Cuando el espacio público se convirtió en Metrópolis[1]

Cuando el espacio público se convirtió en Metrópolis[1]

Serie Modernizando la tradición (Capítulo 3)

 

[…] la ciudad se transformó en un libro que tenía entre mis manos […]

Walter Benjamin

 

En este número, haremos una breve revisión de las tensiones entre el patrimonio urbano y los megaproyectos de infraestructura en torno a la ciudad, que en el marco de esta serie, se relacionan con la categoría de patrimonio cultural pero también con otros importantes conceptos que hemos mencionado, como el de espacio; así como de la necesidad de repensar el quehacer gubernamental a la luz de mejores mecanismos de inclusión en la toma de decisiones, particularmente en éste ámbito.

 

¿Qué es el patrimonio cultural urbano y cómo se relaciona con el espacio público?

En La Cuestión Urbana (1999), Manuel Castells realiza una disección de las dimensiones que componen a la ciudad como expresión máxima del capitalismo, visto como un momento histórico coyuntural que explica la conformación de las urbes en todo el globo, así como de las grandes zonas metropolitanas en años más recientes.

Para el autor, así como para otros teóricos de la ciudad, el territorio y del espacio como Henry Lefebvre, Doreen Massey, David Harvey, Gilberto Giménez, Milton Santos, entre otros[2]; el espacio urbano (y el espacio en general) constituye un lugar en donde se intersectan las diversas aristas de la existencia humana: la económica, la social, la jurídica, la institucional y la cultural.

Por lo anterior, las ciudades y/o espacios urbanos[3] no pueden ser vistas únicamente como terrenos sobre los cuales se edifican casas, industrias y demás construcciones, sino como lugares que son transitados y significados por las personas (y actores) a través de su cotidianidad, de los vínculos y relaciones que en ellas establecen, que tienen historia. Escenarios que al mismo tiempo están “ordenados” por las maneras en la que aquel es gestionado a través de las instituciones (que se sirven de marcos jurídicos), ya sea para clasificarlo como uno de carácter privado o público, zona residencial o zona industrial, etc. En ese sentido, el patrimonio urbano es

[…] una categoría del patrimonio cultural integrada por grupos de edificios, plazas, calles, centros históricos o ciudades enteras, producidos en el pasado, que han sido consideradas como tales por los gobiernos, las élites o los grupos sociales, en función de diversos valores y atributos colectivos[4] asignados[5] (…) no es un acervo material preexistente sino una construcción social (…) que remite (…) a las relaciones que los pueblos y sus élites tienen con el pasado remoto y reciente (Delgadillo, 2014, p. 4).

Sin embargo, la relaciones que se entretejen en dichos espacios y entre quienes ostentan su propiedad no son neutrales; lo que impacta a menudo en la elección que se hace de dichos sitios, aunque en realidad se cuente con un acervo incalculable. En este punto, el proceso de institucionalización de dichos lugares al nombrarles patrimonio urbano, impacta directamente en su conservación o modificación, a través de las políticas públicas.

¿Podemos conocer la importancia de definir y declarar qué vale la pena conservar, modificar y qué no? Delgadillo (2014) nos ayuda a contestar esta pregunta, a partir de tres pautas que están inmersas en el simbolismo que tiene el patrimonio edificado:

      1. Muchas construcciones y espacios urbanos se han levantado con la idea de congregar y mantener unidos a los colectivos sociales, otros edificios y barrios no fueron erigidos así, pero a posteriori han desempeñado estas mismas funciones sociales, políticas y culturales.
      2. La aparente permanencia “eterna” de los edificios es muy fuerte y constituye un anclaje que trasciende la vida humana. Esto convierte a algunas edificaciones y conjuntos urbanos en un poderoso instrumento persuasivo para los grupos en el poder: la decisión de qué se conserva, qué se destruye o qué se construye a menudo aspira a reconfigurar la historia (oficial) y el orden social y político.
      3. La ciudad es a su manera una memoria colectiva para sus residentes, pues la memoria está asociada a los objetos y los lugares donde se habita (p. 4).

