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Doloroso y problemático: el espinoso comienzo del México post-independiente

iconito Autor: Francisco Javier Flores Gómez
Septiembre de 2018


Consumada la Independencia, y una vez disipada la amenaza de una invasión española de reconquista, México se convirtió en un Estado libre y soberano, y con ello comenzó un gran cambio a nivel económico, político, de estructuras sociales y de creencias.


Fueron alrededor de 11 años de incertidumbre en los que muchos actores lucharon por intereses propios o comunes, que dieron como resultado la independencia de México, y pie a otra era. Las consecuencias de años de inestabilidad, guerra y opresión se hicieron visibles en todos los rincones de la nueva nación.

Pues, aunque el movimiento independentista resultó triunfador y con ello acercaron a los mexicanos a la tan preciada libertad, la realidad es que la recién formada “nación” quedó sumida en una crisis que afectó a todos los ámbitos necesarios para propiciar y mantener su desarrollo.

De este modo, el territorio, la economía, el ámbito político y social de México, sufrieron profundas crisis que tardaron décadas en ser subsanadas.

  • Ámbito territorial

    Las fronteras nacionales de México se establecieron sobre las divisiones administrativas coloniales, a las cuales se agregaron nuevas entidades como Yucatán y las provincias de Centroamérica. Sobre este vastísimo territorio, la Independencia se consumó de acuerdo a los proyectos de una minoría aristocrática localizada en el centro del país, en contradicción con grupos minoritarios que aspiraban a una transformación más efectiva y que estaban localizados en puntos remotos, que subsistían bajo formas de organización del periodo anterior a la conquista.

    Basado en una estructura social multisecular y compleja, el desafío de los proyectos de construcción del país durante esa época, fue el de organizar un Estado capaz de conjugar las particularidades manifiestas en la multitud de tradiciones, de grupos étnicos, de culturas y de regiones geográficas. El rompimiento político con España no modificó las características de la sociedad colonial que permaneció con su profunda fragmentación de la sociedad real: incomunicada, estratificada, dividida en gremios, aislada o protegida por diversos fueros, regionalizada, y sin otros poderes centralizados que los de la Iglesia y el ejército.

    El espacio geográfico de 1821, difícilmente podía ser considerado como un Estado sólido y mucho menos como una nación. Los distintos poderes regionales que se repartían en el territorio estaban caracterizados, igual que el gobierno central, por una gran fragilidad promovida por la difícil transición entre la vieja estructura administrativa española y el nuevo marco institucional de la etapa independiente, provocando que múltiples estados intentaran iniciar una vida independiente. Dos consiguieron su autonomía política momentánea, pues después volvieron a formar parte de México (República de Yucatán y La República de Río Grande), mientras que otros 2 consiguieron separarse definitivamente, Texas se unió a los Estados Unidos y la Capitanía General de Guatemala se convirtió en la República Federal de Centro América.

  • Ámbito económico

    Al terminar la independencia, México estaba sumido en una profunda crisis económica. La guerra había reducido la mano de obra de los sustentos económicos; se estima que al menos un sexto de la población había perecido en las batallas y las víctimas eran, por estadística, principalmente hombres, en quienes recaía la mayor parte de las labores físicas, tales como la agricultura y la minería, principal fuente de riqueza del país.

    Tal falta de mano de obra influyó en la disminución de los productos alimenticios. Además, la cantidad de cuerpos en los campos de batalla y el hacinamiento en las trincheras, propició enfermedades infecciosas que sumieron aún más al pueblo en la miseria.

    El nuevo gobierno había heredado la deuda externa contraída para solventar el sueldo de los soldados, las armas y todos los gastos de la guerra.

    Se intentó levantar la economía con estrategias mercantiles, pero al fracasar estas, se tuvo que recurrir a medios drásticos, como la disminución de impuestos a los inversionistas y la subasta de propiedades de la Iglesia. Después de todo, era quien más poseía bienes y privilegios gracias al favor de los reyes católicos de España.

    El comercio interno fue de las pocas actividades económicas que tuvo cierto éxito, permitiendo que algunas clases sociales, como los mestizos, prosperaran. Sin embargo, pronto se vivió un estancamiento económico por falta de infraestructura de transporte y por el alto índice de violencia que reinaba en las zonas rurales.

    De igual forma, la independencia rompió los débiles vínculos de intercambio económico presente en el antiguo virreinato. México se encontró con una ausencia total de mercados internos que conformaran el sistema económico, además de otras economías pobres con quien no era conveniente comerciar. Estos factores empujaron al país al borde de la miseria, lo que provocó que se recurriera a los ingleses para solicitar un préstamo que sólo ayudó por un periodo corto y que no logró inyectar el auge esperado a la explotación de minas, este fue el origen del endeudamiento externo del país.

  • Ámbito político

    Entre 1821 y 1851 el país tuvo más de 20 gobernantes, esto fue provocado por los incesables golpes de estado, en gran medida producto de la falta de un plan establecido sobre qué sería de México.

    El país vio sus primeros años de libertad dirigido por Agustín de Iturbide quien, a pesar de haber apoyado abiertamente la Independencia, poco después tramó y logró su nombramiento como emperador. Sin embargo, el cambio no duró mucho, pues Antonio López de Santa Anna, apoyado por Vicente Guerrero y Nicolás Bravo, se levantó en armas y logró llegar al poder solo 10 meses después.

    México no estaba listo para dejar las revueltas y los años siguientes estuvieron llenos de luchas por el poder, que terminaron por diferenciarse en dos grupos: Realistas y Conservadores.

