¿Qué Podemos Aprender del Colapso del Sistema de Salud de Ecuador?

En las últimas semanas hemos escuchado numerosas noticias sobre la multiplicación del contagio por COVID-19 en todo el mundo, el mar de información llega a las personas de manera desproporcionada y con datos que han inspirado teorías conspiratorias, angustia y desesperación. En este sentido hay información que resalta por su carácter fatalista, por ejemplo, todos hemos leído o visto algo sobre los cadáveres abandonados en las calles de las ciudades ecuatorianas y las narraciones de los familiares sobre la grave situación debido a las muertes por el mencionado virus.

La pregunta es ¿cuáles son las razones del colapso en el sistema sanitario ecuatoriano? Ecuador se encuentra en el tercer lugar de la lista en el número de contagios por COVID-19 en Sudamérica con 9 mil 22 personas y 456 fallecidos (hasta el 19 de abril), solo después de Perú (14 mil 420 contagiados, 348 muertos) y Brasil (36 mil 925 contagiados, 2 mil 372 muertos); de hecho, fue el tercer país en la región que reporto los primeros casos de contagio el 29 de febrero, después de Colombia y Argentina (COEN, 2020).

Además, es uno de los países sudamericanos más pequeños territorialmente hablando, con una población dos veces menor a la de Brasil y un territorio 30 veces más chico. Su población está concentrada en dos polos específicos: la ciudad costera de Guayaquil (capital financiera) y Quito (capital oficial). Por esto, es imposible no preguntarse el porqué de un avance tan feroz de la enfermedad en este país.

La respuesta se encuentra en dos aspectos fundamentales:

1) el territorio y las condiciones sociales de la población y
2) las políticas públicas sanitarias.

En cuanto al territorio, el colapso de los servicios de salud y sanitarios se debe a la concentración de la población en unas cuantas ciudades. Tan solo en la provincia de Guayas donde se ubica Guayaquil se concentra el 20% de la población del país (tres millones y medio de personas), seguido de la provincia de Pichincha donde se localiza la capital Quito con el 15% (dos millones y medio de personas) (Villacís y Carrillo, 2012).

Ahora bien, para entender por qué un problema público, en este caso de salud y sanidad, está afectando más a unos países que a otros, es necesario poner nuestra atención en el engranaje de políticas públicas que se activan para prevenir, atender y dar seguimiento a este tipo de problemas.

Los hechos que hoy en día vemos en las calles de Ecuador se ubican en dos sectores principales: el de la salud pública y el de los servicios sanitarios, específicamente funerarios. En cuanto al primero, es bien sabido que el avance de la pandemia ha puesto en predicamento a la mayoría de los gobiernos, nadie estaba completamente preparado para enfrentar una coyuntura de tal magnitud.

Por otro lado, la insuficiencia o inoperancia de los servicios funerarios en las ciudades ecuatorianas se ha evidenciado. La imagen de cadáveres en las calles dista mucho de lo que todos pensaríamos como una especie de apocalipsis con miles de muertos. El problema está en que los servicios sanitarios no están funcionando para el óptimo por el cual fueron creados.

La muerte es un hecho que afecta gravemente a las familias, pero también implica un tortuoso camino desde el proceso de sepultura o tratamiento del cadáver, hasta trámites legales, sucesiones y conflictos. Las imágenes de Ecuador son el reflejo de una política pública sanitaria que no contempló un caso de emergencia como el que vivimos, no necesariamente tendría que estar preparado para una pandemia global, pero sí a la sobredemanda de ciertos servicios.

El problema es un conjunto de factores inmersos en un estado de caos donde el ingrediente extraordinario es una enfermedad que evoca los más frívolos sentidos y miedos de la persona. En todo el mundo hemos visto síntomas de discriminación a vivos y muertos que tienen cierta relación con la enfermedad, incluso por recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de acuerdo con las disposiciones sanitarias de cada país, los muertos por COVID-19 deben ser cremados con un tratamiento ideal, lo cual difiere con las tradiciones de ciertos pueblos para la sepultura y otras costumbres que implican el contacto con el cuerpo.

Asimismo, los servicios funerarios privados en este país son escasos y los servicios públicos por ahora son inoperantes. Además, casi el 70% de los casos de COVID-19 están en la provincia de Guayas, cuya extensión territorial es de apenas 16 mil kilómetros (COEN, 2020). Para tener una idea: es como cada 9 o 10 cuadras o manzanas hubiera al menos dos casos de COVID-19.

La desarticulación de las políticas públicas han sido un factor decisivo: por un lado, los servicios de comunicación para conocer oportunamente las muertes en hospitales públicos y privados han tenido desfases; lo cual, junto con los excesivos trámites burocráticos retardan la oportuna atención, recolección y tratamiento de los cadáveres. Además, la política sanitaria no cumple con los parámetros de atención necesarios para los fallecidos, esto es, se tiene insuficiencia en los servicios crematorios.

No se trata de la inexistencia de políticas públicas, sino la desarticulación de las mismas que provoca incertidumbre, retrasos y caos. La respuesta a esta situación consiste en activar las fortalezas de las instituciones, sus funciones y políticas para el diseño e implementación de acciones inteligentes, óptimas y eficaces para atender la crisis sanitaria. El ejemplo de este país sudamericano nos pone en alerta, no podemos realizar acciones improvisadas, las políticas públicas nos brindan la oportunidad de dar esos tiros de precisión para atender problemáticas como las que, desgraciadamente, hoy en día vivimos en todo el mundo.

 

Referencias

Villacís, Byron y Daniela Carrillo (2012), País atrevido: la nueva cara sociodemográfica del Ecuador. Ecuador: INEC. Disponible en: https://www.ecuadorencifras.gob.ec/wp-content/descargas/Libros/Economia/Nuevacarademograficadeecuador.pdf

Comité de Operaciones de Emergencia Nacional, COEN (2020). Informe 19 de abril. Disponible en: https://www.elcomercio.com/actualidad/gobierno-regulacion-precios-servicios-funerarios.html

Ministerio de Salud del Ecuador (2020). Manipulación y disposición final de cadáveres con antecedente y presunción de COVID 19. Disponible en: https://www.salud.gob.ec/manejo-de-cadaveres-covid-19/

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Juan Carlos Varillas

Sobre el autor

Doctor en Estudios Latinoamericanos, experto y consultor nacional e internacional en temas de desarrollo social, políticas públicas y seguridad alimentaria. Emprendedor, viajero, luchador social y fundador de la agencia Be&Go

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