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Capitalizar la crisis: la terapia del choque llevada a la sociedad IEXE Blog

iconito Autor: Mary Paz Covarrubias Gómez
Julio de 2019

"Vivimos en tiempos extraños en los que somos inducidos a actuar como si fuésemos libres"
Slavoj Zizek

En el año 2005, Nueva Orleans, sufrió las consecuencias de uno de los huracanes más devastadores de su historia: “el Katrina”, que cobró la vida de aproximadamente 1,833 personas y provocó enormes daños económicos. Como consecuencia la población quedó en “estado de shock”, una profunda crisis de la cual, salir sería un proceso lento y doloroso. Pero ¿qué relación puede tener un evento de índole natural con uno de índole política?

Tres meses después del terrible suceso climatológico, Milton Friedman neoconservador, neoliberal (sí, aunque parezcan ideologías incompatibles) y Premio Nobel de Economía, escribió su último artículo de opinión en The Wall Street Journal. En él manifestó: “La mayor parte de las escuelas en Nueva Orleans están en ruinas. Esto es una tragedia. También una oportunidad para emprender una reforma radical del sistema educativo”.

Friedman, artífice del neoliberalismo y profesor de la escuela de Chicago, lo tenía claro, se puede obtener beneficio de las crisis políticas, sociales, económicas, y hasta naturales, pues para él “sólo una crisis real o percibida, da lugar a un cambio verdadero”.

Sin embargo, esta idea no era nueva para Friedman. Desde la década de los 70, él y sus llamados “Chicago Boys”, inspirados por el economista austriaco Friedrich A. Von Hayek, tuvieron como objetivo la implantación del neoliberalismo en América Latina a través de una visión del mundo económico, marcada por una tendencia hacia el capitalismo y libre mercado. Fue así como se dio pauta para el surgimiento de diversos proyectos “de shock”.

¿Cómo es posible obtener beneficio de una crisis?

En el año 2007, Naomi Klein, periodista y activista canadiense, publicó uno de sus libros más importantes: “La Doctrina del Shock: el auge del capitalismo del desastre”, y con él, abrió las puertas a una teoría poco explorada hasta el momento.

De acuerdo a la tesis de Klein, la nueva corriente económica liderada por Friedman veía gran utilidad en las crisis, bajo la premisa de que es posible capitalizar/aprovechar el clima de miedo que se genera en determinada sociedad cuando se vive un momento de tensión a nivel colectivo, usando como excusa el momento de conflicto (en ocasiones inducido) para generar cambios e introducir nuevos sistemas (principalmente económicos) entre la población, en forma de nuevas políticas o cambios de régimen, que son vendidos como el “antídoto”. Este no es el único caso en el que las ciencias sociales y económicas retomaron modelos de las ciencias naturales para dar respuestas en el campo del comportamiento social.

Es así como el shock que genera una crisis, puede pasar de ser una coyuntura catastrófica, a ser el declive hacia el desarrollo de nuevas posibilidades, que se alineen a determinados objetivos. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que los objetivos trazados en las “terapias de choque” no han sido los más correctos, vistos desde la moral.

En psiquiatría, existió un enfoque terapéutico que tuvo su boom alrededor de la segunda mitad del siglo XX, el cual consistía en la aplicación de descargas eléctricas al cuerpo humano para inducir deliberada y controladamente al individuo a un estado de choque fisiológico, obteniendo como producto final un mejoramiento del estado mental del sujeto. Más pronto que tarde, estudiosos de las ciencias sociales y económicas le prestarían atención a este tratamiento usado por la psiquiatría, retomando esta terapia para ser usada a nivel multitudinario y donde las descargas no vendrían precisamente a modo de electroshocks. Ahora la clave estaba en aprovechar el shock social, o quizá incluso, provocarlo.

