Uso de la fuerza: un dilema en seguridad pública

Uso de la fuerza: un dilema en seguridad pública

Autor
Daniel Hernández Hernández

Especialista en seguridad en ámbitos públicos, privados y en protección ejecutiva. Actualmente es responsable de seguridad en IEXE Universidad.

 

Mantener el orden público parece una tarea fácil, un poquito de autoridad, protección, seguridad y un pacto respetado sobre el monopolio y uso legítimo de la fuerza. Sin embargo, la realidad ha probado ser muy diferente. Con certeza, en algún momento nos hemos cuestionado en la materia o incluso, nos hemos aventurado a criticar la forma de actuar de los elementos policiacos en lo que refiere a la manera en que es empleada la fuerza en situaciones de control del orden social.

Este artículo explora algunas de las contradicciones que tiene el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad, sus componentes y sobre todo, la necesidad de repensar aquél pacto entre Estado y ciudadanía.

La Seguridad Publica: fundamentos e implicaciones

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en su artículo 89 fracción VI, que el Presidente de la República es el encargado de brindar seguridad a la nación, para ello, a su vez, le es conferido el poder como jefe supremo en turno para ejecutarla con las fuerzas armadas o cuerpos de seguridad.

Sin embargo, numerosos factores provocan que en la práctica, esta garantía de seguridad a través de los miembros de las corporaciones policiacas o militares, se vea mermada por los propios recursos, condiciones e incluso, estigmas respecto al quehacer de los elementos de la fuerza.

La falta de capacitación de los elementos de seguridad y deficiencia en el profesionalismo de los mismos, provoca que, en ocasiones al llevar acabo las diligencias de una detención el uso de la fuerza sea excesivo. Esto ha generado que en el proceso de la ejecución de penas o sanciones la defensa del imputado se base en la violación de los derechos humanos de la persona.

Lo anterior, resulta un argumento poderoso, pues en concordancia con el artículo 1º de la Constitución Mexicana toda persona gozará de los derechos humanos y garantías para su protección y no podrá restringirse ni suspender, salvo a los casos y condiciones que la Carta Magna establece.

Otro de los efectos derivados del deficiente desempeño de los cuerpos policiacos, no solo en el abuso de la fuerza, sino en aspectos como respuestas tardías en el servicio de emergencias, la falta de elementos, la eficiente atención a los llamados, entre otros; son los crecientes casos en los que la ciudadanía ha optado por hacer justicia de propia mano.

A este último se le suma la exigencia de los derechos o libertades como persona con otras formas que impactan negativamente el orden social, tales como manifestaciones, destrozos en la vía publica, actos de vandalismo o agresiones a terceros. Situaciones que, en su mayoría, son atendidas con un uso excesivo de la fuerza.

También, de acuerdo a lo que establece nuestra Constitución, existe una parte a la que se le llama “causas individuales”, que se refiere a que, los motivos por los cuales la persona comete una infracción pueden estar vinculados con causas físicas y psíquicas como: la epilepsia, Alzheimer, entre otros padecimientos.

Esto último es relevante, pues se hace visible la necesaria corresponsabilidad del cumplimiento de la ley para el orden público, por parte no sólo de los policías, sino de los propios ciudadanos. Es en este punto, donde el uso abusivo de la fuerza y la libertad de expresión, tienen conflicto.

Protocolos de actuación: funciones y principios

Para hacer frente a lo anterior, es importante dar a conocer los protocolos de actuación de seguridad, tanto a los ciudadanos como a los elementos de seguridad, pues ambos comparten la responsabilidad de establecer entornos de orden público y social.

A saber, existen diferentes tipos de protocolos para la asistencia a cualquier emergencia: como son el de primer respondiente, el protocolo de traslados entre otros. A todo esto, la policía debe realizar sus funciones bajo los principios de: Legalidad, Objetividad, Eficiencia, Honradez, Profesionalismo y apego estricto a los Derechos Humanos.

