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La figura del liderazgo político: violencia simbólica en las poliarquías

iconito Autor: Mary Paz Covarrubias Gómez
Marzo de 2019

Cuando Robert Dahl introdujo la teoría empírica, que refutó el concepto clásico de democracia, sustituyó la idea de una soberanía popular por el planteamiento de que el poder reside en múltiples minorías, correlacionadas y en pugna, que perduran en las sociedades; es decir, un pluralismo de minorías dirigidas dentro de un sistema político democrático en particular, y no necesariamente una mera cúpula de poder como la teoría de la oligarquía señala.

Si atentar contra la más utópica idea de que el espacio de participación ciudadana se da bajo el pleno y libre ejercicio del poder, puede resultar escabroso per se, añadir que el liderazgo político propio de los sistemas poliárquicos, reproduce un mapa de violencia simbólica en su ejercicio, conduce hacia la aflicción a más de uno.

En la segunda mitad del siglo XX, Pierre Bourdieu abordó el tema de la violencia simbólica desde una óptica sociológica, y aunque no habló de liderazgo como tal (probablemente debido a su carácter polisémico), se aproximó al concepto cuando desarrolló una teoría sobre la dominación.

El ejercicio del poder ha sido considerado el principal objeto de estudio de la ciencia política, encontrando que en el fenómeno del liderazgo, cualquiera que sea su tipo, lleva implícita una dominación, la cual a su vez implica el ejercicio de poder.

Así, el liderazgo político es un fenómeno y a la vez una relación bilateral, donde existe un líder que se encuentra en posición de dominador, pero ¿quién se encuentra en posición de dominado?

Para Bourdieu, el liderazgo político es un proceso relacional y sociocultural que excede a las acciones individuales, construído mediante la interrelación y choque de fuerzas entre las subjetividades del líder y de sus seguidores. Desde Platón y su ideal de “Rey filósofo”; Maquiavelo con su magnum opus “El príncipe”; Nietzsche y el “Superhombre”, por poner algunos ejemplos, se ha brindado importancia a construir una aproximación conceptual del liderazgo y, en consonancia, se ha abierto la posibilidad de analizar dicho fenómeno desde diversas disciplinas y distintos autores. Empero distinguir el carácter simbólicamente violento del liderazgo político es la particularidad a señalar que le ocupa a este texto.

La violencia no se reduce a una manifestación física, por ejemplo, un aparato cultural como el arte o uno gubernamental como cualquier institución pública, está dotado de la posibilidad de coaccionar mediante estructuras estructurantes que son poco observables. De igual forma, es preciso señalar que, a pesar de que no se trata de contacto físico, un líder político se vale de elementos intangibles y coercitivos casi imperceptibles que se reproducen en el imaginario colectivo.

Collado-Campaña, Jiménez-Díaz y Entrena-Durán (2016), entienden la idea de liderazgo como un entramado o campo de relaciones simbólicas de dominación y/o relaciones de fuerzas que unos actores sociales despliegan sobre otros en unas circunstancias sociohistóricas dadas y, por ende, no elegidas subjetivamente. La violencia simbólica que un líder político ejerce es una fuerza que se aplica en sentido descendente y de manera asimétrica con un fin impositivo delineado.

Toda acción política proviene de una motivación, una aspiración que el líder comunica de forma indirecta y los seguidores (simpatizantes) aceptan. La praxis política de un líder político está legitimada por el sistema político y el sistema jurídico de determinada sociedad. Los individuos inmersos en su sistema poliárquico ejercen la “libertad” que su democracia provee, pero se da un acto violento a través del liderazgo cuando la población no cuenta con las herramientas con que el Estado dota a su mandatario, asumiendo el poder de decisión que supuestamente le pertenece al individuo “libre”.

El sujeto, en calidad de ciudadano, naturaliza e interioriza las relaciones de poder, no las cuestiona, y finalmente las acepta. El poder que ejerce el líder se hace posible únicamente con la colaboración de dicho ciudadano que lo soporta, ya que, citando a Foucault: “no podemos hablar de relación de poder sin que exista una posibilidad de resistencia”.