Derivado de lo anterior, se hace evidente el carácter público del patrimonio urbano, al evocar no solo un espacio edificado sino significado a través del tiempo, de forma colectiva y múltiple, que en gran medida, es apropiado y producido por todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Es así que el patrimonio urbano se articula con el concepto de espacio público.

Aunque este último es polisémico como varios de los términos recuperados en esta serie, es innegable que se trata de una palabra que puede ser abordada desde diversos enfoques, desde algo tan abstracto y complejo como el ámbito comunicativo, hasta algo concreto como la infraestructura que compone una ciudad. Para delimitar lo que entendemos por espacio público en este artículo, recuperamos la definición de Rabotnikof (2010) con base en tres criterios y principios básicos:

      1. Lo que es general, de utilidad o de interés común para todos (una comunidad o colectivo),
      2. Lo que se hace y desarrolla a la luz del día, lo manifiesto, lo visible, lo publicable y lo ostensible, y
      3. Lo que es de uso común, lo que está abierto y es accesible y distribuible para todos; lo apropiado por todos pero no privatizado por nadie en beneficio personal (en Delgadillo, 2014, p. 7).

El patrimonio urbano es sin duda un espacio público, por lo que su gestión no debe ser obviada, es decir, que su administración, organización y mantenimiento, si bien constituye una tarea del Estado, no es exclusiva de este actor, por el contrario nos encontramos frente a un ámbito de política pública que es complejo y en el que, hasta el momento, se suscitan numerosos e intensos conflictos que tienen su raíz en la diversidad de percepciones y valorizaciones de un mismo aspecto de la realidad: el espacio.

 

Conflictividad y megaproyectos: problemáticas de implementación

Cada vez con mayor frecuencia en diversas regiones del mundo, especialmente en Latinoamérica, nos encontramos con numerosos escenarios de conflictividad social detonados por la ejecución de proyectos de infraestructura cuyo recurrente propósito es el crecimiento y desarrollo económico.

Estas acciones no son nuevas y la historia nos permite verificar que varios de los procesos de modernización, al menos en México, están anclados a los megaproyectos de infraestructura impulsados a través de la historia, siendo “El Porfiriato” uno de los periodos más emblemáticos.

Grandes obras como la construcción de vías ferroviarias, presas hidráulicas, aeropuertos, desarrollos inmobiliarios, parques industriales y otros enclaves de la modernidad, han sido fundamentales para el desarrollo de nuestro país; pero también han sido motivo de progresivas inconformidades y desigualdades, pues pese al crecimiento promovido, México sigue siendo un país de pobres, con 52.4 millones de personas en esa situación para 2018, que representa 41.9 % de la población total, solo en 2.5 % menos que en 2008 (CONEVAL, 2018; Brown Solà, 2017).

Puebla
Imagen 1. Recorrido Tren Interurbano Toluca- Valle / Fuente: Redacción (2020).

En este marco, los megaproyectos son un elemento clave para comprender la conflictividad inmersa en la implementación de este tipo de política de infraestructura en las ciudades (y en otros lugares, pero será tema en otro número); se trata de enormes proyectos de construcción y/o infraestructura que, si bien pueden ser de distinta naturaleza, se asocian principalmente con el equipamiento de las grandes urbes y la resolución de algunas de sus problemáticas como son vialidades, abastecimiento de servicios públicos como drenaje, luz, etc. y la reactivación de las economías locales (Palma Rivera, 2016).

Los acelerados procesos de crecimiento urbano que tienen orígenes multicausales que van desde el aumento de la población, vinculado a las tasas de natalidad, la disminución en las tasas de morbilidad y la migración; hasta la centralización de actividades económicas y concentración de nodos del mismo tipo, entre otros, que han propiciado un crecimiento exacerbado de las ciudades, las cuales, demandan mayores y mejores condiciones en aras de garantizar el bienestar de sus habitantes.

Esto ha dado pie al incremento de proyectos de infraestructura que en el marco del patrimonio cultural urbano (Domínguez Virgen, 2011), transgrede las relaciones simbólicas del espacio con el ciudadano de a pie, cuyo impacto en ocasiones, no es dimensionado en su implementación.

