Conflictos sociales ¿Qué son y por qué son deseables?

Autor
Ana Lucía Martínez

Especialista en diseño corporativo y editorial, actualmente se desepeña como creadora de contenido visual para IEXE Universidad.

 

El estudio de los conflictos sociales es una tradición sociológica de la mano de numerosos teóricos desde Marx hasta Johan Galtung y otros más recientes. Su análisis ha contribuido a entenderlos como fenómenos que explican la multiplicidad de formas de pensar, de percibir, ser y desenvolverse en la realidad, pero también para comprender las estructuras que los ocasionan, sus dimensiones y el porqué no terminan de ser escenarios abordados con seriedad y rigurosidad.

Desde la filosofía, Georg Simmel sentaba las bases de dicho concepto con su llamada “Sociología del Antagonismo”, que explicaba que los conflictos son inherentes al ser humano, que comprende una relación antagónica entre dos actores -individuales o colectivos- con intereses, casi siempre opuestos, se trata de una forma de relacionarnos que está mediada por diversos “filtros” que atraviesan la subjetividad y el entramado contextual[1].

Sirva citarlo para expresar que para él, como para la gran mayoría de autores que a continuación se explican, el conflicto no es malo ni bueno, simplemente ocurre, como una proceso natural, derivado de las diferencias entre los sujetos, ya sea con base en su posición en la estructura social o su cosmovisión; como sea, es parte del proceso de socialización ligada a la existencia humana en sociedad.

No así, vale la recuperar algunas nociones teóricas que den cuenta de su necesario análisis.

Marx y la lucha de clases

Para Marx, el origen de los conflictos sociales tenía su raíz en la lucha de clases derivada de quienes eran los poseedores de los medios de producción (la burguesía) y quienes usaban su fuerza de trabajo (el proletariado). Esta pugna tenía como objetivo inicial, la búsqueda de mejores condiciones para la clase obrera, y que en gran medida derivó en los derechos de las y los trabajadores, que hoy día están estipulados en instrumentos internacionales y leyes nacionales.

Dahrendorf y los grupos de interés

Ralph Dahrendorf también se basó en las ideas de Marx para desarrollar su propia propuesta sobre el conflicto social, pero a diferencia del primero, la causa del problema no proviene de quienes poseen los medios de producción, sino de la desigual distribución de poderes entre grupos. En ese sentido, este teórico reconoce que existen grupos antagónicos con “intereses latentes” y que ponen en juego sus recursos para dominar la palestra social.

Lo anterior implica, por tanto, que las clases sociales no son agentes de cambio social en sí mismas, sino que operan y reproducen su discurso y estructuras a través de la organización y su participación en la política. Para Dahrendorf los “grupos de interés” son los sujetos de cambio y a través de sus “intereses manifiestos”, que son los “intereses latentes” hechos públicos, buscan derrocar el orden existente. Es aquí donde surge el conflicto, cuando la oposición entre grupos sociales (de forma organizada), altera la estructura social, las instituciones, los valores e intereses (Gallano, 2008 en de Esesarte y Navarro, 2020).

Randall Collins: la subjetividad y la estructura

Por otro lado, está la teoría generada por Randall Collins que ha sido una de las más socorridas en los análisis del conflicto contemporáneo, pues a diferencia de sus predecesores, va más allá de las estructuras sociales para reconocer la importancia que tiene “la actividad de los actores, sus pensamientos, su subjetividad y sus acciones (Pérez- Castro 2005, p. 45, en De la Rosa, 2020). Con esto en mente y de forma muy sintética, su propuesta se articula en torno a dos elementos: la estratificación y la organización.

  1. A) Estratificación: con base en Marx, Collins introduce a su modelo las clases sociales, pues sostiene que “el tipo de trabajo que un sujeto desarrolla constituye uno de los principales condicionantes de su manera de pensar y de sus creencias, la posición que ocupa en el ámbito laboral, la estructura de los mercados, las posibilidades de movilidad, la remuneración y las habilidades cognitivas y emocionales en juego” (Pérez-Castro, 2005, pp. 45-46, en De la Rosa, 2020).
  2. B) Organizaciones: el autor analiza problemas sociales relacionados con los sindicatos, las organizaciones profesionales, las instituciones de caridad, etc. Así concluye que, las organizaciones tienen un común denominador, la posibilidad de que en su interior se conformen grupos de poder con intereses particulares que buscan perpetuarse. Pérez Castro (2005) señala que “Las luchas que se dan dentro de este tipo de organizaciones, no difieren mucho de las que llevan a cabo los trabajadores, en donde lo que se pone en juego es el control de los recursos, en especial, de aquellos que tienen que ver con los canales de comunicación” (Pérez-Castro, 2005, p. 47, en De la Rosa, 2020).

