Penalización por maternidad en México: qué es y causas
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Penalización por maternidad en México: cuando tener hijos cambia la trayectoria laboral

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Por Expost

Redactor en EXPOST

icono de calendario22/10/2026 17 min de lectura
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Piensa en esta escena: dos escritorios colocados uno junto al otro. En ambos trabajan personas de edad similar, con experiencia comparable y aspiraciones profesionales parecidas. Un día, las dos reciben exactamente la misma noticia: tendrán un hijo. En casa, la vida cambiará para ambas, pero, en el trabajo, sus caminos pueden empezar a separarse, ¿por qué? Una es hombre y otra es mujer.

Para muchas mujeres, el nacimiento del primer hijo marca el comienzo de una reducción en las horas trabajadas, una salida temporal del empleo, el paso hacia actividades más flexibles o una disminución de sus posibilidades de crecimiento profesional. Para muchos hombres, la trayectoria laboral continúa con variaciones mucho menores.

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¿Por qué tener hijos afecta más la trayectoria laboral de las mujeres?

La maternidad puede modificar la participación laboral, los ingresos y las oportunidades profesionales de las mujeres. En este video se analizan algunos de los factores que explican esta brecha, entre ellos la distribución desigual del trabajo de cuidados.


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La economía laboral tiene un término para describir una parte de este fenómeno: penalización por maternidad.

Un estudio publicado en World Development que analizó datos de Chile, México, Perú y Uruguay encontró que, después del nacimiento del primer hijo, el empleo femenino registra una caída de entre 17 y 20 % que persiste hasta cuatro años después. Entre los hombres estudiados, convertirse en padre careció de un efecto equivalente sobre el empleo.

La pregunta, entonces, rebasa la organización de cada familia: ¿por qué el mismo acontecimiento modifica de manera tan distinta la vida laboral de mujeres y hombres?

Y una segunda pregunta resulta todavía más importante: ¿qué puede hacer la política pública al respecto?

¿Qué es la penalización por maternidad?

La penalización por maternidad describe las desventajas laborales y económicas asociadas con convertirse en madre. Puede aparecer de distintas formas: pérdida de empleo, reducción de horas trabajadas, salarios menores, interrupciones profesionales, menor acceso a puestos de responsabilidad, autoempleo, trabajo parcial o desplazamiento hacia la informalidad.

Es importante distinguir estas dimensiones. Una mujer puede conservar su empleo y, aun así, experimentar una penalización salarial. Otra puede mantener sus ingresos mensuales, pero renunciar a un ascenso porque el nuevo puesto exige horarios incompatibles con el cuidado. Una tercera puede dejar el sector formal para obtener mayor control sobre su tiempo.

La investigación de Aida Villanueva y Ken-Hou Lin, basada en 43 encuestas nacionales de Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, encontró salarios menores entre madres frente a mujeres sin hijos aun después de considerar diferentes características laborales y de capital humano. El estudio señala además que la mayor presencia de las madres en empleos informales explica parte de esa brecha.

Podemos imaginar una carrera profesional como un viaje por carretera. Tener un hijo cambia el itinerario de ambos padres, aunque la infraestructura ofrece rutas distintas: uno suele encontrar la autopista abierta; la otra enfrenta más desvíos, altos y caminos secundarios.

La diferencia está en cómo distribuimos el tiempo, el cuidado y las oportunidades.

¿Qué sabemos sobre la penalización por maternidad en México?

Los datos mexicanos recientes ayudan a observar el tamaño del fenómeno.

El Instituto Mexicano para la Competitividad estimó, con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que durante 2025 17.7 millones de mujeres combinaron maternidad y empleo. También encontró una relación clara entre hijos y condiciones laborales: la participación de las mujeres disminuye con la maternidad, mientras la paternidad se asocia con una trayectoria distinta entre los hombres.

El ingreso también muestra diferencias. Según el mismo análisis, basado en la ENOE del tercer trimestre de 2025, las mujeres con cinco hijos o más registraron un ingreso mensual promedio de 7,823 pesos, frente a 11,062 pesos entre mujeres sin hijos: una diferencia de 29 %. Se trata de una brecha descriptiva, por lo que sería incorrecto atribuir los 29 puntos exclusivamente a la maternidad; intervienen escolaridad, edad, tipo de empleo, ubicación y otras características. Esta distinción importa.