Prueba de lo anterior es el caso de la construcción del Tren Interurbano Toluca- Valle de México que pretende conectar a la zona poniente de la Ciudad de México con el Valle de Toluca y que, en su trazo original, vulneraba a las colonias populares de esa zona, considerada como uno de los enclaves histórico-urbanos de la época precolombina y que ha permanecido habitada desde entonces.

Imagen 2. Supervía Poniente. / Fuente: Reyes en Robles (2017).

Así mismo, la construcción de la Supervía Poniente en aquella misma ciudad implicó el atropello a colonias cuyos orígenes datan de la apropiación de la tierra por luchas sociales desde la década de los 70 y que afectaban de manera significativa no solo el tejido social al dividir literalmente a las colonias, sino a nivel sistémico medioambiental al hacer importantes modificaciones al ecosistema que les circundaba[5] (Portal, 2016).

En Puebla, la construcción del proyecto Teleférico que iría de la zona de Los Fuertes a la Casa del Torno en el centro histórico, derivó en una destrucción al patrimonio colonial e histórico de la ciudad que involucró el quehacer de diversas instituciones y actores encargados de la protección a dichos inmuebles, y una ciudadanía lejana a la toma de decisiones respecto al modo en que debía incentivarse la economía a través del turismo.

Imagen 3. Casa del Torno, Puebla. / Fuente: Martínez en Villa (2015)

Desde luego que hay casos emblemáticos como el del metro de la Ciudad de México, que modificó profundamente en su momento, los procesos de movilidad y configuración del caos vial de la urbe, o como los del propio teleférico de Medellín en Colombia, que, aunque también tuvo a lugar conflictos sociales causados por su construcción, resultó ser a largo plazo, una acción que distribuyó los beneficios de manera equitativa entre los grupos marginados de la urbe y la dinámica de la misma.

 

¿Qué provoca el estallido o mitigación de los conflictos sociales derivados de la implementación de megaproyectos en el patrimonio urbano?

Para responder a semejante cuestionamiento y comenzar a generar propuestas que se nutran de ello, se parte del supuesto de que el espacio, pese a ser político[6], da cabida a los distintos intereses económicos y culturales que no son polos opuestos, sino proyectos de grupos sociales distintos que se pueden complementar con espacios de diálogo en beneficio mutuo. Es así que herramientas como las que brinda Julio Franco Corso en Diseño de Políticas Públicas (2013) son fundamentales para construir mecanismos de negociación y mediación, que coloquen en la palestra y en el escrutinio público, la implementación de megaproyectos que afectan el patrimonio urbano y, por tanto, a sus hacedores.

También tienen enorme importancia instrumentos como la gobernanza y la comunicación del riesgo, los cuales emergen a partir de la revisión en los procesos de implementación, especialmente de estas políticas que evidencian una falla en el proceso de democratización de la toma de decisiones en sistemas como el nuestro (Domínguez Virgen, 2011).

La implementación no deja de ser una de las etapas más inciertas de las políticas públicas porque, precisamente, tiene un componente ambiguo y de significados infinitos y diversos, anclados en las cosmovisiones de todos los actores involucrados y a la manera en que aquellos, se apropian de la política. Hacerla efectiva es traducir pasos que se presumen precisos para una realidad que se mueve y cambia de manera constante.

Notas

[1] La palabra Metrópolis alude al largometraje de ciencia ficción dirigido por Fritz Lang en 1927, en donde se retrata la vida en una ciudad con el mismo nombre en la que la sociedad se ha divido en dos grupos; la clase obrera que produce los bienes y servicios y la élite que concentra el poder sobre aquellos. En la trama, Freder y María, buscarán la manera de conciliar la guerra que se avecina entre los bandos. La película está disponible en YouTube, puedes verla en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=8TUxf3qIGqc

[2] Existen en la academia algunos debates respecto al uso y significados de las categorías espacio y territorio, de las cuales, se ha llegado a distinguir que están en función de las corrientes teóricas ya sea anglosajonas o latinoamericanas y la manera en que las poblaciones de ambas “regiones” han construidos, vividos y significados sus espacios vitales a lo largo de la historia.

[3] Que en su momento lo fueron las ciudades coloniales y otros nodos que impulsaron el crecimiento y desarrollo de las naciones.

