• 01 800-286-84-64 (222) 409-05-87

 

iconito Autor: Francisco Javier Flores Gómez
Marzo de 2018

Si eres de la generación a la que le tocó jugar a las 'maquinitas' cuando te mandaban al mandado, y pasabas horas de entretenimiento hasta que tu mamá con “chancla en mano” iba por ti, entonces seguramente tienes un cariño especial por estos videojuegos en los que convivías con tus amigos y hasta socializabas con extraños, apartando tu juego dejando una moneda en la pantalla y, claro, también te frustrabas porque cuando perdías o se te terminaba el tiempo, tenías que insertar una moneda más para continuar.

Las arcade o maquinitas (que es como se les conoció popularmente en México y gran parte de América Latina) tuvieron un enorme éxito, principalmente en la década de los 80 y 90, llegando a ser un negocio de millones de dólares, preparando el terreno para el desarrollo de la enorme industria de los videojuegos tal y como la conocemos actualmente.

El modelo de juegos arcade, hasta cierto punto adictivo y artífice de grandes juegos que se han convertido en iconos de la cultura pop como Pong de 1972 o Pac-Man de 1980, no pudo competir con las nuevas plataformas lideradas por Nintendo, Sony y Microsoft, que han aumentado su poder gráfico y su capacidad de jugabilidad, relegando a los juegos arcade a unas pocas máquinas recreativas escondidas en esquinas de centros comerciales, bares o parques de diversiones.

Sin embargo, estas mismas compañías, con el crecimiento del internet y gracias al enorme éxito de sus plataformas (Wii, PlayStation, Xbox), implementaron un nuevo modelo que tomó inspiración del viejo modelo de negocios de las maquinitas, “pagar para seguir jugando”, creando así, el modelo de negocios de los DLC y las microtransacciones.

Pero ¿Qué significan las siglas DLC? Se trata de la abreviatura de Downloadable Content (contenido descargable). Éste se ha convertido en un elemento indispensable en la mayor parte de los juegos de la generación actual de consolas. Mientras que para los jugadores, la presencia del DLC, las microtransacciones y los pases de temporada son una forma de "vender un producto imcompleto y por partes", para las compañías representan la posibilidad de mantener vivos sus lanzamientos durante varios meses o quizá años.

El mecanismo es el siguiente: imagina que adquieres el videojuego del momento; el precio de éste ronda los 60 dólares estadounidenses o los 1,200 pesos mexicanos. Sin embargo, después de jugarlo un rato te das cuenta de que hay ciertas características del videojuego que, si bien ya están contenidas en el disco, permanecen bloqueadas. Características como personajes extra, nuevos modos de juego, nuevas zonas del mapa o, incluso, el final del juego ¿Qué debes hacer para acceder a este contenido? Pagar; en los casos más dramáticos, existen videojuegos que, para ofrecer la experiencia completa, llegan a cobrar hasta 200 dólares estadounidenses (4,000 pesos mexicanos, aproximadamente).

modelo de negocios videojuegos universidad iexe

El caso de las microtransacciones es similar; los pagos son menores pero pueden no tener fin. Los videojugadores pagan por cosas como vidas extra, más habilidades para sus personajes o quizá accesorios meramente estéticos. Los precios van desde algunos cuantos centavos de dólar, hasta los 5 dólares. Podría no parecer mucho pero internet está lleno de historias de terror sobre personas que gastaron verdaderas fortunas en este tipo de juegos.

modelo de negocios videojuegos universidad iexe

Desarrolladores y ejecutivos por igual llegaron a la misma conclusión: “los consumidores buscarán más contenido de sus juegos favoritos, y algunos incluso llegarán a los extremos con el fin de no perderse ni una sola característica de su amada saga”. Esto significa dinero.
Sin embargo, hoy en día, prácticamente para todo, hay que “insertar una moneda”. Casi cualquier actividad social depende de haber pagado alguna cuota: escuchar música, ver videos o películas y hasta navegar en la web tiene un costo.

En el ámbito de la música, Spotify y Youtube han implantado este modelo. Por ejemplo, Spotify te permite reproducir tus canciones favoritas pero, literalmente, te bombardea con anuncios que interrumpen tu playlist para invitarte a “insertar una moneda” y hacerte Premium, lo que te permitirá solucionar el inconveniente antes mencionado, dándote beneficios exclusivos como: escuchar antes que nadie el sencillo de tu artista preferido, una mejor calidad de sonido en las canciones o descargarlas para poderlas oir sin necesidad de estar conectado a internet.

En el cine, el modelo de “insertar una moneda” ya ha sido implementado por las productoras y empresas de entretenimiento, que te brindan contenido exclusivo o escenas eliminadas de tus películas o series favoritas dentro de los DVD´s, Blu Ray’s o plataformas de streaming. Fans, coleccionistas y hasta simples aficionados de Marvel, DC, StarWars, etc., no lo piensan dos veces para gastar su dinero, con tal de no perderse detalle de alguna serie exclusiva, contenido nuevo o remasterizado de alguna de sus sagas preferidas.

Google, el gigante de la información, no está exento de usar este modelo. La compañía, en principio, te da una serie de aplicaciones totalmente gratuitas como: correo, buscadores personales, tu propio Blog, 15 Gb de almacenamiento y más apps que pueden o no serte útiles. Pero, si todo esto es gratuito, entonces ¿cómo es posible que este modelo le funcione a Google si debe pagar servidores, electricidad, mantenimiento y personal, como cualquier otra empresa? ¿Qué le damos a Google por los servicios que nos ofrece? La respuesta es: Información.

Los usuarios proveen a Google de todo tipo de información, empezando por datos personales como sexo, profesión, dirección, teléfono, hasta datos sobre sus intereses y hobbies.
Todos esos datos le ayudan a la empresa a crear un perfil detallado de las personas, con el fin de segmentar mejor el mercado y poder ofrecer productos y servicios más acorde con sus intereses.

El futuro del contenido descargable y el modelo de “pagar para continuar” es vigente y, en aras de expandirse, las empresas se frotan las manos pensando en todo el dinero que pueden ganar fácilmente mientras las cifras respondan, las compañías se están adaptando de una manera brillante a la lógica de la economía de mercado aunque, en el proceso, permitan y fomenten la desigualdad en el acceso y la experiencia de las personas, basándose en su poder adquisitivo.

Si quieres profundizar más sobre este y otros temas, especialízate en políticas públicas con las maestrías en línea de IEXE. Para obtener más información regístrate en el siguiente formulario:

Suscríbete para recibir las entradas nuevas en tu correo