Más allá de los lineamientos. Factores que influyen en el éxito de una evaluación de políticas públicas

Uno de los temas de interés para la sociedad y el gobierno es la apreciación de las acciones enfocadas a resolver los problemas públicos por medio de la evaluación. Por un lado, la sociedad se cuestiona si las acciones del gobierno realmente se miden, por otro, los encargados de operar las políticas ponen en tela de juicio si la evaluación es la vía para mejorar la gestión o solo es una obligación.

Desde una posición instrumental, evaluar constituye un aporte a la gestión pública, su valía no solo radica en reorientar las estrategias, sino que hace partícipe a la sociedad en esta reconfiguración.

De acuerdo con Salcedo (2011), para lograr resultados óptimos las políticas y los programas deberán ser planeados; con objetivos y metas precisos y con las acciones necesarias para lograrlos, además de contar con parámetros de calidad e indicadores de desempeño explícitos y medibles; de ahí que la evaluación, surgida en el marco de la Nueva Gestión Pública, cobre relevancia.

Bajo esta línea, México no camina con pies de barro, posee una estructura normativa sólida asentada en la Ley General de Desarrollo social, la cual define a la evaluación como el ejercicio de revisar periódicamente el cumplimiento del objetivo social de los programas, metas y acciones gubernamentales (Cámara de Diputados, 2018).

En dicho ordenamiento, también se determina que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es el encargado de emitir los lineamientos para llevar a cabo el monitoreo y la evaluación, los cuales son aprobados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Coneval incentiva dos cosas: 1) que la medición sea sistematizada y se sustente en evidencia y 2) que el proceso se realice por actores externos.

A pesar de lo anterior, existen diversas interrogantes alrededor de la evaluación. Los lineamientos y estudios se avocan al cotejo entre objetivos alcanzados y comprometidos; asimismo, miden la coherencia y consistencia entre lo señalado en el marco legal y las estrategias definidas; no obstante, dejan de lado que no existe un marco metodológico estándar para el análisis de las políticas públicas, como apunta Muller (2000).

Esto quiere decir que, aun cuando la evaluación esté sistematizada y los términos de evaluación se encuentren definidos, hay factores considerados por los evaluadores tras bambalinas que influyen en el ejercicio evaluativo.

Nos detendremos aquí para aclarar que, el éxito de una evaluación no se traduce en resultados óptimos o favorables de la política, sino en resultados de cambio a través de recomendaciones factibles, lo cual atribuye mérito al trabajo del evaluador.

Los factores que inciden en la evaluación de políticas públicas, más allá de la ingeniería institucional son:

  1. No perder de vista el objetivo de la evaluación: mejorar lo que se está midiendo

La evaluación no busca evidenciar al gobierno, sino alcanzar una administración más eficiente, bajo un modelo organizacional y un enfoque de Presupuesto basado en Resultados (PbR); en otras palabras, es una herramienta para la generación de valor público, a través de la cual se fortalecen y complementan los esfuerzos entre los organismos responsables de operar las políticas y la experiencia de los evaluadores.

  1. Asimetrías en las instituciones

Dado que, en el contexto de una organización, hay factores interdependientes y sobre los cuales no es posible ejercer control (Ballart, 1992), es importante identificar los potenciales grilletes para el desarrollo de la evaluación, como tensiones al interior de las unidades responsables o poca experiencia en la operación del programa.

La evaluación no es una fórmula que se replique, es un aprendizaje permanente; en consecuencia, es un error desarrollar mecanismos de evaluación iguales, aun tratándose del mismo tipo de evaluación; además implica un aprendizaje concatenado entre el evaluador y la institución, así como una sinergia entre ambas partes para fortalecer los canales de comunicación.

  1. Factibilidad en las recomendaciones

Este factor puede entenderse a través de la siguiente metáfora: “No pierdas de vista el árbol sin dejar de mirar el bosque”. Esto quiere decir que las recomendaciones son el valor añadido al proceso de seguimiento, monitoreo y evaluación, por tanto, deben ser innovadoras pero también viables, y considerar todos los recursos con los que cuenta el programa para ser operado.

Un aliado del evaluador para evitar proporcionar recomendaciones inviables puede ser un trabajo de benchmarking que le permita identificar buenas prácticas. Desde luego, las recomendaciones deben ser coherentes y alinearse a resolver el problema público por el cual nació el programa.

  1. Análisis contra fáctico (analizar todos los escenarios posibles)

Crear diferentes escenarios permite anticiparse a posibles obstáculos que limiten el desarrollo de la evaluación. Por ende, es importante realizar un plan de trabajo con un margen de maniobra. Este factor insta a integrar un equipo multidisciplinario, capaz de responder a los desafíos que conlleva el monitoreo, seguimiento y recomendaciones de la política pública.

El contexto actual demanda la reformulación de estrategias con base en esquemas flexibles, dinámicos y sustentados en evidencia tanto cuantitativa como cualitativa.

Es necesario subrayar que el evaluador debe enfatizar por igual los ordenamientos y la innovación de metodologías, pues aun cuando la evaluación es un proceso sistematizado, debe poseer componentes de adaptación ante contextos heterogéneos.

Es ineludible que dicha articulación es todo un desafío. En este sentido, el papel del evaluador no debe limitarse a ponderar resultados, sino a darles un significado a los hallazgos, conclusiones y recomendaciones desprendidas de la evaluación. Por su parte, el rol de las instituciones no se circunscribe a hacer públicos sus avances, sino en trabajar para hacer efectivas las recomendaciones.

Referencias

Ballart, X. (1992). ¿Cómo evaluar programas y servicios públicos? Aproximación sistematica y estudios de caso. Madrid, España: Ministerio para las Administraciones Públicas.

Cámara de Diputados. (2018). Ley General de Desarrollo Social. Obtenido de http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/264_250618.pdf

Muller, P. (2000). Elementos para una estrategia de investigación sobre políticas públicas. INNOVAR, revista de ciencias administrativas y sociales(16). Obtenido de https://revistas.unal.edu.co/index.php/innovar/article/download/24372/24976

Salcedo, R. (2011). Evaluación de Políticas Públicas. México: Siglo XXI. Obtenido de http://data.evalua.cdmx.gob.mx/docs/estudios/i_epp_eap.pdf

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María del Coral Reyes

Sobre el autor

Maestra en Ciencias Políticas, consultora e investigadora en políticas públicas. Sus principales líneas de investigación son educación, pobreza y procesos electorales; es trotamundos de corazón y por ende, aprendiz devota de otras culturas. 

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