Las funciones policiales son:

  • Prevenir delitos
  • Hacer cumplir las leyes y reglamentos
  • Salvaguardar el orden público
  • Proteger los bienes jurídicos de la sociedad

Para hacer cumplir estas funciones, el policía emplea la fuerza en diferentes magnitudes tal como se estipula en el Decreto de la Ley Nacional Sobre el Uso de la Fuerza, el cual, considera que es necesario determinar el nivel de riesgo de la situación en proceso, así como hacer uso de las herramientas necesarias para la intervención. En ese sentido, clasifica los niveles de riesgo de la siguiente manera:

  1. a) Nivel de riesgo bajo:
  2. Presencia de autoridad, donde el simple hecho de ver al policía se concluye la agresión o conflicto.
  3. Persuasión o disuasión verbal se lleva acabo cuando se hace el uso de palabras e incluso señas.
  4. b) Nivel de riesgo medio:
  5. Reducción física, cuando se ejerce fuerza de contacto a manera de que se controle al individuo.
  6. Utilización de armas incapacitantes, como puede ser artículos de descarga paralizante, aerosol irritante, PR24, Grilletes o candados de mano etc.
  7. c) Nivel de riesgo alto o inminente:
  8. Uso de armas de fuego o fuerza letal, explosivos o equivalentes.

Para poder llevar a cabo una intervención legal y eficiente se debe tomar en cuenta y apego a los fundamentos que establecen el Código Nacional de Procedimientos Penales y a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por ejemplo:

  • Toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.
  • Al imputado se le debe de informar el motivo de su arresto.
  • Tiene derecho a un abogado y a guardar silencio de lo contrario todo lo que diga será usado en su contra.
  • La confesión rendida sin la del defensor carecerá de todo valor probatorio; Articulo 20 apartado B, los derechos del imputado.
  • En el proceso de la intervención se debe tener en cuenta la seguridad del detenido e informarle las causas o motivos del arresto, no exponerlo a situaciones denigrantes, abuso de autoridad, tortura o desaparición forzada.

Para un buen desempeño profesional los elementos de seguridad se deben tener en cuenta las condiciones de la situación, las cuales pueden ser:

  • Manifestaciones; no se debe usar armas letales en contra de los manifestantes al contrario se debe asegurar la protección de los mismos, así como también los derechos a terceros para así poder garantizar la paz y el orden social.
  • Tener conocimiento de los Derechos Humanos, a la no discriminación, manejo de multitudes, manejo de crisis, estrés, ética, primeros auxilios perspectiva de género entre otros.

La mayoría de las veces hemos visto en las noticias e incluso presenciado un arresto y criticamos el desempeño de los elementos policiacos, ejército o fuerzas armadas por el uso excesivo de la fuerza, pero hay ocasiones en que la persona próxima a ser detenida se resiste en forma violenta y agrede verbalmente e incluso físicamente a los policías. A menudo, esto conlleva a una pérdida de control, por los que, los elementos ejercen presión y el uso de la fuerza. No así, cuando un elemento sale afectado o herido, se dice que “está en cumplimiento de su deber” y que “es parte de los riesgos de trabajo”.

Es necesario que como ciudadanos nos replanteemos nuestra relación con la autoridad, en un marco colaborativo que posibilite evitar ciertas situaciones; prevenir el delito, no fomentar la corrupción, respetar a las autoridades. Aquello podría reducir la incidencia de estas faltas.

Por un lado, es pertinente la exigencia de nuestros derechos, pero no hay que olvidar, que también tenemos obligaciones a las que es necesario responder como podrían ser: prevención de delito, participación social, promover la paz, sana convivencia y apego a los reglamentos, entre otros.

Lejos de perpetuar una enemistad con la autoridad, podríamos resignificar el papel de los cuerpos policiacos no sólo como los grandes vigías que hacen uso de la fuerza para cuidarnos, sino como verdaderos acompañantes y agentes comunitarios que propician un entorno social familiar y de solidaridad.

Referencias

  1. Congreso de la Unión. Ley Nacional del Uso de la Fuerza, 2019. Recuperado de http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LNUF270519.pdf
  2. Congreso de la Unión. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos 1917. Recuperado de http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucio/articulos/20.pdf
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