Las estadísticas observacionales muestran dónde aparecen las diferencias. Los estudios causales intentan determinar cuánto de esa diferencia surge realmente después de convertirse en madre. Por eso resulta especialmente relevante la investigación de Berniell y sus coautoras: al analizar las trayectorias antes y después del primer nacimiento, encuentran para México y otros tres países latinoamericanos una caída persistente del empleo femenino junto con un desplazamiento hacia formas de trabajo con mayor flexibilidad temporal y mayor vulnerabilidad laboral.

El reloj invisible: ¿quién dedica su tiempo a cuidar?

Cada persona recibe el mismo presupuesto diario: 24 horas, pero la desigualdad aparece cuando observamos cómo puede gastarlo.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 encontró que las mujeres en México dedicaron en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, frente a 18.2 horas de los hombres. La diferencia asciende a 21.5 horas cada semana.

Si esa brecha se mantuviera durante 52 semanas, equivaldría aproximadamente a 1,118 horas adicionales al año, es decir, casi 140 jornadas de ocho horas. Es una equivalencia ilustrativa, pero ayuda a observar aquello que una cifra semanal puede esconder.

Esas horas salen del mismo presupuesto temporal utilizado para trabajar, estudiar una maestría, capacitarse, descansar, establecer redes profesionales, aceptar un proyecto adicional o competir por un ascenso. Así que el tiempo funciona aquí como una moneda invisible.

Quien debe gastar una parte mucho mayor de ella en cuidados llega al mercado laboral con menos recursos disponibles, incluso cuando cuenta con la misma preparación académica y experiencia.

La ENUT también muestra que las mujeres acumulan más tiempo total de trabajo: 61.1 horas semanales frente a 58 horas de los hombres. La composición es distinta: una proporción mucho mayor del trabajo femenino ocurre fuera del mercado y carece de remuneración.

Los cuidados también forman parte de la economía

Preparar alimentos, acompañar a un niño enfermo, lavar ropa, limpiar una vivienda o cuidar a una persona dependiente rara vez aparecen en una nómina. Y esto claramente no significa que carezcan de valor económico.

La Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México calculó que durante 2024 las labores domésticas y de cuidados realizadas por personas de 12 años y más alcanzaron un valor cercano a 8 billones de pesos, equivalente al 23.9 % del Producto Interno Bruto nacional. Las mujeres generaron 72.6 % de ese valor económico y los hombres 27.4 %. La dimensión resulta extraordinaria.

El trabajo de cuidados se parece a la cimentación de un edificio. Desde la calle apenas se observa, aunque todo lo que está encima depende de ella.

Y es que una persona puede llegar puntualmente a una oficina porque alguien preparó alimentos, llevó a los niños a la escuela o acompañó a un adulto mayor a una consulta. Empresas, escuelas y gobiernos operan todos los días sobre una extensa red de actividades domésticas y de cuidados.

Cuando esa infraestructura descansa de manera desproporcionada sobre las mujeres, sus efectos llegan al mercado laboral.

¿Por qué tener hijos afecta de manera diferente la carrera de mujeres y hombres?

La evidencia apunta hacia una combinación de factores.

El primero es la distribución desigual del cuidado. Cuando una familia necesita tiempo adicional y ese tiempo proviene principalmente de la madre, ella tiene mayor probabilidad de reducir su jornada, rechazar empleos incompatibles con los horarios familiares o abandonar temporalmente el mercado laboral.

El segundo está relacionado con las expectativas sociales y empresariales. Muchos puestos continúan premiando la disponibilidad prolongada: quedarse hasta tarde, viajar con poca anticipación, atender mensajes fuera de horario o modificar jornadas ante una emergencia. Ese modelo favorece a quien dispone de otra persona que absorba el trabajo doméstico.

El tercero corresponde a la infraestructura de cuidados. Guarderías, educación inicial, horarios escolares, servicios para personas dependientes y redes de apoyo determinan cuántas opciones reales tiene una familia.

México ofrece un ejemplo especialmente ilustrativo en las licencias. La Ley Federal del Trabajo vigente, con última reforma publicada en mayo de 2026, establece para las madres trabajadoras seis semanas de descanso antes y seis después del parto, con posibilidad de transferir parte del periodo prenatal. Para los padres trabajadores, la misma ley establece cinco días laborables con goce de sueldo por nacimiento o adopción.

