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La cuenta regresiva al siguiente tiroteo en EU: Breve historia de la política del control de armas

iconito Autor: Francisco Javier Flores Gómez
Septiembre de 2018


Era un día de agosto como cualquier otro, David Katz, un joven amante de los videojuegos de 24 años, entró a un local de armas en Maryland y adquirió, de manera legal, una pistola calibre 45 y una de 9 milímetros. Nadie le cuestionó su propósito, si tenía entrenamiento adecuado o antecedentes de enfermedades mentales. Katz, bajo el amparo de la segunda enmienda, pudo hacerse de dos armas de fuego que, días después, cobrarían la vida de 3 personas inocentes y la de él mismo.


A penas unos días después, Katz participaba en un torneo de videojuegos en el que ya había forjado una reputación, en 2017 se había coronado como campeón y confiaba en repetir la hazaña. Contra su propio pronóstico, David fue vencido en las fases eliminatorias no pudiendo, si quiera, llegar a las finales. Nadie puede saber lo que sintió o pensó Katz, lo que es un hecho es que abrió fuego dentro del recinto que alojaba la competencia, dejando 11 heridos y 3 muertos. Posteriormente, él se suicidó en el mismo lugar.

Ejemplos como este sobran en el país del norte, los tiroteos masivos son, por desgracia, habituales y con el paso del tiempo han ido aumentando. En la década de los sesenta se produjeron 42 casos. En los setenta, 60 casos. En los ochenta ascendieron a 149 casos. En la década de los noventa crecieron hasta los 189 casos. En la primera década del siglo fueron 237 casos y en la actual, al ritmo que se lleva, se estima que se alcanzarán los 496 casos.

Un poco de contexto

Los Estados Unidos es de los pocos países industrializados en los que la propiedad legal de armas es generalizada. La Carta de los Derechos, concretamente en su segunda enmienda, lo contempla y reza lo siguiente: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

En 1791 la segunda enmienda, hasta cierto punto, podía justificarse pues garantizaba la rápida defensa ante cualquier amenaza mediante la tenencia de armas, algo comprensible para un país que acababa de pasar por una guerra contra los ingleses, sin embargo, el contexto que se vivía en aquella época era muy distinto al de ahora. La inestabilidad social que se vivía entonces hizo que se considerara adecuado el hecho de defender la propiedad, la familia y a sí mismo, por propia mano.

Aunque la interpretación de esas líneas ha sido debatida en más de una ocasión, esto no ha sido suficiente para abolir al que los estadunidenses consideran uno de sus derechos más importantes y representación de su libertad. Esta postura que se ha mantenido vigente durante más de dos siglos y es defendida por muchos a capa y espada, ha convertido a Estados Unidos en el país de altos ingresos con más gente asesinada a manos de ciudadanos armados.

El marco legal de la política de control de armas

La Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en ingles), especifica quién puede, o no, poseer armas de fuego, así como su venta, envío y transporte, incluyendo la prohibición de portar armas a bordo de una aeronave. Sin embargo, no existe una ley federal que regule los permisos para la portación de armas de fuego en público, ya sea de forma oculta o a la vista. Las leyes estatales cubren algunas de estas lagunas y, en estos casos, priman sobre las federales. Es por ello que cada uno de los 50 estados que conforman el país, cuentan con leyes propias. Esto provoca una diversidad de normas a lo largo y ancho del país, pues lo que vale en un estado, puede no estar permitido en otro.

Para la obtención de un arma de fuego en EEUU, el gobierno federal establece que la persona que la solicita sea mayor de 18 años (armas largas) o de 21 años (armas cortas o pistolas), que no se le haya prohibido expresamente la tenencia de armas y que no haya falsificado deliberadamente los documentos presentados para la obtención de la misma.

Cumplidos estos requisitos, que son pocos y fáciles, el siguiente paso es contestar un formulario de la ATF y proporcionar las huellas digitales para determinar si el solicitante tiene antecedentes penales y si está de manera legal en el país. Una vez obtenida el arma, no es necesaria ningún tipo de licencia para tenerla en el domicilio particular.

Por su parte, las leyes estatales son más específicas pero difieren en el grado de restricción siendo, en algunos casos más laxas y, en otros, más estrictas. Lo mismo ocurre con las leyes locales, con respecto de las leyes estatales. Existen estados que regulan de manera aislada aspectos específicos del control de armas, sin embargo, su efectividad es muy limitada, ya que es fácil adquirir armas en estados vecinos poco restrictivos.

Regulación de armas: Misión Imposible

Aunque en los últimos años se han vivido tres de las peores masacres en la historia de Estados Unidos, los políticos han sido incapaces de aprobar leyes de compra y tenencia más estrictas, como ha sucedido en otras naciones ante tragedias similares.