    Los realistas, eran apoyados por Estados Unidos y tenían como objetivo hacer cambios radicales en la estructura social por medio de una República democrática y representativa para todas las clases sociales, dentro de los cambios que buscaban promover, se encontraban los siguientes:

    • Establecer 3 poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
    • Permitir la libertad de credo.
    • Garantizar las libertades individuales.
    • Separar a la Iglesia del Estado e incautar sus bienes.
    • Que los crímenes del ejército sean juzgados con equidad.
    • Que la educación estuviera al alcance de todos.

    Los conservadores eran apoyados por las clases privilegiadas, el ejército, España y Francia, y sus objetivos eran:

    • Continuar los privilegios de los ricos.
    • Instituir una monarquía centralista con los estados como departamentos.
    • Permitir los privilegios del clero y prohibir la libre elección de religión.
    • Que la iglesia proveyera la educación para eliminar las ideas liberales desde su raíz.
    • Que la educación fuera disponible sólo para ricos.

    Las batallas entre las dos facciones volvieron a sumir al país en el descontrol, muchas de las provincias de Centroamérica se separaron, y el congreso nombró un “Triunvirato” en el que recaería el poder mientras se convocaba a una asamblea nacional.

    Además, en 1824, se publicó una constitución fundamental de 36 artículos, que establecían que el país sería gobernado representativa y popularmente como una República Federalista.

    Se dio poder y soberanía a los estados para que, aun siendo parte del país, tuvieran sus propios gobiernos y legislaciones. Esta fue la base para los gobiernos federales actuales del país.

  • Ámbito Social

    A pesar de que el pueblo era libre de la opresión española, las clases sociales permanecieron marcadas. Los ricos y hacendados continuaban teniendo privilegios y los pobres viviendo en la penuria, víctimas del hambre y del analfabetismo.

    El crecimiento del número de habitantes fue lento, pues la tasa de supervivencia de recién nacidos era muy baja y la de mortalidad por infecciones y enfermedades muy alta; la guerra había hecho estragos y las condiciones de vida eran deplorables. Además, el intento de desarrollo económico concentró las industrias en las grandes ciudades y capitales, lo que provocó una migración en masa hacia las urbes y dejó el campo sin mano de obra. Dichos nuevos asentamientos hicieron crecer las ciudades mucho más rápido de lo que permitía el desarrollo de servicios, por lo que las grandes urbes estaban divididas entre las zonas de los ricos, con servicios y comodidades, y la de los pobres, que eran insalubres y sucias. Lo anterior provocó una estratificación profunda y marcada:

    • División de la sociedad urbana
      • Alta: Políticos, militares e intelectuales.
      • Media: Artesanos, comerciantes y dueños de talleres.
      • Baja: Albañiles, cocineros, porteros, empedradores, etc.

    • División de la sociedad rural
      • Alta: Grandes comerciantes, rancheros, ejidatarios y administradores.
      • Media: Tenderos, artesanos, trabajadores de minas y arrieros.
      • Baja: Indígenas.

    A pesar de que la constitución proclamaba la igualdad, la realidad era que no se permitía el voto a los sirvientes y se marginaba a la clase baja por su “tendencia” al bandolerismo.

    El gobierno no hacía nada para eliminar la pobreza o desenmascarar a los jefes de las bandas de ladrones, que muchas veces eran los mismos hacendados o los cabecillas militares.

  • Ámbito Religioso
  • A pesar de ser libres de España, el catolicismo ya estaba arraigado en la sociedad; los hacendados y descendientes de los españoles no permitían ni concebían una república separada del clero.
  • Era tal el arraigo de la religión, que muchos de los nativos la protegían con igual ahínco que las clases altas. La injerencia que mantenía la Iglesia sobre el pueblo y el gobierno era abrumadora, pues gracias a los privilegios que le fueron concebidos por la corona española, no solo tenía mayor cantidad de propiedades que el Estado, sino que además tenía la responsabilidad de brindar educación, la cual era exclusiva para los hijos de los acomodados.

Consumada la gesta de la independencia, la historia de México es dolorosa y problemática. A las innumerables pérdidas de vidas humanas, habría que añadir el desplome de la economía abatida por los muchos años de guerra, minas destruidas, comercio debilitado y desarticulado, agricultura escasa en capital y mano de obra y, por supuesto, una identidad nacional fragmentada y con poco arraigo.

La acentuada división étnica; la desigualdad económica y social; las salvajes ambiciones militares y caudillismo; la profunda rivalidad política y la acometida del imperialismo fueron los factores detonantes en la generación de nuevos proyectos encaminados a cambiar la realidad del país. Algunos revivían aspectos de la colonia, mientras que otros acentuaban cambios profundos que evitarían que el país se desmoronara y que pese a todos los problemas, internos y externos, México se consolidara como una nación independiente, cimentada en una república asentada en leyes, con un espíritu nacionalista y un Estado fortalecido.


Fuentes:

Pinchetti, J. (1998), “Situación Económica y Social de México, de la Independencia a 1870”, Universidad Iberoamericana, México. https://revistas-colaboracion.juridicas.unam.mx

Universidad de las Américas, (2011), “México débil y vulnerable: 1821-1846”, UDLAP, México. http://catarina.udlap.mx

Vázquez, J. (2002), “El establecimiento de la nación independiente, 1821-1848”, UNAM, México. https://www.kufs.ac.jp

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