Estudiar en tiempos del Covid-19

Estudiar en tiempos del Covid-19

08.09.2020

Autor
Vladimir Escalona Mexica

Experto en redacción y corrección de textos, así como en las áreas de Gestión del Conocimiento y deontología de la profesión. Actualmente es docente en IEXE Universidad.

En estos tiempos de pandemia, estudiar en línea o a distancia dentro del territorio nacional es un lujo. Esta situación se deriva de los problemas de conectividad (aproximadamente 2.5 millones de estudiantes dejaron las aulas y  16 millones de hogares no tienen acceso a internet [Salinas, 2020]) y si a esto le añadimos la despreocupación, desinterés y la falta de hábitos en la mayoría de los estudiantes, se reduce considerablemente el aprovechamiento académico. Como consecuencia inmediata, el retraso educativo en que se encuentra México será más evidente. Por ello, es indispensable, saber adaptarse a la situación, es decir, saber cómo estudiar en tiempos del Covid-19 y, por eso, se te presentan 6 consejos para estudiar a distancia.

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE, 2010), para que se pueda dar un desarrollo económico y social, es necesario que los sistemas educativos ofrezcan nuevas habilidades y competencias a los estudiantes, así como la implementación y formación en el manejo de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en el proceso de enseñanza-aprendizaje, formación profesional y personal.

Ahora bien, la contingencia sanitaria ha mostrado dos factores a considerar en el proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestro país. Por una parte, el rezago tecnológico y, por otro, la importancia en la formación e implementación de las TIC en dicho proceso.

Una nota de Salinas (2020) nos da un panorama del impacto del confinamiento y el rezago tecnológico en el Sistema educativo. Según cifras de la Secretaria de Educación Pública, en el ciclo escolar pasado hubo una deserción escolar definitiva del 10% con relación a los 25 millones de estudiantes que ingresaron. Otro punto a considerar es que, según el INEGI, 16 millones de hogares mexicanos no tienen acceso a internet.

Si a lo anterior se le añade que la propuesta del gobierno es la transmisión de clases por televisión, es natural la preocupación de los docentes y padres de familia que estos tres factores profundicen el retraso educativo en las zonas más pobres del país, aunado a los rezagos que de por sí se arrastran en este ámbito.

Uno se puede preguntar, ¿por qué tanto interés en tener una población educada? La respuesta se puede obtener, irónicamente, en la manera en cómo la sociedad ha respondido a los lineamientos para prevenir el contagio de Covid-19. Un ejemplo muy claro es el meme “máteme ese recuerdo de ese amargo amor”. Aquí es donde cobra relevancia a adquisición de las competencias académicas, pues permite que cada persona perciba la realidad, la organice y, por ende, cada uno actúa de acuerdo con lo que uno sabe (Pulgar, 2005 citado en Ortiz, 2015:97). Si tuvieran el conocimiento físico-teórico de la luz, sabrían que el rayo infrarrojo es inofensivo para las neuronas; además, si supieran que el sistema nervioso se extiende por todo el cuerpo sabrían que tenemos neuronas hasta en la punta de los dedos.

Continuando con este asunto de los memes, uno puede recordar que “se le llaman clases a distancia porque uno está lejos de aprender algo”. Esta frase representa el punto de vista de que el aprendizaje está en manos del docente, el problema realmente está en entender que el aprendizaje se da gracias a la interacción de dos procesos individuales: asimilación y acomodación (Papalia, Wendkos y Duskin, 2007 citado en Ortiz, 2015:98); es decir, es el resultado de la interacción entre el sujeto que aprende, sus compañeros, docentes y el medio que lo rodea.

Por ello, en estos tiempos de incertidumbre, tecnología, información, cambios, innovación y una serie de problemas económicos, sociales y sanitarios es importante tener una guía que permita a cada estudiante aprovechar los recursos que la escuela y docentes (con apoyo de TIC) brindan para lograr trasladar el proceso de aprendizaje y este, a su vez, lleve a una transformación o, por lo menos, buscar y dar mejores soluciones a los problemas de la vida diaria. Para ello, a continuación te presento 6 consejos para estudiar a distancia.