En al menos seis ocasiones en los últimos 100 años, los legisladores y la Casa Blanca se han unido para ponerse de acuerdo sobre mejoras significativas a la ley federal de armas, desde Roosevelt contra Capone, hasta las acciones ejecutivas implementadas por Obama y revocadas por Trump en 2017.

Año

Acciones para el control de armas en EU

1934  

El presidente Roosevelt impulsó una legislación para imponer nuevas penalidades criminales, junto con regulaciones e impuestos, sobre las ametralladoras y las carabinas (preferidas por los gánsteres más famosos de la época), en gran medida en respuesta a la violencia perpetrada por figuras como Al Capone y Bugs Moran.

1938

El presidente Lyndon Johnson firmó una reforma importante a la ley de armas, luego de tres muertes violentas de alto perfil.

1963-1972

El impulso inicial fue provocado por el asesinato del presidente Kennedy en 1963, pues Lee Harvey Oswald utilizó un rifle ordenado por correo para asesinarlo. Los posteriores asesinatos de Martin Luther King el 4 de abril de 1968, y de Robert F. Kennedy dos meses después, aceleraron el proyecto de ley, el cual introdujo estándares más estrictos de autorización e inscripción, una prohibición a la venta de armas y municiones a delincuentes y a personas mentalmente incompetentes; y nuevas regulaciones sobre las ventas interestatales. La ley también instaló nuevas regulaciones para los llamados "dispositivos destructivos" y preparó el escenario para el nacimiento de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego en 1972.

1986

El presidente Ronald Reagan firmó la "Ley de Protección a los Propietarios de Armas de Fuego". La nueva legislación, mezcla de nuevos estándares y regulaciones, era el producto de negociaciones sostenidas desde hacía tiempo entre los legisladores de ambas partes y grupos en pro de las armas. En particular, la ley prohibía la futura venta de cualquier arma totalmente automática o ametralladoras a compradores privados. Pero también incluyó algunas victorias importantes para la Asociación Nacional del Rifle y los activistas en pro de los derechos a portar armas, quienes desde hacía mucho se quejaban por la ejecución demasiado diligente de la Ley de Control de Armas.

1993

El proyecto de Ley Brady (nombrada en honor a James Brady, el secretario de prensa que recibió un disparo en la cabeza durante un intento de asesinato contra Reagan en 1981) requería que los vendedores con autorización federal llevaran a cabo revisiones de antecedentes penales en las compras de pistolas.
El proyecto de ley, firmado por el presidente Bill Clinton en 1993, inicialmente pedía un periodo de cinco días de espera. Pero ese requerimiento fue retirado paulatinamente cuando el FBI lanzó su Sistema Nacional de Revisión Instantánea de Antecedentes (NICS) en noviembre de 1998. De acuerdo con estadísticas federales, el NICS ha sido utilizado para llevar a cabo más de 225 millones de revisiones.

1994

Al año siguiente, Reagan, Gerald Ford y Jimmy Carter, firmaron una carta en la que aprobaban una nueva ronda de legislaciones que prohibían la fabricación, posesión y venta de ciertas armas de estilo de combate. También limitaba el tamaño del cargador que suministraba municiones a armas pesadas.
La ley, comúnmente conocida como la "Prohibición de armas de asalto", fue firmada por el entonces presidente Clinton y venció en 2004 durante la administración de George W. Bush y no ha sido renovada. El intento de reautorización más reciente fue patrocinado por el representante David Cicilline, un demócrata por Rhode Island, y fue presentada en la Cámara el 16 de diciembre de 2015, durante la presidencia de Obama, pero el Congreso se ha resistido a todos los intentos por reafirmar las leyes sobre el control de armas.

2016

El entonces presidente Barack Obama trató de presionar al Congreso para sacar adelante leyes para el control de la venta de armas de fuego, pero los legisladores no aprobaron la propuesta que buscaba implantar un sistema universal de verificación de antecedentes de los compradores. Al final, sólo se aprobaron medidas limitadas y las acciones como establecer unilateralmente la universalidad de la revisión de antecedentes o prohibir los cargadores de munición de alta capacidad fueron desechadas. En febrero de 2017, el presidente Donald Trump firmó una medida que eliminaba la única victoria de Obama en materia de regulación de armas, que consistía en mantener las armas lejos de algunas personas con enfermedades mentales graves; consumando el fracaso de Obama en su intento por regular las armas en el país.


America is a gun: Las consecuencias de un fallido control de armas

El tiroteo más sangriento de la historia moderna de Estados Unidos tuvo lugar hace poco menos de un año, el 1 de octubre de 2017, en un concierto en Las Vegas, 59 personas murieron y otras 851 resultaron heridas, convirtiéndose en la matanza más mortífera desde los atentados terroristas del 9-11.

