Ciclo escolar 2020-2021: un proyecto de educación en línea… ¿en marcha, cercano o posible?

07.09.2020

Autor

Mónica C. Palma Rivera

Especialista en estudios culturales, género, derechos humanos y desarrollo local. Actualmente es correctora de estilo y redacción en las áreas de marketing y editorial de IEXE Universidad.

 

Hay una palabra que define a México: resiliencia. Esta descripción nada tiene que ver con los discursos políticos que, en un intento por inspirar a la nación, aluden a sus atributos de solidaridad y fortaleza. Se trata de un concepto que pretende señalar una de las cualidades más arraigadas en la cultura mexicana —que no desestima la serie de condiciones reales de desigualdad e injusticia que abundan en nuestro país— y que, en medio de la desazón e impactos negativos de la pandemia por COVID-19 que ha azorado a todo el globo, es un ejercicio de permanente adaptación que pone en juego estructuras sociales, políticas y económicas que, hasta hace poco, habían pasado desapercibidas.

El ámbito educativo se sumó al conglomerado de sectores afectados profundamente por la propagación del virus[1]. El ciclo escolar 2019-2020 terminó en medio de cambios presurosos, caos, miedo e incertidumbre respecto a lo que la pandemia deparaba para el próximo año.

Diversos aspectos en la materia fueron colocados en la palestra ante el inminente distanciamiento: clases en línea, el acceso a internet, la infraestructura, las ventajas y desventajas que ofrecen las escuelas privadas frente a las públicas, el trabajo de los y las docentes de todos los niveles, las posibilidades de la educación a distancia y otro listado muy largo de las variables involucradas en dicho escenario.

La semana pasada inició el periodo 2020-2021 y los retos de la educación en México se recrudecen frente a nuestra actual situación. Lamentablemente, no es una novedad que la educación en nuestro país sea un problema. Organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han dado seguimiento al asunto durante décadas, de manera que sabemos dos cosas: que la educación en México en todos los niveles es deficiente (sin distinguir si son escuelas públicas o privadas) y que, enormes han sido los esfuerzos por parte del Estado y los gobiernos para poner en marcha mecanismos y políticas que contribuyan a cambiar este escenario ¿Podemos imaginar en qué medida este se agrava con la llegada del COVID-19?

Educación en línea: adaptabilidad y resiliencia

En los últimos meses, la experiencia en el ámbito educativo nos ha enseñado que, dar continuidad a los procesos de enseñanza-aprendizaje vía virtual no significa hacer repositorios de documentos en plataformas, ni transmitir meros monólogos por videoconferencia; sino crear y usar los soportes e instrumentos de comunicación e interacción más idóneos para que, dichos procesos, sigan teniendo impactos reales en la formación de los y las estudiantes. Para decirlo con otras palabras, requiere de la alfabetización tanto de docentes, como del alumnado, como de los propios padres y madres de familia, clave ahora, en el acompañamiento de los hijos (otra gran arista, que es tema de otro artículo).

Es aquí donde la resiliencia que se mencionaba al inicio de este artículo, ya sea como una forma consciente o inconsciente de adaptarse al momento histórico que estamos viviendo, o porque no hay otra opción; se convierte en un mecanismo relevante para superar la crisis, pero ¿qué implicaciones tiene dicho proceso de adaptación en el marco de la educación y qué tiene que ver con la resiliencia?

Si bien, hasta antes de la pandemia ya existían opciones de educación en línea y a distancia, estos han sido más comunes en lo que refiere a los niveles medio superior y superior[2]. Hasta el momento, este formato había sido poco explorado para los niveles básicos como preescolar, primaria y secundaria.

En el proceso de trasladar contenidos, herramientas y ejercicios a su formato digital y virtual, se ha requerido su adecuación e incluso de replantear los formatos y las representaciones más idóneas que lograr la proximidad ahí donde el cuerpo, la presencia y la interacción directa es vital: para enseñar caligrafía a la niñez, a recortar, a jugar con plastilina, etc.

Así mismo, ha interpelado a la apropiación de recursos tecnológicos (los gratuitos y los de paga) por parte de las escuelas, de los y las docentes, de los y las alumnas, de los propios padres y madres de familia. ¿Pero qué significa esta apropiación?

