Víctima y villano por las vicisitudes del destino: cómo evitar que la legítima defensa te convierta en el malo

Víctima y villano por las vicisitudes del destino: cómo evitar que la legítima defensa te convierta en el malo

 

 

“Era la obligación de defenderte y yo creo que uno está obligado a defenderse, porque la propia vida es sagrada”.

Marcelo Birmajer

 

Se puede pensar que defenderte del ataque de un agresor en un contexto donde tu integridad o la de un tercero está siendo puesta en peligro es lo correcto y además es buena idea, y aunque en términos de supervivencia es una opción, no es del todo viable por dos razones; primero porque no siempre prevalecen las condiciones para hacerlo pues en todo momento existirán factores que representan una desventaja y pondrán en riesgo el bien jurídico más importante de todos: la vida. Segundo, es necesario ser cuidadoso en la manera en la que se confrontará la agresión, pues de tener éxito, tú como víctima puedes pasar a ser victimario y ser quien sufra las consecuencias.

Tal vez en algún momento has tenido la desafortunada experiencia de haber sido víctima de los altos niveles de inseguridad que no solamente tienen comprometido al Estado, sino a la nación entera[1] y te ha tocado dejar tus pertenencias en manos de otro u otros, so pena de ser agredido físicamente. Sin embargo, en caso de tener la posibilidad de repeler un ataque con otro, puede surgir más de una consecuencia contraproducente, sobre todo si el agresor pierde la vida.

En aquel escenario se podría pensar en la “legítima defensa” para liberarse de toda responsabilidad penal que pudiera configurarse en contra del sujeto pasivo[2], pero no es así, demostrar la legítima defensa suele ser más complicado de lo que se piensa, pues requiere reunir determinadas características de manera muy puntual y específica con las que no siempre se cuentan, lo que desafortunadamente, a veces, termina por convertir al agredido en agresor.

Explicando la legítima defensa

Para tener una mejor comprensión acerca de las implicaciones de la legítima defensa nos remitiremos primero a lo que señala Núñez al respecto de las excusas absolutorias quien plantea que son circunstancias que sin afectar la tipicidad, la antijuridicidad o la culpabilidad, en atención a razones de política criminal, eximen de pena al autor de determinados delitos o al delito en sí (Vásquez , Chacón , & Pérez, 2004, pág. 339). En términos más sencillos significa que, sin verse comprometidos los elementos del delito, puede haber motivos que exceptúan de la pena al sujeto que comete un comportamiento antijurídico y culpable.

El Código Penal Federal describe en la fracción IV de su artículo 15 las particularidades de la legítima defensa y su naturaleza como excusa absolutoria que a la letra dice:

El delito se excluye cuando se repele una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido (Código Penal Federal, 2020).

Momento en que la defensa deja de ser legítima y se vuelve excesiva

Teniendo presente la normativa correspondiente podemos analizar de manera breve los criterios que nos interesan y poder señalar las características más relevantes que dificultan el sustento de la legítima defensa, la primera de estas pautas es que la agresión debe ser real, es decir que tiene que existir, no puede ser producto de una suposición o de la imaginación pues podría caerse en el supuesto de la defensa putativa[3].

Si la agresión es real también debe ser actual o inminente, esto es desde el momento en que comienza el ataque al bien jurídico hasta que cesa. El juicio personal también juega un papel importante en este contexto, ya que de configurarse una defensa putativa, violaría la inminencia de la agresión, el agredido en todo momento debe buscar proteger su integridad y no lastimar al presunto agresor. Si el agredido continua la defensa a pesar de ser consciente de que la agresión ha terminado entonces ya no es actual, y pasa a ser lo que comúnmente se conoce como exceso de legítima defensa, que Ontiveros define como  la infracción en la que incurren los sujetos activos de la defensa cuando ya no existe el elemento de inminencia o actualidad de la agresión, es decir, continuar ejerciendo la defensa después de que la agresión ha concluido (Alonso, 2009, pág. 16).

Es importante señalar que, aunque de manera general se han descrito algunos de los criterios de los que se apoya la figura de la legítima defensa para descartar y/o fincar responsabilidades, quedan otros supuestos que explorar para llevar a cabo una defensa adecuada en un tema tan delicado como este; pues es indudable que resulta difícil racionalizar las acciones que se llevan a cabo para defenderse cuando la integridad o la vida se encuentran en riesgo y es cierto también, que las limitantes que representa sostener la legítima defensa dejan vulnerables a los ciudadanos frente al crimen en más de un aspecto.

Notas

[1] El Índice de Paz México describe en su reporte del 2020 un incremento considerable en los rubros de violencia (4.3 %), homicidios (1.4 %), delitos con violencia (3.4 %) y delitos sexuales (18.3 %) con respecto al año anterior. El IPM concluye que la paz en México se ha deteriorado 27.2 % en los últimos cinco años (COPARMEX, 2020).

[2] En los términos que competen al lenguaje jurídico de la rama penal, se le llama sujeto activo a la parte que lleva a cabo la agresión y sujeto pasivo al que sufre la agresión.

[3] Se dice que la defensa es putativa cuando el agente, obrando bajo la influencia de un error de hecho no imputable reacciona con medios que serían idóneos para repeler un peligro que equivocadamente se pensó que existía (Varela, 1952).

Referencias

Alonso, M. O. (2009). 20 Reglas Básicas de la Legítima Defensa Policial. México: Ubijus.

Código Penal Federal. (2020). Art. 15. México.

COPARMEX. (19 de Mayo de 2020). La voz de la IP. Coparmex.org.mx. Obtenido de Coparmex.org.mx: https://coparmex.org.mx/la-voz-de-la-ip-el-indice-de-paz-mexico-2020/#:~:text=En%20su%20reporte%202020%2C%20el,por%20ciento%20en%20delitos%20sexuales.

Varela, C. d. (1952). Legítima defensa. Elementos de la legítima defensa. Agresión Ilegítima. Exceso en la legítima defensa. Revista de jurisprudencia Argentina, 306 – 317.

Vásquez , M., Chacón , N., & Pérez, J. (2004). Ciencias penales: temas actuales. Caracas: Universidad católica Andrés Bello.

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César Cuautle

Sobre el autor

Comunicólogo y abogado, experto en áreas de comunicación organizacional y opinión pública; cuenta con experiencia en materia laboral, penal y civil, respectivamente. Escribe cuentos, ama los videojuegos y la novela histórica.

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