El líder político es una autoridad que ejerce influencia, construye identidades sociales que son impuestas, moviliza a sus seguidores hacia determinadas direcciones sin tomar en cuenta a la individualidad. Los líderes políticos se apropian de los elementos subjetivos como son el arte, la religión y la lengua para usarlos a su favor. Además, todo líder político cuenta con la facultad de promover determinadas leyes o acciones de gobierno, permiso que es otorgado desde el desentendimiento de la colectividad. Las decisiones de un líder político están protegidas por la legalidad que imposibilita el cuestionamiento de sus decisiones como líder supremo.

Freud encuentra que el líder político se asemeja al padre, igualmente admirado, es el guía de la agrupación, y así como sucede en un núcleo familiar con un padre, el líder reemplaza el ideal del “Yo” de los miembros de un grupo, en este caso los ciudadanos, quienes colocan al líder político en aquel ideal, un modelo al que desean aproximarse y de esta manera se sienten identificados entre sí, en su “Yo”, esperando para ello el reconocimiento y amor de su caudillo.

Por otra parte, Maquiavelo concibe al “Príncipe” como el líder ideal, resaltando que debe estar dotado de particularidades como astucia, inteligencia, encanto, saber usar la fuerza a su favor, pero sobre todo de una característica rasgo: debe ser temido, lo cual es una característica de una persona que busca infundir respeto.

Para Weber, un líder político puede ser de tipo tradicional, burocrático y carismático, cualidades que lo vuelven socialmente aceptado, pero de acuerdo a la reconceptualización de violencia de Johan Galtung, quien marca que, violencia es “cualquier situación que reduzca el rendimiento físico o mental de los seres humanos por debajo de su potencial máximo”, ¿qué tan violenta es la figura del líder en las actuales sociedades poliárquicas? Un líder político sea caudillo, representante, defensor, gobernante, dirigente, jefe, jerarca o director; es una autoridad, y la autoridad controla e influencia, limitando las voluntades ajenas.

De este modo, un liderazgo es una relación de dominación, a pesar del carácter democrático que se le atribuye en las poliarquías1, la implicación de una imposición de visión sobre los actores desprovistos de poder es un hecho. Los individuos son ciudadanos monopolizados por élites/grupos comandados por sujetos poseedores de una violencia legitimada. Se le roba al subordinado la posibilidad de elegir, pues se construyen identidades políticas en el interior de los individuos; además, el liderazgo constituye actos de comunicación y creación de sentido, a través de la sumisión o la obediencia.

La violencia es una fuerza que no lleva implícito un instrumento tangible para su manifestación, por lo que la violencia simbólica no es menos importante, real y peligrosa que la violencia tangible como la física, ya que también posee efectos reales sobre las personas y los entornos sociales.

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1 La poliarquía es un término acuñado por R. Dahl que en su sentido general refiere al "gobierno de muchos”. Puede ser entendida como el gobierno de las mayorías organizadas (contrario al gobierno de las minorías eficaces).

Referencias bibliográficas:

Dahl, R. (1971) La Poliarquía. Tecnos.

Duverger, M. (1957) Los Partidos Políticos. Fondo de Cultura Económica.

Entrena, F.; Jiménez, J.; y Collado, F. (2016) El liderazgo político en las democracias representativas: propuesta de análisis desde el constructivismo estructuralista. Revista mexicana de ciencias políticas y sociales, (en línea), recuperado de http://www.revistas.unam.mx

Freud, S. (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. Luarna Ediciones.

Galtung, J. (1969) Violencia, paz e investigación para la paz, en Sobre la Paz. Fontamara.

Jiménez, J. (2008) Enfoque sociológico para el estudio del liderazgo político. Revista Castellano-Manchega de Ciencias Sociales, recuperado de https://www.redalyc.org

Moya, M. (2016) Pierre Bourdieu, Sobre el Estado. Cursos en el Collège de France (1989-1992), Editorial Anagrama, Barcelona, España. Polis Revista Latinoamericana (en línea), recuperado https://journals.openedition.org/polis/11806

Rejai, M., Phillips, K. (1983) World Revolutionary Leaders. Rutgers University Press.

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