Lenguaje inclusivo: ¿por qué es importante hablar de “todas, todos y todes”?

Lenguaje inclusivo: ¿por qué es importante hablar de “todas, todos y todes”?

Otro de los grandes debates que acompañan la acelerada pero profunda transformación de nuestra sociedad es el cambio de paradigma en el uso del lenguaje. Hay una frase que circula por la web y que alude a la importancia de la dimensión comunicativa, en su modalidad oral, escrita y gráfica para denotar el impacto que tienen las palabras en la vida diaria: “lo que no se nombra no existe y lo que se nombra construye realidades” (Editorial, 2019).

En los últimos años y como resultado de la lucha de los movimientos feministas[1], la búsqueda de la igualdad y equidad entre varones y mujeres, así como el reconocimiento de sus derechos; ha atravesado diversas esferas, desde lo público hasta lo privado. Aspectos que dábamos por sentado y formas de estructurar la vida cotidiana a partir de roles y estereotipos, hoy, a diferencia de hace 20 años (tal vez menos), aquellos tienen mella de los cambios impulsados por la visibilización de las mujeres en todo el espectro societal. Uno de ellos, ha sido el lenguaje.

Existen varios teóricos (paradójicamente) que desde diversas disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades han señalado el peso que tiene el lenguaje en la manera en la que las personas aprendemos a interpretar nuestra realidad, a significar nuestro entorno y dar sentido a nuestras relaciones[2].

Desde el psicoanálisis, Jacques Lacan hizo importantes señalamientos de la función que tiene el lenguaje en la forma en la que tiene el ser humano de estructurar su realidad. Para él “el lenguaje le da nombre a lo que vive y da significado a lo que pasa en su interior […] el sujeto emerge del lenguaje […] el sujeto es hablado y narrado por el otro”  (Canal 22, 2017). En ese sentido, sirva aquella reflexión para afirmar que todo aquello que no podemos nombrar, que es extraño a nuestro vocabulario, es imposible de aprehender.

Como parte del análisis feminista, ha quedado claro que la reproducción e institucionalización del lenguaje ha sido históricamente, una tarea de hombres, por lo que además, nuestras formas de comunicación tanto en la oralidad como en la escritura -y en lo gráfico– estaría inscritas en el sistema patriarcal[3], es decir, estarían sesgadas por una visión de mundo en la que incluso, la forma en la que nos comunicamos, pensamos y “nombramos” el mundo, estaría impregnada de este sentido de superioridad entre hombres y mujeres[4].

En ese sentido, expresiones como “todos somos iguales”, “el hombre es dueño de su propio destino”, o el uso del masculino como genérico: “los estudiantes”, “los padres de familia” y otro sinfín de ejemplos; “produciría un conocimiento sesgado de la realidad, coadyuvando a la invisibilidad y la exclusión de las mujeres en todos los ámbitos” (Guichard Bello, 2018).

Por lo anterior, a continuación, te brindamos algunas recomendaciones que seguramente facilitarán la adopción de un lenguaje inclusivo en tu vida diaria:

  1. Eres incluyente cuando nombras al colectivo de personas, o la actividad misma, o los lugares (todos sustantivos epicenos), en lugar de los términos que incluyen la referencia al sexo de las personas
  2. Eres incluyente con el manejo de los verbos y omitiendo el sujeto
  3. Eres incluyente cuando, en los sustantivos comunes, omites los artículos o los adjetivos
  4. Eres incluyente cuando se emplea la palabra “persona”, “personas” o seres humanos
  5. Eres incluyente cuando “desdoblas” las palabras en femenino y masculino
  6. Eres incluyente cuando incorporas las palabras “mujeres y varones”
  7. Eres incluyente y no sexista cuando se nombran las profesiones, cargos, oficios, etc., de acuerdo con el sexo de la persona de referencia
  8. Eliminas el sexismo cuando nombras a las mujeres por sí mismas, y evitas denominarlas por su relación con algún sujeto masculino (Guichard Bello, 2018, pp.137-145).

Las más recientes administraciones en los tres ámbitos de gobierno, pero especialmente derivado del trabajo realizado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) desde su fundación, es la promoción de un lenguaje incluyente y no sexista, que no solo combata la violencia contra las mujeres, sino que coadyuve a deconstruir los estereotipos y roles de género, así como reconocer la diversidad y la diferencia en igualdad de derechos.

Notas

[1] Decimos “movimientos” porque hay numerosas corrientes en las que se inscribe el movimiento feminista con base en la diversidad, de opiniones y perspectivas respecto a las opresiones y otras formas de violencia y exclusión que han sufrido las mujeres de diferentes latitudes, clases y épocas.

[2] Algunos de ellos: Ronald Barthes, Jean Baudrillard, George Lakoff, entre otros.

[3] “Es un sistema político que institucionaliza la superioridad sexista de los varones sobre las mujeres, constituyendo así aquella estructura que opera como mecanismo de dominación ejercido sobre ellas, basándose en una fundamentación biologicista. Esta ideología, por un lado, se construye tomando las diferencias biológicas entre hombres y mujeres como inherentes y naturales. Y por el otro, mantiene y agudiza estas diferencias postulando una estructura dicotómica de la realidad y del pensamiento” (Vacca & Coppolecchia, 2012).

[4] Uno de los grandes debates en la materia, ha surgido a causa de la postura de instituciones como la Real Academia de la Lengua que hasta inicios del 2020, tenía una opinión divergente al uso del lenguaje inclusivo.  Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, en un viaje de gira por Latinoamérica, señaló: “La lengua no tiene la culpa de la discriminación de la mujer”; “Hay que acabar con la discriminación de la mujer y con el machismo y todas esas plagas o lacras que tienen nuestras sociedades. Pero si algún día, todo el mundo habla de ‘todes’, las academias no tendrán más remedio que reconocer que así es”. Asimismo se refirió al lenguaje inclusivo como una forma extravagante del uso del lenguaje, que en la vida cotidiana carece de practicidad (Agencia, 2020).

Referencias

Agencia. (17 de febrero de 2020). ¿Complica la comunicación? Esto dice la RAE sobre lenguaje inclusivo. UNO TV. Recuperado el 10 de julio de 2020, de https://www.unotv.com/noticias/portal/internacional/detalle/que-dice-rae-respecto-lenguaje-inclusivo-058616/

Canal 22. (11 de junio de 2017). Jacques Lacan: el lenguaje no habla. Jacques Lacan: el lenguaje nos habla. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=e3k–NsfSL8

Editorial. (6 de junio de 2019). Lo que no se nombra no existe y lo que se nombra construye realidades. Obtenido de Question Feminista: http://www.qfem.es/post/14519/lo-que-no-se-nombra-no-existe-y-lo-que-se-nombra-construye-realidades

Guichard Bello, C. (2018). Manual de comunicación no sexista. Hacia un lenguaje incluyente. (I. N. Mujeres, Ed.) Ciudad de México. Recuperado el 10 de julio de 2019, de http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/101265.pdf

Vacca, L., & Coppolecchia, F. (2012). Una crítica feminista al derecho a partir de la noción de biopoder de Foucault. Páginas de Filosofía,, XIII(16), 60-75.

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Mónica C. Palma Rivera

Sobre la autora

Comunicóloga, maestra en Ciencias Sociales y Humanidades, sus campos de interés son los estudios culturales, los estudios subalternos y las organizaciones de la sociedad civil. Docente y escritora amateur, tiene debilidad por las antigüedades.  

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