Aunado a lo anterior, Collins además repara en el peso que tienen las interacciones de la vida cotidiana[2], a través de los vínculos que establecemos con las personas ya sea por intereses comunes, por compartir espacios, por tener una relación de identificación. Es en los procesos de interacción, en los que las personas tenemos la posibilidad de negociar y establecer acuerdos, consenso, pero al mismo tiempo podemos recurrir a la coerción para imponer, desde formas de relación o ideas morales que convengan a sus intereses (De la Rosa, 2020). Es así como “los sujetos ponen en juego sus recursos e identifican a los que consideran sus rivales […] Así́, cada individuo va construyendo su propio mundo a partir de él mismo, pero también, a partir de sus relaciones y comunicación con los otros” (Collins, 1975, p. 532).

Conflictos sociales e implementación de políticas públicas

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la implementación de políticas públicas, entre los varios, es precisamente la disidencia en la población beneficiada, o bien afectada de forma directa o indirecta con el andamiaje en operación de dicho instrumento.

No hay que olvidar que, como parte del ciclo de políticas públicas[3], la implementación es un campo minado en el que se ponen en juego diversos factores pero que, especialmente, tratándose de cierto tipo de obras —en forma particular las de infraestructura que requieren la intervención o modificación sustancial del espacio público o espacio urbano en el que las personas han construido su propia cultura e identidad local— se interpela a la diferencia de percepciones y valorizaciones respecto a un mismo campo.

Uno de los países latinoamericanos que tiene ya una vasta experiencia en cuanto al estudio y análisis de los impactos y efectos que tiene la construcción de grandes obras de infraestructura ha sido Perú, quien además de tener una de las poblaciones con mayor diversidad étnica, coincide en ser una de las naciones con mayores conflictos sociales derivados de aquellas. A saber, uno de los aprendizajes que podemos incorporar en el diseño e implementación de políticas, es justo, la importancia de reparar en el lugar, espacio-tiempo personas ya sea para su incorporación o para la democratización de la decisión final. Si bien, es cierto que no es posible lograr el consenso total y homogéneo de la población, la negociación como el diálogo forman parte de los mecanismos de implementación no para resolver problemas, sino para encauzarlos e incorporar y articular el mayor número de voces posibles.

Notas

[1] Él mismo ya señalaba que el conflicto no debe confundirse con la guerra, en la que la violencia pone en tela de juicio el vínculo que impulsa el cambio, pues no hay escenarios de negociación, sino la absoluta imposición de intereses de un actor sobre el otro.

[2] Recupera el concepto de interaccionismo simbólico que tiene sus orígenes en la propuesta de Pierce.

[3] Puedes conocer más del Ciclo de las Políticas Públicas consultando el artículo de Franco Corzo, Julio (s.f.). ¿Cuál es el ciclo de las políticas públicas? Disponible en https://www.iexe.edu.mx/blog/cual-es-el-ciclo-de-vida-de-las-politicas-publicas.html#:~:text=Existen%20diversos%20enfoques%20respecto%20al,y%20la%20evaluaci%C3%B3n%20de%20impacto.

Referencias

Collins, Randall. (1975). Conflict sociology: toward an explanatory science. Academic. California. p. 584. En Georgina de la Rosa.

De la Rosa, Georgina. (16 de octubre del 2020). Randall Collins y la tradición del conflicto. Relaciones informativas [Foro].

Gallano, H. (2008). Con Marx y Dahrendorf: Leyendo los conflictos urbanos en la Ciudad de Santiago de Chile. Pléyade, 40-65. En César Arturo de Esesarte Morales y Alejandra Navarro Arévalo. Relacione informativas [Foro].

Perez-Castro, J. (2005). Randall y Collins y la tradición del conflicto: hacia la fundamentación de una teoría sociológica explicativa. Perspectivas docentes, 29, pp. 41-51.

Serrano, R. (2016). Aportaciones teóricas para la interpretación de los conflictos sociales históricos. En Theoretical contributions to the interpretation of historical social conflicts (2-18). Madrid: Universidad Complutense de Madrid.

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