En este ciclo nuevo, los precios de los útiles cayeron mientras que artículos de los departamentos de tecnología como laptops, celulares, tabletas electrónicas.  Las familias han debido invertir en otro tipo de herramientas para facilitar la comunicación y el aprendizaje de sus hijos e hijas, los y las docentes han hecho lo propio, además de buscar herramientas que contribuyan a la interacción y no impliquen un gasto extraordinario, mientras que los padres y madres que tienen o han tenido la posibilidad de trabajar desde casa, han debido realizar jornadas dobles y hasta triples para acompañar el proceso formativo de sus hijos e hijas (León, 2020; Urrutia & Jiménez, 2020).

Nota: “Cuando tienes 5 años y es tu primer día de clases y ellos esperan que sepas cómo leer, escribir y enviar emails”.

Diversas variables saltan a la vista: nivel socioeconómico de las familias y los y las docentes, grado de alfabetismo o analfabetismo digital (tecnológico) de todos los actores involucrados (docentes, alumnado y tutores/as), disponibilidad y acceso a internet, disponibilidad y acceso de dispositivos de comunicación  (Mancera Corcuera, Serna Hernández, & Barrios Belmonte, 2020).

La “disponibilidad de recursos e infraestructura digital” no garantiza un proceso de enseñanza-aprendizaje en línea de calidad. Intervienen las maneras en las que el internet y los dispositivos a través de los cuales accedemos a él, han sido y son utilizadas por las personas, las competencias y habilidades que hemos desarrollado para aprovechar todo su potencial.

En ese sentido, las medidas emprendidas por cada actor (docente, alumnado, madres y padres) para dar continuidad a la educación en línea, habrán de emerger de su propia capacidad para manejar y aprovechar dichas herramientas, en el marco de sus condiciones y posibilidades “digitales”. A este punto, un indicador puede ser determinante para saber si la educación en línea, en el marco de la pandemia, será un éxito, un fracaso o una experiencia: la alfabetización digital. En artículos subsecuentes, estaremos profundizando respecto a este importante componente de la educación en línea.

Notas

[1] Para un panorama general de los problemas e impactos profundos de la pandemia en la economía mexicana, lee el artículo del doctor Juan Carlos Varillas, “Strike Uno: Petróleo, Strike Dos: Remesas, Strike Tres: Turismo. La Economía Mexicana en Crisis en el Marco de la Pandemia”, disponible en https://www.iexe.edu.mx/pagblog/strike-uno-petroleo-strike-dos-remesas-strike-tres-turismo-la-economia-mexicana-en-crisis-en-el-marco-de-la-pandemia.html

[2] Te recomiendo que consultes la infografía de Morales Rosas y Suárez Lara “La evolución de la educación a distancia” (s.f.) para conocer más de las transformaciones de la educación presencial, a distancia y en línea. Disponible en https://www.iexe.edu.mx/educacion/la-evolucion-de-la-educacion-a-distancia.html

Referencias

INEGI. (17 de febrero de 2020). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019. Obtenido de COMUNICADO DE PRENSA NÚM. 103/20: https://www.inegi.org.mx/programas/dutih/2019/default.html#Tabulados

Instituto Federal de Telecomunicaciones. (enero de 2018). Adopción de las TIC y usos de internet en México: Impacto de las características sociodemográficas de los usuarios. Obtenido de Adopción de las TIC y usos de internet en México: Impacto de las características sociodemográficas de los usuarios: http://www.ift.org.mx/sites/default/files/contenidogeneral/estadisticas/adopciondelasticyusosdeinternetenmexico.pdf

León, C. (24 de agosto de 2020). Hoy, 1 millón de estudiantes vuelve a clases. Milenio. Obtenido de https://www.milenio.com/politica/hoy-1-millon-de-estudiantes-vuelve-a-clases

Mancera Corcuera, C., Serna Hernández, L., & Barrios Belmonte, M. (29 de abril de 2020). Pandemia: maestros, tecnología y desigualdad. Nexos. Obtenido de https://educacion.nexos.com.mx/?p=2286

Urrutia, A., & Jiménez, N. (24 de agosto de 2020). En Palacio Nacional, el acto de inicio del ciclo escolar. La Jornada. Obtenido de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/08/24/en-palacio-nacional-el-acto-de-inicio-del-ciclo-escolar-5477.html

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