La diferencia transmite un mensaje institucional desde los primeros días de vida: la disponibilidad temporal esperada para cuidar es profundamente distinta entre madre y padre.

Cuando la flexibilidad laboral se convierte en una salida obligada

La flexibilidad suele presentarse como respuesta ideal para conciliar familia y trabajo.

Berniell y sus coautoras encontraron que después de la maternidad aumenta la presencia femenina en empleos de medio tiempo, autoempleo y trabajo informal. Son actividades que pueden facilitar la organización del tiempo, aunque con frecuencia ofrecen salarios menores, menor estabilidad, cobertura reducida de seguridad social y peores perspectivas de crecimiento profesional.

Aquí aparecen dos modelos muy diferentes.

  • La flexibilidad protegida combina control sobre horarios con derechos laborales, seguridad social, ingresos previsibles y posibilidades de desarrollo.
  • La flexibilidad precaria intercambia protección por tiempo.

Una madre puede ganar margen para recoger a sus hijos de la escuela y, a cambio, perder prestaciones, estabilidad o ahorro para el retiro.

El problema público consiste entonces en crear condiciones en las que conciliar trabajo y cuidado deje de implicar ese intercambio.

 

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De un asunto familiar a un problema público

Una familia decide cómo organizar sus horarios. Millones de familias enfrentando sistemáticamente las mismas restricciones producen algo distinto: un patrón social. Ahí comienza el terreno de las políticas públicas.

Desde el enfoque desarrollado por IEXE Universidad, una política pública parte de la identificación precisa de un problema y sus causas para después analizar alternativas capaces de atenderlo de manera efectiva. El cuidado ofrece un ejemplo especialmente claro: detrás de una decisión aparentemente doméstica aparecen infraestructura, regulación laboral, seguridad social, servicios públicos, presupuesto y normas institucionales.

Este cambio de lente resulta importante. Preguntar por qué una mujer dejó su empleo produce una historia individual. Preguntar por qué miles de mujeres reducen sistemáticamente su participación laboral después de tener hijos produce una pregunta de política pública.

¿Qué políticas públicas pueden reducir la penalización por maternidad?

1. Construir servicios de cuidados suficientes

Guarderías, centros de educación inicial y servicios para personas dependientes amplían las alternativas disponibles para las familias.

El Banco Mundial resume el efecto como una inversión con beneficios en varias generaciones: el cuidado infantil de calidad favorece el desarrollo de niñas y niños y, al mismo tiempo, facilita la participación laboral y empresarial de las mujeres.

México ya avanza en esta dirección. Durante 2026, el gobierno federal ha impulsado la construcción del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados y anunció el desarrollo de nuevos Centros de Educación y Cuidado Infantil, con una meta de mil centros hacia 2030.

2. Rediseñar las licencias parentales

Las licencias largas concentradas exclusivamente en las madres pueden reforzar las diferencias que pretenden atender.

La experiencia internacional apunta hacia permisos remunerados con periodos reservados para cada progenitor. Cuando una parte del permiso corresponde específicamente al padre y se pierde si este decide dejarla pasar, aumenta el incentivo para participar en los cuidados desde el nacimiento.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha encontrado que las licencias reservadas para padres están asociadas con mayor participación masculina en el cuidado y pueden influir posteriormente en la distribución del trabajo doméstico.

3. Llevar la flexibilidad hacia el empleo formal

Horarios escalonados, modelos híbridos, jornadas adaptables y programas de reincorporación pueden reducir la presión que empuja a muchas madres hacia la informalidad. Su diseño requiere preservar derechos y posibilidades de ascenso.

La flexibilidad debería funcionar como un puente hacia la permanencia laboral, en lugar de convertirse en una salida de emergencia.

4. Separar el acceso a cuidados de la formalidad laboral

En economías con alta informalidad, vincular los servicios de cuidado exclusivamente al empleo formal deja fuera justamente a parte de quienes enfrentan mayores restricciones.

Un sistema más amplio puede tratar el cuidado como infraestructura social y atender el ciclo de vida completo: primera infancia, discapacidad, enfermedad y dependencia asociada con la edad.

