El proceso es tan importante como los resultados: Brockner nos dice por qué y cómo

Autor
Mónica Carmen Palma Rivera

Especialista en estudios culturales, género, derechos humanos y desarrollo local. Actualmente es correctora de estilo y redacción en las áreas de marketing y editorial de IEXE Universidad.

 

¿Recuerdas aquella fábula de antaño en la que una competencia entre la liebre y la tortuga nos hizo pensar no sólo en sus habilidades para llegar a la meta, sino en la percepción que cada personaje tenía de sí mismo? En esta narración, podemos distinguir un proyecto, un objetivo: la competencia entre dos animales con capacidades antagónicas de ser veloces; el objetivo, llegar a la meta.

Al final, ambos personajes nos dan varias lecciones: el que persevera alcanza, estar seguros de algo no nos garantiza el éxito, entre otros. Sin embargo, en esta ocasión nos quedaremos con la importancia que tiene el cómo, tanto como el qué, a la hora de emprender un proyecto.

Ya es de conocimiento popular en los ámbitos empresariales, en dónde suele encontrarse la atención de la productividad de las organizaciones: en los resultados. No obstante, la obra de Joel Brockner, profesor del área de negocios en la Escuela de Negocios de Columbia (Columbia Business School) The Process Matters: Engaging and Equipping People for Success (2016), renueva este viejo imaginario en torno al funcionamiento de las empresas y sus mecanismos para su crecimiento.

En esta interesante publicación, Brockner retoma algunas relevantes aportaciones desde la gestión del talento humano, la administración organizacional y la teoría del cambio para demostrarnos a través de diversos ejemplos que “el cómo hacer las cosas” es tan vital como “el qué hacer”.

En su obra desarrolla la idea de tomar a las personas que forman parte de la organización como uno de sus niveles en donde “se juegan” subjetividades, necesidades individuales y colectivas; lo que las hace elementos que deben ser urgente y permanentemente atendidos. Del mismo modo, reconoce “la calidad del proceso”, un escenario que con frecuencia tiene costos bajos y grandes retribuciones, entre otros acertados puntos que nos permiten ver que en el camino hacia los logros, también son importantes las rutas, los participantes, sus motivaciones y la manera en que sus talentos son tomados en cuenta.

Su propuesta versa sobre tres afirmaciones:

  • Las pequeñas diferencias en cómo son encauzadas ciertas cuestiones dentro de las empresas, pueden tener un efecto relativamente grande en el lugar de trabajo (y positivo)[1]
  • Hacer bien las cosas durante el proceso, requiere de pasos bastante simples
  • En la medida en que se demuestra que el proceso importa, ¿por qué los gerentes y/o directivos no se preocupan más por manejar mejor las cosas con mayor frecuencia?[2](Gutcher, 2016)

Si bien pareciera que se trata de una cuestión de gestionar equipos de trabajo hacia objetivos organizacionales, la propuesta de Brockner es un poco más sofisticada, pues recupera otras dimensiones que dan cuenta de la capacidad productiva de las empresas, así como el contexto globalizados en donde se desenvuelven. Es decir, no es ciego a las dificultades a las que se puede enfrentar “la calidad del proceso” o “el hacer las cosas bien” en un entorno minado de transformaciones continuas.

Uno de los obstáculos a la hora de “mejorar los procesos” es el factor tiempo como insumo y estructura del proceso. Para él, se trata de una dimensión inherente a cualquier actividad humana que requiere paciencia y que, dentro de la implementación de una acción o cambio en las empresas, necesita ser siempre contemplado. La velocidad con el que mundo se modifica es terrorífica pero no imposible de solventar según el autor. La clave está en anticiparse al cambio.

Ciertamente, la realidad es compleja y Brockner es sincero cuando afirma que no existen recetas o fórmulas secretas que garanticen que un proceso puede ser afinado de manera unívoca y absoluta, pero nos explica los comunes denominadores para hacer de los “cómo” un ejercicio permanente y una práctica que beneficia tanto a la empresa, como a los colaboradores.

Notas.

[1] Esta sección en cursivas se agregó para la redacción de este artículo y con base en la lectura propia del libro. La oración no viene en la fuente original en inglés.

[2] Traducción propia.

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