Coronavirus, una mirada desde los estudios de costos de la carga económica

11 . 08 . 2020 

Autor
Marcel Berenice Vázquez Cabañas

Especialista en diseño corporativo y editorial, actualmente se desepeña como creadora de contenido visual para IEXE Universidad.

Sin lugar a duda, la frase «2020 sorpréndeme» que fue repetida y escrita por muchos de nosotros la noche del 31 de diciembre del 2019, tomó más sentido del que podríamos haber esperado. Se presentaron conflictos políticos, incendios, inundaciones, terremotos, caída del precio internacional del petróleo, y, sobre todo, nos sacudió la pandemia del coronavirus sars-cov2.

Según la Organización Mundial de la Salud (oms), se define pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad, y fue justo el 11 de marzo cuando el director general de la oms, Tedros Adhanom, denominó de esta forma al brote epidémico de COVID-19. Acto seguido, presenciamos cómo cada una de las economías implementaban acciones de confinamiento para detener la ola de contagios y «aplanar la curva» rápidamente.

En México, el confinamiento inició el 23 de marzo con la «Jornada de Sana Distancia», en donde se listaron algunas acciones de prevención tales como la suspensión de actividades no esenciales, reprogramación de eventos masivos y medidas básicas de higiene y, a pesar de ello, nos preguntamos ¿qué es lo que nos impide aplanar esa curva?

Es claro que no hay una sola respuesta a dicho cuestionamiento, podríamos debatir y abordar el tema desde diferentes perspectivas, sin embargo, es pertinente considerar el estado general de salud de la población como un determinante del brote epidémico.

En nuestro país, las enfermedades que han prevalecido en sus habitantes son de tipo no transmisible y multifactorial, por ejemplo, el cambio en la composición demográfica, el crecimiento económico y urbano, el aumento de actividades y trabajos menos intensivos en esfuerzo físico, la adopción de estilos de vida poco saludables, entre otros. Ello ha traído consigo la prevalencia de enfermedades como la diabetes, hipertensión, y demás comorbilidades que se desprenden de ellas, o bien, las ha detonado a partir de factores de riesgo como la obesidad.

¿Por qué esto obstaculiza que los contagios y complicaciones por sars-cov2 cesen? Simplemente porque nos vuelven población de riesgo, de hecho, según los datos de la Secretaría de Salud, del total de casos confirmados, el 19.76 % padece hipertensión, el 18.75 % obesidad y el 15.94 % diabetes, los cuales, son condiciones que incrementan la probabilidad de que los síntomas y afectaciones de este virus sean mayores, así como la probabilidad de hospitalización.

Y ahora, ¿cuáles son los costos?

Primeramente, los estudios de carga de la enfermedad son evaluaciones que posibilitan la estimación y cuantificación de las consecuencias mortales, no mortales y discapacitantes de algún padecimiento, y forman parte de problemas que son abordados por una rama de la Economía denominada «Economía de la Salud».

En este caso, las repercusiones económicas que pueden derivarse de la presencia de COVID-19, se reflejan en costos directos que son absorbidos por el Sistema de Salud y por los individuos que acuden al sector privado para el tratamiento de la enfermedad. También se manifiestan en los costos indirectos, que son asociados a la pérdida de productividad, de producción y de ingresos a causa de la enfermedad.

Dado lo anterior, las enfermedades que caracterizan a la población mexicana (y a muchas otras) son un factor que dificulta limitar los contagios y afectaciones por coronavirus y, además, incrementa los costos directos para los actores que están involucrados, ya sean instituciones de Salud Pública (por el incremento de la demanda de servicios de salud) e individuos y familias (que acuden al sector privado para la realización de pruebas de detección y tratamiento). Asimismo, en el mediano o largo plazo, los costos indirectos estarán dados por la disminución de producción acumulada debido al ausentismo y paro de labores por la pandemia.

Pensando en un escenario alterno, con población que tuviera actividad física y mejores hábitos alimenticios, ¿habría la misma saturación de infraestructura hospitalaria?, ¿el número de contagios hubiera sido menor o habría crecido a un ritmo menos acelerado?, ¿se hubiera prolongado menos la «cuarentena»?

La pregunta que queda es ¿qué medidas tomarías para disminuir tus costos?, ¿acaso la prevención?

Referencias

COVID-19 México. (2020). Información General. Recuperado de https://coronavirus.gob.mx/datos/#DOView

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