5. Medir y evaluar

Diseñar mejores políticas exige saber quién abandona el empleo, durante cuánto tiempo, cómo cambian sus ingresos, qué servicios utiliza y qué ocurre después de una intervención.

Medir convierte una experiencia dispersa en evidencia. Evaluar descubre qué solución realmente funciona.

¿Qué puede aprender México de otros países?

Uruguay: construir un sistema, no una colección de programas

Uruguay creó su Sistema Nacional Integrado de Cuidados en 2015. Diez años después, una evaluación del Banco Interamericano de Desarrollo encuentra avances importantes, especialmente en primera infancia, junto con retos de cobertura, calidad, recursos humanos y coordinación institucional.

La lección resulta útil para México: un sistema de cuidados necesita gobernanza, servicios, financiamiento, regulación, información y personal capacitado. Crear programas aislados difícilmente sustituye esa arquitectura.

Suecia y los países nórdicos: reservar tiempo para los padres

Suecia introdujo periodos de licencia reservados específicamente para cada progenitor con el propósito de distribuir de manera más equilibrada el cuidado. La OCDE destaca que las cuotas destinadas a los padres incrementan su utilización del permiso y que el diseño, duración y tasa de reemplazo salarial influyen decisivamente en su efectividad.

La experiencia tampoco debe copiarse como una plantilla. México tiene niveles de informalidad, capacidad fiscal y estructuras familiares diferentes.
Las buenas prácticas sirven como brújula, no como papel carbón.

La penalización por maternidad en datos

Penalización por maternidad en México: empleo, cuidados y brecha de género

Indicadores sobre el impacto de la maternidad en el empleo femenino, el trabajo de cuidados no remunerado y los permisos laborales en México.

La penalización por maternidad se refleja en menores niveles de empleo después del nacimiento de los hijos y en una distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados. En México, las mujeres aportan la mayor parte del valor económico generado por estas actividades no remuneradas.

Indicador Resultado Alcance y referencia
Efecto de la maternidad sobre el empleo de las mujeres Caída de 17 % a 20 % Chile, México, Perú y Uruguay. Estudio causal publicado en 2023.
Brecha semanal de trabajo doméstico, cuidados y voluntariado 21.5 horas México. Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024.
Valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado 23.9 % del PIB México, 2024. Valor equivalente respecto del Producto Interno Bruto nacional.
Participación de las mujeres en el valor del trabajo doméstico y de cuidados 72.6 % México, 2024. Proporción del valor económico de estas actividades atribuible al trabajo realizado por mujeres.
Permiso legal de paternidad en México 5 días laborables Legislación Federal del Trabajo vigente a mayo de 2026.
Descanso por maternidad establecido en la legislación laboral 12 semanas ordinarias México. Ley Federal del Trabajo vigente a mayo de 2026.

Lectura clave:
los indicadores muestran que la maternidad, la distribución del trabajo de cuidados y las diferencias entre los permisos de maternidad y paternidad forman parte de las condiciones que influyen en la participación laboral de las mujeres.

 

El verdadero costo de no actuar

La penalización por maternidad comienza con horas, pero puede terminar muchos años después.

Una interrupción laboral reduce experiencia acumulada. La informalidad disminuye el acceso a seguridad social. Menores ingresos reducen el ahorro. Una trayectoria fragmentada puede limitar las oportunidades de ascenso. Todo ello termina influyendo en autonomía económica y retiro.

También existen consecuencias agregadas.

Una simulación publicada en 2025 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó distintos escenarios de inversión en cuidados para México hacia 2035.

Uno de dichos escenarios plantea una inversión equivalente a 1.25 % del PIB y proyecta la creación de más de 4.7 millones de empleos directos e indirectos mediante la expansión de servicios de atención y educación para la primera infancia y cuidados de larga duración. Se trata de un escenario modelado, no de un resultado observado, pero muestra que el cuidado también puede analizarse como inversión económica.

La infraestructura tradicional mueve mercancías, electricidad, agua y personas. La infraestructura de cuidados mueve tiempo. Y disponer de tiempo puede determinar quién estudia, quién trabaja, quién acepta un ascenso y quién permanece dentro del mercado laboral.

Reducir la penalización por maternidad exige, por ello, algo más complejo que pedir a las familias que se organicen mejor. Requiere revisar cómo distribuimos el cuidado, cómo diseñamos las licencias, qué servicios financiamos, qué tipo de flexibilidad ofrecen los empleos y qué resultados producen las intervenciones públicas.