Pero la historia de masacres de este tipo es larga. Comenzaron, según algunos historiadores, cuando un veterano del Ejército, Howard Unruh, mató a 13 de sus vecinos en 1949 en Camden, Nueva Jersey.

Los últimos eventos han sido especialmente notorios: los ataques de Sutherland Springs, Texas y el de la escuela Marjory Stoneman Douglas, en el sur de Florida, con 26 y 17 muertos respectivamente, ha revivido el fantasma que había dejado la balacera en las escuelas Sandy Hook y Columbine.

A continuación, enlistamos las peores tragedias relacionadas con tiroteos en Estados Unidos durante las últimas dos décadas:

Número de víctimas mortales

lugar

Descripción del hecho

49 muertos

Orlando, Florida

Al menos 49 personas fallecieron y otras 53 resultaron heridas en un ataque a un club gay en Orlando, Florida. El 12 de junio de 2016. Un hombre armado entró en el local cerca de las dos de la madrugada y disparó contra los clientes. El atacante identificado como Omar Siddique Mateen, de nacionalidad estadounidense, falleció abatido por la policía.

32 muertos

Blacksburg, Virginia

El 16 de abril de 2007, 32 personas fueron víctimas de disparos en la mayor matanza en una universidad estadounidense, en Virginia Tech. Un estudiante abrió fuego contra sus compañeros antes de suicidarse. Entre los fallecidos había 27 estudiantes y cinco profesores. Otras 17 personas resultaron heridas. El autor de la matanza fue identificado como Seung-Hui Cho, de 23 años.

27 muertos

Newton, Connecticut

El 14 de diciembre de 2012, Adam Lanza, de 20 años, entró en la escuela elemental Sandy Hook, en Newtown (Connecticut) y disparó 154 balas con un rifle. Acabó con la vida de 20 niños y 6 adultos, antes de quitarse la suya con una pistola Glock. El impacto de la matanza reabrió en Estados Unidos el debate sobre la posesión de armas y los agujeros en la legislación que permite acceder fácilmente a ellas.

23 muertos

Killen,Texas

Una cafetería de Texas fue el escenario de otra masacre. El 16 de octubre de 1991, George Hennard, de 25 años, estrelló su camioneta contra el establecimiento. Después disparó contra los clientes asesinando a 23 personas antes de quitarse la vida.

13 muertos

Fort Hood, Texas

En 2009, un destacado psiquiatra militar en Fort Hood, Texas, provocó la mayor matanza en un centro del Ejército estadounidense. Asesinó a tiros a 13 compañeros e hierió a otros 32, mientras esperaban para vacunarse en la base militar antes de viajar a Afganistán.

13 muertos

Columbine, Colorado

El 20 de abril de 1990 dos adolescentes asesinaron a 13 personas, hirieron a 24 y después se suicidaron en el instituto Columbine, en Colorado.


Las armas forman parte de la vida de los estadounidenses. No hay día que no aparezca un suceso con una de ellas de por medio, y es que no se entiende la cotidianeidad sin su presencia. Es común ver en grandes supermercados cajas de balas de todo calibre y expositores con rifles y pistolas. Comprar un arma en Estados Unidos, en determinadas regiones, no requiere de otra cosa que no sea no haber cometido un crimen de gran magnitud. Una vez confirmado eso, se procede a la compraventa. El ciudadano sale de la tienda con su arma nueva, tal como lo hizo David Katz. Si la venta es entre particulares, es aún más fácil pues la normativa es inexistente, provocando que un tercio de los propietarios de armas no hayan pasado nunca por una evaluación previa.

Con todo esto, la cifra de armas en manos civiles es estratosférica: se calcula que sólo en Estados Unidos, hay más de 300 millones, lo que representa el 48% del total de armas en poder de los civiles en el mundo. Para contextualizar esta cifra, basta decir que India, con una población que cuadruplica la de EU, está en segundo lugar con “sólo” 46 millones de armas.

Los más recientes tiroteos han obligado a dar algunos avances, pero no hay voluntad para dar el paso definitivo a nivel federal. El poder de la industria armamentística es demasiado como para voltear el tablero. Mientras aún se recuerdan a las víctimas del tiroteo en Jacksonville, la cuenta regresiva para un nuevo tiroteo ya comenzó.

Fuentes:

Atlanta. cnnespanol.cnn.com

BBC Mundo. (2018), “Por qué se están volviendo más letales los tiroteos masivos en Estados Unidos”, BBC, Nueva York. bbc.com

Fox, K. (2017), “Cinco gráficas para entender la cultura de armas en EE.UU. frente al resto del mundo”, CNN, Georgia. cnnespanol.cnn.com

El País. (2016), “Control de armas divide a EE.UU.”, Diario el país, Washington. elpais.com.uy

Krieg, G. (2016). “Control de armas en Estados Unidos: cómo llegamos hasta aquí”, CNN,

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