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¿Una política pública necesaria?-IEXE

iconito Autor: Gregorio Neftali García
24 de junio de 2016

En el mes de abril del presente año, el Gobierno de la Ciudad de México (GCDMX) señaló la necesidad de impulsar una serie de políticas públicas para garantizar una movilidad urbana libre de violencia para las mujeres. Para alcanzar tal propósito, decidió implementar la llamada Estrategia 30-100 (E30-100), que establece que en un lapso de 30 a 100 días (tomando como inicio el mes de abril), el gobierno capitalino llevaría a cabo diversas acciones para mitigar esta situación.

De acuerdo con la directora del Instituto de Mujeres de la Ciudad de México, Teresa Inchaustegui, la E30-100 ha generado varias políticas públicas, entre las que se encuentra la política para prevenir el acoso sexual en el transporte público.1

Dentro de esta política pública, el GDCMX diseñó y ejecutó acciones concretas como: aumentar el número de estaciones del metro y del metrobús donde se asignen vagones exclusivos para mujeres, extender el servicio de microbuses exclusivos para mujeres hasta las 11:00 p.m. y establecer unidades del trolebús exclusivas para este grupo poblacional.

Todas estas acciones fueron aceptadas de manera satisfactoria: ni la ciudadanía, ni la prensa, ni los partidos de oposición expresaron alguna crítica a tales medidas. Sin embargo, en el mes de mayo, el GDCMX decidió impulsar otra medida: la entrega de silbatos a las usuarias del transporte metro.

A diferencia de las otras acciones, esta medida causó no sólo críticas sino mofa entre la ciudadanía, sobre todo en redes sociales. La medida es cuestionada porque se percibe como una acción que no proyecta resultados claros y porque vislumbra la creación de diversas externalidades negativas. Basta con preguntarse: ¿Con qué criterio se puede usar ese silbato en horas pico del metro?; ¿una interpretación personal basta para definir a un presunto delincuente?, ¿qué eficacia tendrá el silbato para una mujer víctima de acoso y que por determinadas circunstancias no le da tiempo de sacar el silbato?

Frente a este escenario y como personas interesadas en el campo de las políticas públicas, cabría entonces preguntarse si los famosos “silbatos de Mancera” son una política pública bien o mal diseñada.

Desde la visión del método ALOP2, diríamos que el debate de esta política pública se ubica en el campo de la primera herramienta del método: el análisis. De manera más específica, tal polémica queda inserta en lo referente al análisis de las soluciones.3 Siguiendo lo estipulado por el autor del método, Julio Franco Corzo, un buen análisis de las soluciones implica definir una población potencial, realizar una lluvia de ideas, identificar buenas prácticas y seleccionar las mejores alternativas de solución.

Siendo así, podríamos suponer que la política pública de los silbatos define con claridad al grupo poblacional al que quieren beneficiar (usuarias del metro). Seguramente, esta medida fue producto de una lluvia de ideas. Ésta se fortaleció cuando sus impulsores mostraron que los silbatos se han usado en los transportes públicos de otras ciudades como Londres o Barcelona. Entonces ¿en dónde está el problema?

El problema reside en que esta medida, a pesar de haber desarrollado de manera correcta los tres primeros criterios de un buen análisis de soluciones, no tomó en cuenta la importancia de elegir la mejor solución en función de la ponderación de los costos o beneficios que proyecte.

Los llamados “silbatos de Mancera” tendrían que haberse quedado como una alternativa y no como una acción ya que, por la naturaleza y dinámica del metro de la Ciudad de México, no es posible ponderar sus beneficios.

Si a la imposibilidad de medir los beneficios, le sumamos que la puesta en marcha de esta medida implica un gasto al gobierno capitalino, que puede ser calculado entre el precio por unidad de cada silbato y el número de mujeres que abordan el metro en un día, el escenario de la “no-acción” debió haber sido la alternativa elegida, porque al final del día la cantidad que nos resulte de este cálculo, será siempre superior al bajo costo que implica un simple grito de auxilio.

Además, si se toma en cuenta que la política de prevenir el acoso sexual en el transporte público ya tenía acciones que habían dado resultados significativos (como aumentar el número de vagones exclusivos para mujeres en el metro y el metrobús), la política de los silbatos termina ofreciendo, en el mejor de los casos, un beneficio marginal a su población beneficiaria.

¿Los silbatos de Mancera son una política pública innecesaria? –Sí.




1 http://www.inmujeres.cdmx.gob.mx/?s=estrategia+30-100&submit=Buscar

2 El Método ALOP se compone de cuatro herramientas: Análisis, Liderazgo, Organización y Política.

3 En el método ALOP, el análisis se divide en: análisis del problema, análisis de las soluciones y análisis de factibilidad. A su vez, el análisis de factibilidad desprende una sub-tipología: factibilidad presupuestal, legal, socioeconómica, política, administrativa y ambiental.

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