  1. Lee y toma notas con el fin de generar tu propia comprensión de un tema (Penn, 2020). En muchas ocasiones, como estudiantes, se nos olvida que la explicación, esquematización, palabras claves y anotaciones que nos brindan los profesores, ¡es de ellos! Por eso, a la hora de repasar no les entendemos. Si esa información no se adecua según nuestra perspectiva no sirve de mucho. En internet puedes encontrar varios ejemplos de cómo tomar apuntes o aprender a realizar diferentes tipos de esquemas (mapas conceptuales, mentales, cuadro sinóptico, diagramas de árbol, etc.) Esto es importante para formarse una intencionalidad, es válido preguntarse ¿por qué debo de aprender esto?, ¿por qué en ese orden?, entre otras. De esta manera seremos capaces de relacionar diferentes conceptos e inferir nueva información.
  2. Haz espacios entre tus sesiones de estudio (Penn, 2020). A veces, uno puede pensar que no es necesario repasar lo visto en la clase o que un tiempo prolongado de estudio antes del examen es suficiente. En ambos casos estaríamos cometiendo un error. De acuerdo con Penn, es mejor tener espacios cortos, estos pueden oscilar entre los 20 a 25 minutos con respecto a las sesiones de estudio. Te puedes dar cuenta que es más fácil hacerte a la idea de estudiar en espacios cortos, ya que los espacios largos uno se puede aburrir o distraer con mayor facilidad.
  3. Asocia lo estudiado con algo práctico u otros temas de relevancia en tu vida. En muchas ocasiones nos olvidamos de las cosas porque no las asociamos a nuestra realidad o a algunas cosas que tienen importancia en nuestra vida (series, películas, caricaturas, novelas, etc.) Un ejemplo sencillo, sería los viajes en el tiempo, hay teorías que permiten explicar cómo sería posible un viaje en el tiempo y/o las consecuencias de viajar en el tiempo. Una asociación, sería entender las teorías que sirven de sustento o averiguar si hay una teoría que sustente los viajes en el tiempo de Avengers: Endgame.
  4. Socializa lo que vas aprendiendo y aplícalo a diferentes circunstancias. Según Nonaka y Takeuchi (1995, citado en Meñaca, Cazallo y Medina, 2017), el conocimiento también se origina cuando se platica con otras personas y se aplica en la solución de diferentes situaciones. Por lo mismo, una forma de socializar el conocimiento es con tus propios compañeros de clase y por medio de las redes sociales. También se puede hacer este ejercicio con tus docentes y, tal vez, otra forma es con tus familiares, amistades y conocidos que no tienen una relación directa con lo que estudias. Cuando uno es capaz de explicarle a la otra persona un tema de forma sencilla y entendible, eso significa que uno ha adquirido dicho conocimiento.
  5. Redacta tus propios textos. Un mal hábito que surge con las TIC es, justamente, copiar y pegar, independientemente del problema del plagio y los derechos de autor. Cuando uno es capaz de enfrentar a la hoja en blanco y plasmar nuestras propias ideas, uno se obliga a ordenar y darle coherencia para que la otra persona pueda entender adecuadamente lo que se quiere transmitir. La gente que piensa bien, escribe bien (Ogilvy, 1982 citado en León, 2020).
  6. Realiza procesos de autoevaluación (Penn, 2020). Un error muy común es pensar que uno sabe o domina un tema, una forma práctica de evitarlo es haciendo procesos de autoevaluación (por ejemplo el ejercicios de las 3Q [qué sé, qué dice el texto, qué aprendí]) u otros similares. En el fondo, lo significativo es recordar que “no es lo que crees que sabes lo que importa, es lo que puedes demostrar que sabes.” (Penn, 2020).

Referencias

León, L. (2020). Quien piensa bien, escribe bien. Recuperado de https://www.laubeleal.com/quien-piensa-bien-escribe-bien/

Meñaca, Cazallo y Medina (2017). Capacidades dinámicas y conocimiento organizacional. En K. Barrios Hernández, E. Olivero Vega, J. C. Acosta Prado, I. Meñaca Guerrero, A. M. Cazallo Antúnez, H. J. Medina Carrascal, . . . O. Hernández Ariza, Gestión del conocimiento y capacidad de innovación. Modelos, Sistemas y Aplicaciones (pp.19-45). Barranquilla: Universidad Simón Bolívar.

OCDE. (2010). Habilidades y competencias del siglo XXI para los aprendices del nuevo milenio en los países de la OCDE. Recuperado de http://recursostic.educacion.es/blogs/europa/media/blogs/europa/informes/Habilidades_y_competencias_siglo21_OCDE.pdf

Ortiz, D. (2015). El constructivismo como teoría y método de enseñanza. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación,  (19),93-110. Recuperado de:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=4418/441846096005

Penn, P. (2020). How to Study Effectively: Key Advice from Psychology. Recuperado de https://www.psychreg.org/how-to-study-effectively/

Salinas, C. (2020). “La crisis del coronavirus obliga a desertar a 2,5 millones de estudiantes mexicanos”. En El País. Recuperado de https://elpais.com/mexico/2020-08-09/la-crisis-del-coronavirus-obliga-a-desertar-a-25-millones-estudiantes-mexicanos.html

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