[4] Palabra agregada a la cita original.

[5] Históricos, estéticos, simbólicos, sociales, espirituales, etcétera (Delgadillo, 2014, p.4).

[6] Su composición orográfica es vital para el mantenimiento de los acuíferos, que involucra a uno de los principales problemas de abasto de la Ciudad de México: la falta de agua.

[7] Esto significa que es un espacio de disputa por excelencia, no para conflictos sin sentido, sino en aras de expresar y encarnar los intereses legítimos de la ciudadanía, tanto en su escala individual como colectiva.

Referencias

Brown Solà, C. (14 de julio de 2017). ¿Es México un país pobre? Nexos. Obtenido de https://economia.nexos.com.mx/?p=411

CONEVAL. (2018). Resultados de pobreza en México 2018 a nivel nacional y por entidades federativas. Obtenido de Medición de la pobreza: https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza-2018.aspx

Delgadillo, V. (2014). La política del espacio público y del patrimonio urbano en la Ciudad de México. Discurso Progresista, negocios inmobiliarios y buen comportamiento social. XIII Coloquio Internacional de Geocrítica: El control del espacio y los espacios de control, (págs. 1-23). Barcelona. Obtenido de http://www.ub.edu/geocrit/coloquio2014/Victor%20Delgadillo.pdf

Domínguez Virgen, J. C. (30 de junio de 2011). Megraproyectos, infraestructura y los límites de la democracia delegativa. Revista Legislativa de Estudios Sociales y de Opinión Pública, 4(7), 33-62. Obtenido de https://biblat.unam.mx/es/revista/revista-legislativa-de-estudios-sociales-y-de-opinion-publica/articulo/megaproyectos-infraestructura-y-los-limites-de-la-democracia-delegativa

Franco Corzo, J. (2013). Diseño de Políticas Públicas. México: IEXE Editorial.

Garduño, R. (23 de mayo de 2020). Sobrecosto y opacidad en tren México-Toluca. La Jornada de Oriente. Obtenido de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/05/23/sobrecosto-y-opacidad-en-tren-mexico-toluca-7629.html

Gobierno del DIstrito Federal. (2015). Tren Interurbano Toluca- Valle de México. Obtenido de Tren Interurbano Tramo CDMX: http://treninterurbano.cdmx.gob.mx/

Palma Rivera, M. (24 de octubre de 2016). La modernización de lo sagrado (patrimonio cultural): parque de las siete culturas, conflicto socioespacial en la zona arqueológica de Cholula, Puebla. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana Cuajimalpa.

Portal, M. A. (28 de noviembre de 2016). Movimiento social, territorio y memoria en La Malinche, D.F. Obtenido de Con-temporánea: Toda la historia en el presente: https://con-temporanea.inah.gob.mx/del_oficio/maria_portal_num6

Redacción. (23 de mayo de 2020). UEC informa sobrecosto en inversión del tren México-Toluca. La Jornada Morelia. Obtenido de https://www.lajornadamorelos.com.mx/nacional/2020/05/23/20262/uec-informa-sobrecosto-en-inversi%C3%B3n-del-tren-m%C3%A9xico-toluca

Robles, J. (30 de abril de 2017). Supervía Poniente, la más redituable de arcas de CDMX. El Universal. Obtenido de https://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/cdmx/2017/04/30/supervia-poniente-la-mas-redituable-de-arcas-de-cdmx

Villa, J. (22 de junio de 2015). Casa del Torno, la historia que ya no será. Lado B. Obtenido de https://ladobe.com.mx/2015/06/casa-del-torno-la-historia-que-ya-no-sera/

1+

Comentarios

Mónica C. Palma Rivera

Sobre la autora

Comunicóloga, maestra en Ciencias Sociales y Humanidades, sus campos de interés son los estudios culturales, los estudios subalternos y las organizaciones de la sociedad civil. Docente y escritora amateur, tiene debilidad por las antigüedades.  

Relacionadas

Estudia una licenciatura, maestría o doctorado
100% en línea


Solicita una beca

Inscripciones abiertas

¡Chatea!
¿Necesitas ayuda?
Hola, si quieres saber más sobre nuestras becas o planes de estudio estamos para atenderte.