Las 5 mejores leyes de Robert Greene para el mundo Godín

23.09.2020

Autor
María Luisa Guzmán Vázquez

Especialista en temas de mercado laboral y polítcas públicas. Actulamente es consultora en economía y políticas públicas em Evaluare e IEXE Universidad.

Dentro del mundo Godín hay muchas cosas que se replican entre una y otra empresa, siendo parte de la esencia que envuelve a quien trabaja dentro de una oficina: Martita la secretaria, quien siempre está ofreciendo productos por catálogo; Carlos el de sistemas, un tipo hermético que siempre tendrá como respuesta “¡Hay que reiniciar!” ante un problema serio en el software e, incluso Jesús, el nuevo coordinador de proyectos, que hasta la fecha te sigues preguntando por qué le ofrecieron el puesto a él y no a ti que llevas más tiempo en la empresa.

Es normal que en los primeros meses del trabajo te mantengas alerta; pongas más atención a las actividades a realizar, suelas ser más proactivo y hasta es posible que des soluciones a las constantes interrogantes del día. Sin embargo, desafortunadamente, una vez que estás en el declive dentro de la curva de aprendizaje, comienzas a entrar en una zona de confort que evita que estés igual de alerta que antes, reduzcas al mínimo tu proactividad, entre otras cosas.

Para poder llegar a ser un Jesús en nuestra empresa es importante no bajar la guardia y, desde luego, generar valor cada que se tengas oportunidad, pero ¿cómo lograrlo?

Robert Greene en su libro Las 48 leyes del poder (1998), nos comparte cinco leyes que podrían servirte para aplicarlas en tu “aldea Godín”:

  1. Ley 4: diga menos de lo necesario.

El control se lleva más en lo que se guarda que en lo que se dice. Mientras más hablamos, mayor riesgo tenemos de revelar nuestras verdaderas intenciones y por ende, te conviertes en una persona predecible al ser transparente.

 Al actuar de forma más hermética podrás generar atracción e interés, un imán que podrá mantener al resto gravitando a tu alrededor. Con lo anterior, no significa que dejes de hablar, especialmente si eres extrovertido, lo importante no es qué tanto puedas decir, sino qué tan relevante es la información que compartes sobre ti y tus objetivos, en ese sentido cuando debas compartir información, intenta ser concreto y si es posible ambiguo.

  1. Ley 7: logre que otros trabajen por usted.

 Si tienes talento y cosas que puedes aportar a los demás, será más fácil que puedas apoyarte en tus compañeros de área para poder dar una mejor solución a los proyectos o trabajos que te asignen. Es difícil llegar a este punto cuando estamos acostumbrados a trabajar de forma individual, se debe reflexionar en lo importante que es el trabajo en equipo y de lo poco que se puede lograr si se realiza de forma individual.

  1. Ley 30: haga que sus logros parezcan no requerir esfuerzo. 

En esta ley Robert Greene nos muestra que muchos de los esfuerzos personales o profesionales, se deben contar poco; si pretendes buscar un ascenso es importante actuar con sigilo, nunca alardear sobre el esfuerzo que nos lleva lograr algún trabajo o actividad.

El individuo que tiene la capacidad de trascender tiene la habilidad de maravillar a los demás, aunque irónicamente no es mostrando o revelando información de cómo lograste el resultado, sino tratando de reflejar que ha sido un proceso sencillo.

  1. Ley 36: ignorar es la mejor de las venganzas.

 El uso de la atención, hacia donde la dirigimos también se dirige nuestra energía; si concentramos nuestra atención y tiempo en buscar venganza sobre alguien, nos estaremos desgastando.

Prestar atención a pequeñas cosas que te molestan no sólo merma tu energía, también te hace obtener una posición débil o frágil. Es importante escoger a quién se le da importancia, en ese sentido, priorizar a tus aliados (amigos, ciertos compañeros de trabajo, familia, etc.) te dará una posición más poderosa. Así mismo, esta ley nos brinda ciertos parámetros para saber cómo aplicarla:

  • Selecciona tu atención.
  • Nunca te muestres con necesidad, el desinterés puede generar atracción.
  • No prestes atención a amenazas sin fundamento.
  • Jamás te muestres públicamente afectado por un ataque.
  • Cuando cometas un error lo mejor es aceptarlo rápidamente para desarmar los ataques.
  1. Ley 47: aprenda cuando detenerse.

Una vez que llegues al triunfo hay que recapitular cuándo seguir avanzando y cuándo esperar. Una vez que logras una posición, quédate en ella hasta que esté asegurada, no se puede avanzar a la siguiente si no se tienen contempladas las posibles amenazas o riesgos.

La excitación del triunfo te puede dirigir a tomar malas decisiones, los grandes triunfadores han aprendido a ser prudentes, saben detectar los riesgos y sus límites, nunca avanzan otro escalón hasta asegurarse de que, el que pisan está firme.

 

Referencias

Greene, Robert. (1998). Las 48 Leyes del Poder. Editorial Atlántida.

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