Según la teoría de Naomi Klein, aprovechar el estado de shock de la población producto de una crisis, fue una recomendación directa del asesor político Milton Friedman y los economistas liberales a gobiernos sudamericanos como los de Argentina, Bolivia y Chile, donde destaca el caso de este último país.

¿En qué consistió el “tratamiento de choque” que se le dio a la nación chilena? Durante el mandato del Presidente Salvador Allende, fue puesto en marcha un golpe de Estado a su gobierno, orquestado desde Estados Unidos con ayuda de la CIA, Friedman, Richard Nixon, en contubernio con Pinochet, el entonces jefe del ejército; con el objetivo de derrocar a Allende y su política socialista, e introducir el nuevo modelo económico neoliberal y la desregulación de los mercados. Históricamente, este es uno de los acontecimientos más recordados por el grado de represión y violencia que se vivió durante la etapa pinochetista en 1973, la cual culminó en una dictadura militar.

El modus operandi del tratamiento de choque o shock, se hace valer a través de actos como secuestros masivos a plena luz del día, tortura física a la población de forma arbitraria, encarcelamientos, violaciones, entre otras técnicas que son aplicadas sin discriminación.

El miedo

Otro caso de “tratamiento de choque” fue la invasión militar de Estados Unidos a Irak en el año 2003, bajo una marcada propaganda que justificaba la intervención en pro de la seguridad de las naciones, por la supuesta posesión del país irakí de armas de destrucción masiva, mientras que en esta nación de Oriente Medio se violentaban derechos humanos y acuerdos internacionales, haciendo crecer las cifras de la industria de seguridad nacional.

Un ejemplo más de terrorismo es el histórico derrumbe de las torres gemelas de Nueva York en el 2001, hecho que produjo el rompimiento de un esquema de vida, pero que por otra parte, convenientemente, dio origen a un aumento de inversión pública en materia de seguridad nacional, convirtiéndola en una de las industrias más rentables. Este es el complejo del capitalismo del desastre, una nueva economía basada en el miedo.

Graves acontecimientos como estos cumplen puntualmente con la función de conmocionar a las sociedades, circunstancia que es aprovechada por los artífices y líderes para aplicar medidas que sean irreversibles, como suprimir el control de precios, privatizar empresas estatales, eliminar aranceles de importación, reducir el gasto público; e intervenir militarmente naciones soberanas. La doctrina de shock usa como medio, distintos acontecimientos que quebrantan la voluntad de la población de manera similar que la tortura, haciendo que las personas olviden valores que, de no existir ese suceso traumático, nunca dejarían atrás. Además del miedo, los medios de comunicación masiva juegan un papel fundamental, pues suelen cumplir el rol de propagandistas y justificadores.

Otra característica de la “doctrina del shock” es que, cuando la inconformidad social aumenta a modo de quejas o manifestaciones, son empleadas más “descargas de electroshocks”, como por ejemplo mayor represión civil, medidas que crean más pobreza, e incluso mecanismos para hacer tambalear desde dentro a los grupos organizados.

Para puntualizar el tema, hay que mencionar que esta teoría dista de las teorías conspiracionales pues es una realidad: con la excusa de responder contra la crisis, se imponen otras crisis más, que resetean a la población y permiten implementar una modificación radical y permanente en el orden público.

Referencias bibliográficas:

  • Bellón, J. (2011). La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre (Paidós, 2007) y una nota sobre el libro de Alessandro Baricco, Los Bárbaros (Anagrama, 2009). Revista Laberinto.
  • Klein, N. (2007). LA DOCTRINA DEL SHOCK El auge del capitalismo del desastre. Editorial Paidós.
  • Lange, C. (2010). La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. Revista INVI.
  • Rodríguez, O. (2013). La crisis como excusa para una doctrina del shock. Zona crítica.
  • Winterbottom, M. y Whitecross, M. (EINHERJARCHILENO). (2012, Diciembre 12). La doctrina del shock - doblado al español y completo. (Archivo de video). Recuperado de Youtube

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