/corrigiendotitulares/

El Proyecto de Monitoreo Global de Medios (GMMP) de 2011 examinó hasta qué punto se ha logrado una mayor equidad de género durante las últimas dos décadas. A través de datos reunidos en 114 países, con 22 mil 136 relatos publicados, transmitidos o tuiteados por poco más de 2 mil medios de comunicación, se concluyó que solo el 24% de las personas entrevistadas, escuchadas, vistas, o sobre las que se ha escrito en los medios de comunicación, son mujeres, mientras que el 76%, son hombres.

Este ejercicio también concluyó que el porcentaje de mujeres que son consultadas para dar su opinión sobre política, economía y ciencia es sólo del 20% y, en la mayoría de las ocasiones, quienes aportan dicha opinión son presentadas como madres, esposas o amas de casa.

Enfoque de género: el valor del lenguaje

Eliminar el sexismo en el lenguaje persigue dos objetivos específicos que nada tienen que ver con la flexión de género en nuestro idioma.

Por un lado, se busca visibilizar a las mujeres, lo que implica evitar expresiones que denoten desprecio, subordinación o ridiculización de la mujer, buscando que se les tome en cuenta como “personas activas, independientes, conscientes de sus deberes y derechos en las esferas pública y privada” (Valenzuela, 2009). El segundo corresponde a mediar el uso del lenguaje para que se apegue lo más posible a la realidad, es decir educar a una sociedad que integre la diversidad, la igualdad y la equidad de género.

Su función es renovar el lenguaje para hacerlo socialmente incluyente para que, en lo real y en lo simbólico, toda la población se vea y se reconozca.” Lydia Cacho

El debate sobre el lenguaje continuará o se estancará, sin embargo lo que nos atañe como sociedad es comprender que el sistema gramatical, como cualquier sistema cultural (incluido la lengua) es susceptible de cambio.

Lo que sí se puede constar, y dejando a un lado el valor genérico, es que en nuestra sociedad todavía se transmiten visiones sexistas y androcéntricas que se deben evitar, y esto, en gran medida, mejora la inclusión de género, más que la eliminación de la flexión de género.

 

Fuentes:

Arriaga, M. (2015) Lenguaje y Género. Universidad de Sevilla. Sevilla, España. Recuperado de: https://idus.us.es/xmlui

Benveniste, É. (1958). De la subjetividad en el lenguaje. Problemas de lingüística general. México: Siglo XXI

CONAPRED, (2009). Diez recomendaciones para el uso no sexista del lenguaje, Textos del caracol, núm. 1. Segunda Edición, México

Hoyos, M. (2002) Sexo, género y usos lingüísticos. Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Universidad de Granada. España.

Messer, A. (Octubre 15, 2013) Women leave their handprints on the cave wall. Penn State News. Recuperado el 30 de julio de 2018 de: https://news.psu.edu

Real Academia Española. (2018). Diccionario de la lengua española en línea. 23 edición. Madrid, Spain. http://dle.rae.es

Real Academia Española. (2005) Diccionario panhispánico de dudas. España. Recuperado de: http://lema.rae.es

Philips, S; Steele, S; Tanz, C. (1999) Lengua, género y sexo, desde una perspectiva comparada. ABYA-YALA. Estados Unidos. Recuperado de: http://digitalrepository.unm.edu

UAB. (2011) Guía para el uso no sexista del lenguaje en la Universidad Autónoma de Barcelona. España.

UNAM. (2009) Las mujeres y el derecho humano a la comunicación: su acceso y participación en la industria mediática. Revista Mexicana de Ciencias Políticas. UNESCO (2011) Informe Mundial sobre la Condición de la Mujer en los Medios de Comunicación. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org

ONU (2007) Declaración Universal de los Derechos Humanos. Yang, J. (2016) El género gramatical en una gramática del español como segunda lengua. Universidad Complutense de Madrid. Tesis doctoral recuperada de: https://eprints.ucm.es

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