Random, la diferencia entre lo auténtico y lo raro

07.10.2020

Autor
Mario Gibrann Medecigo Castillo

Especialista en el área de Ciencia de Datos e Inteligencia Aritificial. Actualmente se desempeña como analista y estratega en actividades de desarrollo e innovación y marketing con datos en IEXE Universidad.

Todo mundo habla de la fórmula perfecta para alcanzar el éxito: la disciplina, la preparación, la paciencia, entre otros elementos; son parte de este menjunje para lograr nuestras metas, y tienen mucha razón, aunque es demasiado trillado, ya hay demasiados haciendo lo mismo.

Por otro lado, hablar de creatividad y cómo explotarla al máximo, es sumergirte en la búsqueda de inspiración a través de la espontaneidad, la libertad, motivación e, incluso, la sensibilidad para lograr despegarte del resto; pero (siempre hay un “pero”) muchos de estos elementos están basados en cómo  mejorar, “cómo ser tú mejor yo”; cómo corregir ciertas manías o bien, cómo desarrollar nuevas habilidades; sin embargo, y aunque esto está en el aire, pocos son los que retoman lo random o lo raro como elementos disruptivos.

Sólo imagina, ¿podrías recordar fácilmente a Donald Trump sin su peculiar peinado y color de pelo?, ¿el presidente de México podría causar el mismo impacto si dejará de tener esas pausas durante sus discursos?, ¿qué es lo primero que te llega a la mente cuando se habla del gobernador de Nuevo León?

Irónicamente las personas pueden recordar con mayor facilidad las cosas “diferentes”, las cosas random o raras, por eso es que en muchas ocasiones nuestras anécdotas van acompañadas de eventos desafortunados o bien, algunos eventos desafortunados eventualmente se convierten en buenas historias.

Pero, ¿qué es ser random?

“…el concepto de normalidad fue inventado para vender productos masivos a las personas”

– Seth Godin

El mercado masivo está desapareciendo, hoy día, más usuarios buscan productos específicos o especializados. Las personas están optando por lo extraño, cambiando así, la forma en cómo se están abordando los productos o servicios (Godin, 2016).

La búsqueda de la diversidad es el reflejo de la relevancia que tiene destacar del resto; gracias a la conectividad es posible explorar aún más la rareza, encontrando en el camino más personas con gustos o características similares.

Una persona puede subir un video tocando la gaita, porque le apasiona el instrumento, esto podría desencadenar en encontrar a otros entusiastas de la gaita que lo admiren.

Los raros deciden ser raros y se agrupan con otros raros; grupos reducidos donde el hilo conductor es justamente esa cosa que los hace diferente. Hasta hace algunos años era difícil poder democratizar el conocimiento, si querías obtener algún producto especial, la complejidad para obtenerlo era muy grande y, además, implicaba una inversión muy elevada.

Actualmente generar productos especiales que puedan satisfacer las necesidades específicas de un solo sector o grupo es mucho más efectivo y económicamente más viable.

Entonces, no está mal intentar responder a la pregunta “¿qué te hace ser random?” Tal vez esto pueda acortar el tiempo en la búsqueda de aquello que te permita destacar del resto. Por ejemplo, hace algún tiempo una cervecera mexicana no contaba con la capacidad instalada para poder exportar su producto a otros países, así que convirtieron su debilidad (o “defecto”) en una fortaleza, creando una campaña donde el mensaje principal era “la cerveza es victoria y no la compartimos con nadie”, apelando al orgullo nacional y creando una atmosfera “especial” alrededor del producto, ¡funcionó!

De esta forma, Seth Godin nos permite comprender por qué es más fácil ser disruptivo a través de interiorizar y detectar cuáles son las cosas que nos hacen diferentes del resto, sin que estas diferencias, por sí mismas, sean ventajas competitivas; pero que bien manejadas pueden ayudarnos a destacar del resto.

Por otro lado, Víctor Gordoa, experto consultor en Imagen Pública dice que, “las cosas son lo que parecen ser, pero si es un pollo, que parezca un pollo; si es un león, que parezca un león”. Imagen es percepción: lo que se perciba acerca de algo o alguien configura su imagen, lo que se queda en la cabeza de los demás después de una experiencia.

Es por esta razón que en ocasiones es más fácil recordar a una persona por la forma en la que habla, camina, sonríe o incluso, alguna característica física, de tal modo que la unión de todos estos elementos crean una percepción de las persona.

Para llegar a ese punto, es importante seguir una serie de pasos que te permitirán encontrar lo random que hay en ti:

  1. Sé receptivo de las críticas: es cierto, recibir una crítica suele ser difícil y no solo asimilarla, sino darse a la tarea de cambiar o mejorar. Una persona con capacidad de autocrítica siempre estará en constante cambio, además de que le permitirá comenzar con el proceso de auto conocerse; saber sus límites, habilidades y las características más destacables dentro de su personalidad.
  1. No vendas a todo el mundo: normalmente pensamos que hay intentar conquistar a todos, convencerlos de que tú puedes ser el mejor en tu área o ámbito, sin embargo, “no podemos ser moneditas de oro” así que, lo importante es enfocar o concentrar todos los esfuerzos en conquistar a un sector en específico.
  1. Atrévete: sí, suena muy gastado, pero ¿realmente lo llevas acabo?, muchas veces se normaliza el hecho de limitar los pensamientos o acciones al qué dirán. Es verdad, en el punto uno te menciona que debes ser receptivo ante las críticas, pero también es importarte tener una brújula que te permitirá discernir entre las buenas críticas constructivas o las destructivas.
  1. Lo contrario de excelente es bien: nuevamente Seth Godin nos enseña que, crear cosas que solo se limiten a cumplir nos imposibilitará de poder destacar ante el resto; entrar en una mentalidad competitiva nos mantendrá activos y nos empujará hacia el frente, de tal modo que en algún momento en donde todos los elementos involucrados confabulen a tu favor, podrás tener mayores posibilidades de marcar una diferencia.
  1. Cuenta una historia: una vez que hayas descubierto o encontrado tu diferenciador es importante pensar en darle contexto; contar historias alrededor del porqué de tu forma ser, de pensar, actuar o, incluso, hasta tus características físicas te ayudarán a despegarte del resto.

No se busca justificar, sino intentar atrapar a la audiencia, hacerlo confidente de ti y tus particularidades; piénsalo, ¿alguna vez has investigado más sobre tu actor favorito? Qué le gusta, cuál es su hobbie, entre otras cosas y, nos descubrimos admirados por algo como que fue lavador de autos antes de ser famoso o que sufría de bullying en su infancia; las cosas peculiares conectan y deben ser dignas de contarse.

Referencias

Godin, S. (2016). Todos somos un poco raros. Grupo Planeta.

Gordoa, Víctor. (2007). El poder de la imagen pública. Random House Mandadori. D

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