El indicador de desempeño: un instrumento básico en la evaluación de políticas públicas

El indicador de desempeño: un instrumento básico en la evaluación de políticas públicas

En nuestro día a día, sin darnos cuenta, nos vemos rodeados de indicadores, incluso, desde muy entrada la mañana. Cuando la alarma de nuestro despertador se cuela por nuestros oídos, nos está comunicando que es momento de despertar; por ende, este sonido se transforma en un indicador. También los letreros afuera del súper, en estos tiempos, son indicadores: nos niegan el acceso si no traemos cubrebocas.

De acuerdo con estos ejemplos, un indicador ofrece información de una manera clara y precisa; es decir, no necesitamos de alguien más para saber sus implicaciones. La alarma “nos grita” a través de una melodía “es hora de despertar”; por otra parte, el letrero en la puerta del súper nos lanza esta sentencia “sin cubrebocas, no podrás comprar”.

Ante estos señalamientos, los individuos debemos tomar decisiones: ¿nos despertamos o no?, ¿reprogramamos la alarma para dormir unos minutos más?, ¿nos ponemos el cubrebocas, si acaso traemos uno, o regresamos en otra ocasión? Los indicadores nos enfrentan a disyuntivas, derivadas del mensaje que nos envían.

Al trasladar estos indicadores de lo cotidiano al campo de la evaluación de la acción gubernamental, mantienen esa misma función: proporcionar información útil para mejorar la toma de decisiones.

Para valorar los avances de los programas públicos, los indicadores de desempeño son instrumentos esenciales, pues permiten conocer el nivel de progreso respecto al cumplimiento de sus respectivos objetivos. Esta evidencia arrojada por los mismos, posibilita retroceder para saber qué se está haciendo bien o mal y, de esta forma, reconfigurar esfuerzos en beneficio de la ciudadanía.

La información desprendida de los indicadores abarca tanto aspectos cualitativos como cuantitativos y supone, necesariamente, la relación entre dos o más variables (CONEVAL, 2013). Imaginemos que un programa, en materia de otorgamiento de créditos, reporta haber entregado 10,000 créditos en un año. Con esta información, ¿se puede concluir un gran avance en dicha materia?

La respuesta es no, ¿por qué? Porque se requiere información adicional. Por ejemplo, para saber si el programa registró un avance, se debe comparar la cantidad de créditos emitidos en un año con la de un año anterior. En otras palabras, los 10,000 créditos no hablan por sí solos, necesitan un complemento para medir el progreso del programa. Además, habría que preguntarse también, ¿cuál es el porcentaje de créditos emitidos en relación con la población objetivo?

Para sacar mayor provecho a los indicadores según CONEVAL (2013), se vuelve esencial contextualizarlos, es decir, ponerles una ubicación geográfica o situarlos en un tiempo específico, lo anterior facilita identificar qué se mide y con respecto a qué.

De acuerdo con Armijo y Bonnefoy (2005), si bien no hay una metodología clara para construir un indicador de desempeño, existen consideraciones a poner sobre la mesa:

  1. Revisar los productos y objetivos estratégicos

Implica familiarizarse con los bienes y servicios ofrecidos por el programa, así como con sus objetivos, con el propósito de identificar cómo se pueden cuantificar.

  1. Asignar responsabilidades

Implica el establecimiento de una unidad de control de gestión, la cual debe garantizar que los indicadores no solo midan bienes y servicios, también la calidad de estos y el uso de los recursos, entre otras características.

  1. Determinar estándares de desempeño

Consiste en identificar parámetros de medición, estos pueden referirse a lo presupuestado, es decir, a los objetivos trazados, o a los resultados captados por instituciones similares.

  1. Establecer los métodos de cálculo

En primer lugar, debe tenerse en la mira el vínculo entre el resultado del indicador y el objetivo a alcanzar; después, es necesario elegir la fórmula correspondiente. Esta puede ser un porcentaje, una tasa de variación, una razón o un índice.

  1. Generar sistemas de información

Refiere a la recolección de datos que posibilita el cálculo del indicador, los cuales pueden ser contables o financieros, para medir costos; operacionales, para medir la cantidad de bienes y servicios proporcionados; o de resultados finales, para medir efectos del programa.

  1. Validar los indicadores

Incluye verificar que los indicadores sean claros, puedan monitorearse, arrojen información útil, estén vinculados con los objetivos del programa y que su cálculo no genere costos adicionales.

Los indicadores de desempeño cumplen un papel cumbre en la evaluación, pues ayudan a conocer los efectos sociales y económicos de la acción gubernamental, si esta realmente soluciona una problemática, si los bienes y servicios son de calidad y si los procesos están siendo gestionados con éxito.

Referencias

Armijo, M. y Bonnefoy, J. C. (2005). Indicadores de desempeño en el sector público. Recuperado de: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/5611/S05900_es.pdf

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2013). Manual para el diseño y la construcción de indicadores. Instrumentos principales para monitoreo de programas sociales de México. Recuperado de: https://www.coneval.org.mx/Informes/Coordinacion/Publicaciones%20oficialdes/MANUAL_PARA_EL_DISENO_Y_CONTRUCCION_DE_INDICADORES

0

Comentarios

Luisa Guzmán

Sobre la autora

Maestra en Economía, con dominio en temas de mercado laboral y políticas públicas. Es consultora en los campos de Economía y Políticas Públicas en Evaluare e IEXE Universidad y además, es fanática de Pink Floyd.

Relacionadas

Estudia una licenciatura, maestría o doctorado
100% en línea


Solicita una beca

Inscripciones abiertas

¡Chatea!
1
¿Necesitas ayuda?
Hola, si quieres saber más sobre nuestras becas o planes de estudio estamos para atenderte.