Educación en línea: ¿tienes la preparación?

 

La educación está reconocida como un derecho humano en el artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos y con ello, una serie de compromisos por parte de los Estados para garantizarla y hacerla efectiva. Pero ¿qué constituye realmente la educación? ¿por qué es un campo en el que la gran mayoría de las personas, coinciden en caracterizar como algo necesario y básico para el desarrollo y crecimiento de nuestras sociedades?

A menudo se hace referencia a la educación como un proceso por el que atraviesan las personas en el que adquieren conocimientos por medio de métodos de enseñanza-aprendizaje, mismos que se sitúan o vinculan estrechamente con la escuela o el sistema educativo. Lo cierto es que la educación es más que la mera ampliación de conocimientos. Se trata de un proceso que involucra la subjetividad de las y los estudiantes, sus propios intereses y preocupaciones, la potencialización de sus capacidades y desarrollo de habilidades que permitirán no sólo tener una visión más completa del mundo y el sistema, sino también su papel como agentes que en él participan para reproducirlo o transformarlo.

La educación se compone por diversos elementos, entre los cuales se encuentra, además del desarrollo del pensamiento lógico y racional, otros relacionados con lo sensible y lo práctico. Si bien, dichos procesos no se limitan a los espacios institucionales y que más bien las posibilidades de la educación se encuentran en la multiplicidad de formas y lugares en los que esta puede estar presente, los programas educativos representan un esfuerzo de estructuración de los saberes más importantes, útiles y esenciales en un contexto donde los saberes se auto legitiman, donde el caos informativo pone en riesgo la veracidad, la formalidad y la calidad de los conocimientos que se adquieren.

En el contexto de la actual pandemia, que aceleró la instauración de la educación en línea y otros métodos de enseñanza-aprendizaje virtual, se evidenció no sólo la necesidad de tener competencias tecnológicas por parte de todos los actores involucrados (padres de familia, alumnado y docentes), sino de tener nociones básicas de lo que implica, trasladar la educación a la modalidad en línea. Esto es, metodologías para la organización, estructuración o potencialización de los aprendizajes en entornos completamente virtuales.

Para Camacho (2010) la educación en línea es más que sólo colocar en soportes digitales los contenidos presenciales. Se trata de diseñar procesos que impulsen el involucramiento de las y los estudiantes para el aprendizaje con el uso de la tecnología. Algunos de sus elementos son[1]:

  •         Exploración: el uso de internet o, con más precisión, la World Wide Web como una herramienta de exploración les abre a estudiantes y docentes[2], las puertas de una fuente inagotable de información y recursos.
  •         Experiencia: el estudiante virtual se ve involucrado en una nueva experiencia social y de aprendizaje que puede incluir comunicaciones directas con su docente, discusiones con sus compañeros de curso o estudio individual de contenidos a su propio ritmo.
  •         Compromiso: los cursos virtuales ofrecen una oportunidad única al estudiante de compartir experiencias con otros, lo que refuerza el sentido de colaboración y comunidad. Además, el estudiante recibe el control de su tiempo y sus recursos, puede escoger el mejor camino de aprendizaje de acuerdo con sus preferencias y capacidades.
  •         Flexibilidad: desde cualquier lugar y a cualquier hora, los estudiantes pueden tener acceso a sus cursos virtuales. Se estima que un alto porcentaje de empresas, tienen acceso a internet, por lo cual los obstáculos técnicos de acceso de los estudiantes que trabajan ya están superados.
  •         Actualidad: las y los docentes tienen la oportunidad de actualizar sus materiales y temas de discusión instantáneamente, lo que hace que los cursos se mantengan frescos y consistentes con la actualidad. Lo anterior supone que el docente, al utilizar las TIC como herramientas en el acto didáctico, enfrente desafíos culturales y técnicos que lleven a un cambio dinámico y complejo en el qué enseñar, cómo enseñar y para qué enseñar. Por ello, la educación virtual apoya a la pedagogía a través de estrategias innovadoras para desarrollar el proceso de aprendizaje al flexibilizar las grandes barreras y bloqueos cognitivos que surgen con la educación tradicional (Perdomo y Perdomo, 2012).

Luego de la pandemia, conocer el proceso educativo no sólo será relevante para los padres de familia, docentes y estudiantes, sino también para los profesionales que apuesten a este campo no sólo como un espacio para su permanente actualización, sino como un medio de comunicación y diseminación de sus propias experiencias y por tanto, mayor información fidedigna y disponible para la resolución de problemas que son parte de la vida diaria.

 

Notas

[1] La siguiente información es un fragmento modificado de lo que se expone en (Perdomo & Perdomo, 2012).

[2] Cursivas propias.

Referencias

Perdomo, Y., & Perdomo, G. (2012). Elementos que intervienen en la enseñanza y aprendizaje en línea. (U. d. Guadalajara, Ed.) Apertura, 4(1). Obtenido de http://www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura/article/view/215/230

 

 

 

 

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