El nacimiento de un hijo siempre transformará una familia. La política pública puede influir en que esa transformación deje de convertirse, sistemáticamente, en una desventaja profesional para las mujeres.

 

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la penalización por maternidad?
Es el conjunto de desventajas laborales y económicas que pueden experimentar las mujeres después de convertirse en madres. Puede reflejarse en menor participación laboral, reducción de ingresos, menos horas trabajadas, interrupciones profesionales o desplazamiento hacia empleos flexibles e informales.

¿Existe penalización por maternidad en México?
Sí existe evidencia académica de efectos relacionados con la maternidad en México. Un estudio causal de 2023 que incluye al país encontró una disminución significativa del empleo femenino después del primer nacimiento. Datos recientes de la ENOE también muestran diferencias de participación, ingresos e informalidad entre madres y mujeres sin hijos.

¿Por qué la maternidad afecta el empleo de las mujeres?
Influyen la distribución desigual del trabajo de cuidados, la disponibilidad de guarderías, los horarios escolares, la organización laboral, las normas de género, las licencias familiares y las posibilidades de conciliación entre empleo y vida familiar.

¿Qué es el trabajo de cuidados?
Comprende las actividades necesarias para atender a otras personas y sostener la vida cotidiana: alimentación, limpieza, acompañamiento, crianza y cuidado de niñas, niños, personas mayores, enfermas o con discapacidad. Parte importante de estas actividades ocurre dentro de los hogares y carece de remuneración.

¿Cuánto tiempo dedican las mujeres mexicanas a los cuidados y al trabajo doméstico?
La ENUT 2024 registró un promedio de 39.7 horas semanales de trabajo doméstico, de cuidados y voluntario entre las mujeres, frente a 18.2 horas entre los hombres. La brecha fue de 21.5 horas semanales.

¿Qué políticas pueden reducir la penalización por maternidad?
Servicios universales de cuidado, licencias parentales corresponsables, flexibilidad laboral protegida, acceso a seguridad social, programas de reincorporación profesional y sistemas de información y evaluación forman parte de las alternativas respaldadas por la evidencia internacional.

¿Qué relación existe entre maternidad e informalidad laboral?
La flexibilidad horaria de algunas actividades informales puede convertirse en una alternativa para conciliar empleo y cuidados. La investigación latinoamericana muestra que después de la maternidad aumentan formas de trabajo como autoempleo, tiempo parcial e informalidad, con posibles costos en ingresos, estabilidad y protección social.

Entender un problema público exige identificar sus causas, analizar evidencia, diseñar alternativas y evaluar si las intervenciones realmente producen los resultados esperados.

Si quieres fortalecer estas capacidades, en IEXE Universidad puedes continuar tu formación desde dos enfoques complementarios: la Maestría en Administración y Políticas Públicas, orientada al análisis, diseño e implementación de soluciones para problemas públicos complejos y la Maestría en Evaluación de Políticas Públicas, enfocada en medir resultados, valorar intervenciones y generar evidencia para mejorar la toma de decisiones.

Referencias

Balsa, A., Irazoqui Ahlig, M. C., Salvador, S., Papadopolus, M., & Zak Godoy, D. (2026). El sistema nacional integrado de cuidados en Uruguay: diagnóstico, desafíos y recomendaciones. Banco Interamericano de Desarrollo. Publicación BID
Berniell, I., Berniell, L., de la Mata, D., Edo, M., & Marchionni, M. (2023). Motherhood and flexible jobs: Evidence from Latin American countries. World Development, 167, 106225. Artículo en World Development
Comisión Económica para América Latina y el Caribe & Organización Internacional del Trabajo. (2025). México: Invertir en licencias y servicios de cuidados para una mayor igualdad en el mundo del trabajo. Documento CEPAL-OIT
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024: resultados definitivos.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México 2024. Comunicado INEGI
Instituto Mexicano para la Competitividad. (2026). Las madres en el mercado laboral. Investigación IMCO
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). Paid leave for fathers. OECD. Informe OCDE
Villanueva, A., & Lin, K. H. (2020). Motherhood wage penalties in Latin America: The significance of labor informality. Social Forces, 99(1), 59–85. Artículo en Oxford Academic

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