¿Contribuirá la Política de “Hoy No Circula” a la Contención de la Pandemia en Puebla?

¿Contribuirá la Política de “Hoy No Circula” a la Contención de la Pandemia en Puebla?

El contexto global del primer semestre del año 2020 ha estado enmarcado por el avance vertiginoso del virus COVID-19, el cual se ha convertido en una amenaza contra la salud pública nacional e internacional. En todo el mundo se han aplicado medidas de atención y contención, principalmente desde marzo de este año cuando los enfermos comenzaron a aumentar en diversos países, tal es el caso de Italia y los Estados Unidos.

Ante esta alarmante situación, en todo el mundo se aplicaron medidas avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas van desde las más laxas como la colocación de módulos sanitarios en espacios concurridos, hasta la adopción de estados de excepción para limitar o prohibir la movilidad de las personas.

Mientras esto sucedía en diversos países del mundo, en México se aplicaron medidas de limitación a la concurrencia poblacional a partir del 23 de marzo con la suspensión de clases de todos los niveles, seguida del refuerzo de medidas como la sana distancia, la limitación de una persona para ingresar a espacios como supermercados, bancos, entre otros.

Sin embargo, hasta el momento no se ha declarado un estado de inmovilización total. En diversas ciudades del país hemos visto que, a pesar de las medidas, la población sigue saliendo a las calles y hay incluso saturación por el intenso tráfico que se genera en ciertas horas del día. Por tal situación, en lugares como la Ciudad de México se ha intensificado el programa de control vehicular denominado “Hoy no circula”, el cual prohíbe a los autos cuyas placas tienen determinado engomado, circular de acuerdo a los días de la semana. Hasta ahora, esta había sido una medida para regular la contaminación en ciudades cuya densidad poblacional y parque vehicular son altos.

El pasado fin de semana se anunció en el Estado de Puebla la implementación del programa hoy no circula en los municipios con mayor densidad poblacional y urbana, así como los que han tenido altos niveles de incidencia de COVID-19. De esta forma, desde el 11 de mayo entró en vigor este decreto por el que los autos con placas foráneas y locales dejarán de circular de acuerdo al último número de las mismas.

Si analizamos esta medida como una política pública, se entiende que el problema público que se desea atender es el riesgo de contagio por la movilidad de personas en espacios concurridos, al poder trasladarse con facilidad y sin prohibición expresa de un lugar a otro.

En pocas palabras, el objetivo de esta medida es disminuir la movilidad, sin embargo, el problema no es un asunto sencillo de atender y tampoco es fácil pronosticar si realmente esto impactará en la disminución de los contagios.

Existen posiciones a favor y en contra de esta medida, las primeras consideran que la prohibición a la circulación logrará reducir la movilidad de las personas y evitará concentraciones que pudieran ser foco de contagio. Algunos expertos como Pardo (2018) señalan que el incentivo subjetivo de tener un automóvil representa un aspecto de estatus en ciertas porciones de la población, quienes consideran el uso del coche como un satisfactor casi indispensable para su movilidad, desestimando el transporte público por los factores de inseguridad, saturación e incomodidad que les podría ocasionar.

Sin embargo, otros afirman que esta acción tendrá efectos reducidos, ya que las personas buscarán otras formas de traslado, por lo que la movilidad no disminuirá sustancialmente. Además consideran que esta medida está destinada a una porción específica de la población que tiene un nivel de ingresos que les permite poseer uno, dos o más automóviles. Tan solo en la ciudad de Puebla el parque vehicular asciende a un millón 492 mil 217 autos (INEGI, 2019), y se estima que el 30% de la población con automóvil tiene, al menos, otra unidad por vivienda, por lo que la probabilidad de reducir la movilidad por hogar disminuye.

Se puede pensar que, debido a la contingencia sanitaria, los propietarios de automóviles decidirán no arriesgarse a movilizarse en transporte público u otras formas en los días cuyos autos no circulen, reprogramando sus actividades y con ello, reduciendo el número de personas en ciertos lugares. Esta medida tendría un efecto, sin duda alguna, en la movilidad dentro de las ciudades poblanas; sin embargo, aún estaría por definirse si este será sustancial o sólo un aspecto de reconfiguración de los horarios de las personas e, incluso, un incentivo para el aumento de los casos de corrupción que aún subsisten en algunas corporaciones de vialidad.

1+

Comentarios

Juan Carlos Varillas

Sobre el autor

Doctor en Estudios Latinoamericanos, experto y consultor nacional e internacional en temas de desarrollo social, políticas públicas y seguridad alimentaria. Emprendedor, viajero, luchador social y fundador de la agencia Be&Go

Relacionadas

Estudia una licenciatura, maestría o doctorado
100% en línea


Solicita una beca

Inscripciones abiertas

¡Chatea!
¿Necesitas ayuda?
Hola, si quieres saber más sobre nuestras becas o planes de estudio estamos para atenderte.