Las famosas pensiones en México: un vistazo general

08.09.2020

Autor
César Columna Franco

Especialista en Economía y colaborador externo del blog de IEXE Universidad.

 

Te has preguntado: ¿qué es una pensión, para qué sirve o cómo se determinan?, ¿cómo obtendrás tu ingreso cuando seas adulto mayor?, ¿Eres de los que piensa que siempre vas a poder trabajar o que la vejez está muy lejos aún?

            Sin duda alguna, antes de la pandemia en la que se encuentra México y el mundo, uno de los temas sociales que comenzó a resonar con fuerza fue el de las pensiones. Comencemos aclarando un pequeño punto, la diferencia entre pensión y jubilación. De acuerdo con Sánchez (2018):

La pensión es la cantidad periódica, temporal o vitalicia, que la seguridad social paga por razón de jubilación, viudez, orfandad o incapacidad. Mientras que, un jubilado es la persona que, cumplido el ciclo laboral establecido para ello, deja de trabajar por su edad y percibe una pensión.

Asimismo, el Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS] (2020) define a las pensiones como “prestaciones económicas destinadas a proteger al trabajador al ocurrirle un accidente de trabajo, al padecer una enfermedad o accidente no laborales, o al cumplir al menos 60 años de edad”. Es decir, la pensión es importante porque es el ingreso que tendremos cuando nuestro ciclo en el mercado laboral ya sea por llegar a cierta edad o por incapacidad, se cumpla.

            La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), menciona que los sistemas de pensiones instalados en todo el mundo surgieron como parte de las políticas del Estado donde este se comprometía a garantizar un ingreso en la parte final de la vida e incluso generosa al momento de retirarse del mercado laboral, principalmente por vejez.

En nuestro país, los sistemas de pensiones surgieron como parte de las políticas del Estado benefactor 1943 con la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con la que dio inicio; para el año 1944, el instituto ya tenía sus primeros pensionados y para los trabajadores dedicados a las actividades gubernamentales fue en el año 1959 con la creación del ISSSTE y la reforma que dio origen a su ley.

Actualmente en México, existen más de mil sistemas y subsistemas pertenecientes al gobierno federal, estatal, municipal, fuerzas armadas, paraestatales, universidades, entre otras. Para el caso que nos atañe hablaremos de los dos regímenes más conocidos: beneficio definido y contribución definida.

El primero, también conocido como de reparto, se basa en un acuerdo intergeneracional no escrito, mediante el cual, las pensiones de los trabajadores que se encuentran retirados del mercado laboral, los jubilados, se pagan con las contribuciones que realizan los trabajadores que se encuentran activamente laborando. Esto conlleva a una financiación entre generaciones donde es muy importante ver la proporción que existe entre la población que trabaja y la que ya no trabaja. Esta razón que se acaba de expresar anteriormente tiene su fundamento y notabilidad en la generación de empleos, en la situación económica del país, en la esperanza de vida y de muerte de hombres y mujeres, entre otras; es decir, para este tipo de régimen fue importante las condiciones económicas y sociodemográficas.

Con el tiempo, este tipo de régimen fue financieramente insostenible debido a que las condiciones económicas y sociodemográficas cambiaron y comenzó a representar un problema para las finanzas públicas del país, sobre todo por el lado del gasto público; lo que trajo consigo reformas a las leyes, ¿cuál fue la solución? El régimen de contribución definida.

Fue con la reforma de 1992 creando el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) que comenzó a cimentar el nuevo panorama del sistema y al mismo tiempo, sentar las bases para que la población comenzara a ver la pensión de forma individualista y ya no con el “acuerdo” intergeneracional. Este régimen o sistema, toma como base el modelo chileno de privatización de cuentas que consiste básicamente en que cada trabajador acumulará de forma individual los recursos que le servirán para financiar su propia pensión. En otras palabras, se pasó de tener un conjunto de población trabajadora que financiaba a la generación anterior a un régimen donde el propio trabajador labrará su futuro en cuestión de su fondo para el retiro.

Para lo anterior, cada trabajador da de alta ante una administradora (AFORE), la cual, a través de una sociedad de inversión especializada (SIEFORE) invertirá los recursos durante aproximadamente 24 años[1], invirtiendo de acuerdo al rango de edad al que pertenece, es decir, personas que tienen 60 o más años se les invierte en donde el riesgo y el rendimiento es menor, mientras que a la población más joven que invierte, el portafolio de inversión es más amplio, con mayores rendimientos, pero también con mayores riesgos.

Hasta aquí dimos un repaso histórico sobre los dos principales tipos de regímenes del sistema de pensiones en México. En próximas entregas, escribiré sobre la problemática que los atañe, los principales requisitos y la forma en cómo se calcula tu pensión para el caso de la contribución definida.

Entonces, ¿tú en qué régimen de pensión estás?

Notas

[1] Uno de los requisitos es que el trabajador debe de cotizar durante 1,250 semanas. De esto y más requisitos se hablarán en otra entrega.

Referencias

Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro. (diciembre de 2018). CONSAR. Obtenido de CONSAR: https://www.gob.mx/consar/prensa/consar-presenta-libro-electronico-las-pensiones-en-mexico-y-el-mundo?idiom=es

Ham Chande, R. (2000). Sistemas de pensiones y perspectivas de seguridad social. Estudios demográficos y urbanos, 613-639.

Instituto Mexicano del Seguro Social. (Agosto de 2020). Obtenido de http://datos.imss.gob.mx/

Sanchéz-Castañeda, A., & Morales Ramírez, M. A. (2018). Derechos de las personas pensionadas y jubiladas. Ciudad de México: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Villarreal, H., & Macías, A. (2020). El sistema de pensiones en México: institucionalidad, gasto público y sostenibilidad financiera. Santiago de Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

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