¿Cómo Promover la Adquisición de una Inteligencia General?: Una Mirada a la Educación Desde la Complejidad

¿Cómo Promover la Adquisición de una Inteligencia General?: Una Mirada a la Educación Desde la Complejidad

La educación actual enfrenta diversas problemáticas; sin embargo, una de los principales es la inadecuación entre los saberes y la realidad; es decir, por un lado se promueve el estudio y desarrollo de saberes desunidos y divididos en busca de un conocimiento especializado, y por el otro, los problemas reales son cada vez más multidisciplinarios, transversales y globales. Por lo tanto es fundamental organizar el conocimiento, lograr su adaptación al entorno y atender las relaciones que en él se generan; existe la necesidad de promover un conocimiento capaz de abordar los problemas globales, implicando una reforma de pensamiento acerca de cómo concebir el contexto global, lo multidimensional y lo complejo, centrándose en una cuestión intelectual humana, misma que se tiene, por decirlo de cierta manera, abandonada.

La modernidad demanda educación y ésta se basa en la inteligibilidad que organiza y opera la movilización de los conocimientos de conjunto en cada caso particular, permitiendo un conocimiento pertinente del mundo, induciendo a la resolución de problemas y al cuestionamiento que desencadena el desarrollo y transformación de la estructura de pensamiento.

Desde esta perspectiva que prospecta una significatividad profunda para el ámbito educativo, Morin (1999) plantea ciertos aspectos a considerar para que el conocimiento logre la pertinencia: el contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo.

  1. El contexto

Para el desarrollo del conocimiento, el contexto hace referencia a la relevancia de concebir la información y los elementos que lo conforman íntegramente, ya que de forma fragmentada no cumplen la función adecuada para brindar un verdadero sentido y constituir una contextualización certera y real.

  1. Lo global

El aspecto global determina las relaciones existentes entre el todo y sus partes; es decir, si se contempla al todo y a sus partes de manera separada, no se podrán observar sus cualidades o propiedades (Morin, 1999), obstaculizando el conocimiento; por lo que es necesario recomponer el todo, organizarlo y estructurarlo; no es posible conocer el todo sin atender a sus partes y a la inversa; ya que del mismo modo, sus partes están compuestas por otras sucesivamente.

  1. Lo multidimensional

Aunado a estos aspectos, el elemento multidimensional, de acuerdo a Morin (1999), plantea una unidad compleja como algo compuesto por diversas partes a las que hay que considerar para lograr su conocimiento; lo que implica no solo aislar una parte del todo, sino también cada una de sus partes para poder comprender sus características y especificidades.

  1. Lo complejo

En este sentido la complejidad se enfoca en una concepción global, cuando los elementos diferentes (el conocimiento y su contexto) son inseparables y constituyen un todo; lo complejo es la unión entre la unidad y la multiplicidad, promoviendo la adquisición de una inteligencia general, de una sensibilización que logra percibir la interactividad entre los elementos.

Con relación a lo anterior, se puede deducir que uno de los problemas que enfrenta la educación del futuro, es la especialización en las diversas disciplinas, ya que impide ver lo global, lo complejo; perdiendo la naturaleza de la contextualización, reduciendo así la capacidad de inteligencia general, y por ende, el desarrollo óptimo del conocimiento, no se trata de saber “de todo un poco” sino de visualizar la esencia de las partes y del todo, volviendo el conocimiento abstracto, haciendo a un lado todo tipo de relación y multidimensionalidad de las unidades.

Es así como no es posible reducir lo complejo a lo simple, estamos ante una crisis de reducción, separación y aislamiento en donde no se logran ligar los conocimientos, en la que se pierden las interacciones, retroacciones y contextos; desatando la incapacidad de comprensión, reflexión y análisis, suprimiendo “lo humano de lo humano” (Morín 1999, p.32), apostando a una mentalidad determinista, mecánica, que termina por limitar la inteligencia y la formación.

Esto implica una falsa racionalidad en donde se pierde la comprensión de lo vivo, en donde se atiende a un pensamiento tecnocrático, perdiendo la autenticidad, olvidando que la enseñanza debe centrarse en la condición humana y no a la inversa; por lo que se debe abandonar la visión unilateral que define al ser humano por la racionalidad.

Referencias

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia: UNESCO

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Alhelí Espinosa Jaimes

Sobre el autor

Doctorante en Educación por la UPAEP y la Universidad de Alcalá de Henares. Experta en áreas diseño curricular y gestión educativa. Es directora académica en IEXE Universidad y lectora comprometida de libros de filosofía.  

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