¿Por qué tu teclado comienza con las letras QWERTY?

20.10.2020

Autor
Sabina Morales Rosas

Experta en diseño y análisis de políticas públicas. Actualmente es docente e investigadora en IEXE Universidad.

¿Alguna vez te has preguntado por qué tu teclado no se encuentra en orden alfabético? El teclado QWERTY fue inventado para evitar que los tipos se atascaran en las antiguas máquinas de escribir. Sin embargo ¿se trata del acomodo más eficiente? ¿por qué lo seguimos usando en la era digital?

El éxito comercial de la máquina de escribir no se explica sin la historia que cuenta su teclado. La innovación de ese peculiar artefacto logró desplazar la pluma gracias a que prometió estandarizar y acelerar la velocidad de la escritura manual.

Las primeras máquinas presentaban un serio problema. Al alcanzar cierta velocidad, las palancas de los tipos chocaban entre sí antes de conseguir golpetear contra el rodillo de escritura. ¿La razón? Las letras que se usan con mayor frecuencia se encontraban demasiado cerca en los primeros teclados alfabéticos, lo que producía un enredo de dedos y teclas que entorpecía la mecanografía.

La historia cuenta que, empleando el viejo método del ensayo y el error durante seis años, el inventor y editor estadounidense Christopher Sholes y sus colaboradores diseñaron un teclado que comenzaba con los caracteres QWE.TY[1]. Esta distribución de letras permitía combinar ambas manos de manera aceptablemente rápida dando lugar a lo que sería la base de la escritura al tacto.

El diseño fue vendido a finales de 1870 a quien fuera el primer fabricante de la máquina de escribir comercial, Remington, la legendaria compañía estadounidense productora de armas y máquinas de coser. Remington hizo algunos ajustes, reubicó la R y definió el lugar que hoy ocupan los signos de puntuación.

A pesar de guardar vestigios del teclado alfabético en su línea media con el DFGHJKL, para la década de 1920, el teclado QWERTY ya se había convertido en el favorito de la industria. Incluso del otro lado del océano, la famosa compañía italiana Olivetti empleaba desde hacía una década una adaptación, el teclado QZERTY, en aquellos hermosos ejemplares mecánicos que encontramos hoy en los museos de tecnología.

La ventaja inicial de QWERTY sobre el teclado alfabético fue incrementando a medida que cada nuevo productor/modelo decidía emplear nuevamente el mismo diseño de teclado. De esa forma la bola de nieve crecía y el costo para la industria de apostarle a un acomodo más eficiente también aumentaba, desincentivando un cambio o descartando diseños que buscaban innovar con arreglos que permitieran una escritura más ágil.

Así es, una tecnología incorporada en un momento temprano del desarrollo de una nueva industria tiene una ventaja sobre todo lo que se genera después por el simple hecho de haber llegado primero. Y ¿por qué? ¿no se supone que en la economía de mercado la industria está condenada a buscar la innovación y apuntar siempre a un resultado óptimo? En la teoría de la dependencia del rumbo encontramos la explicación de este fenómeno.

“Dependencia del rumbo” o de cómo pequeñas causas pueden llevar a grandes consecuencias

Preguntarse por cómo los eventos y decisiones iniciales pueden ser determinantes para explicar los resultados de un proceso es la base del pensamiento histórico y del enfoque evolutivo.

Pensemos simplemente en la trascendencia de que un día del Devónico tardío, un pez haya decidido probar suerte fuera del agua. O de las consecuencias para la historia nacional de que Carranza mandara matar a Zapata. O del efecto que tiene en nuestra vida el hecho de que nuestra madre lograra o no amamantarnos.[2]

De manera intuitiva podemos dar cuenta de la persistencia del teclado QWERTY aludiendo a la simple costumbre, a la idea del que “quien llega primero se lleva la mejor tajada” o recordando aquella frase popular “infancia es destino”.

Sin embargo, entender los mecanismos por medio de los cuales un evento o decisión puede persistir y tener efectos de tan larga duración requiere de una explicación más elaborada, una que también nos permita identificar el porqué sólo algunos eventos y decisiones logran trascender y otros no.

La teoría de dependencia del rumbo, dependencia de la trayectoria o dependencia del camino (path dependence, path dependency) muestra que la historia importa, que su dinámica es decisiva para explicar el desarrollo tecnológico lejos de lo que sostiene una economía neoclásica construida sobre una noción idealizada de la variable tiempo.

Paul Pierson (1997), el conocido autor del institucionalismo histórico y uno de los principales responsables de la adopción de este enfoque de la economía evolutiva para los procesos políticos y las políticas públicas, resume el argumento path dependence en cinco afirmaciones.[3]

  1. El tiempo en el que ocurren las cosas y su secuencia importan.
  2. A partir de condiciones de inicio similares, distintos resultados son posibles, pero no cualesquiera.
  3. Eventos relativamente pequeños y contingentes pueden tener grandes efectos.
  4. Ciertos cursos de acción, una vez adoptados, pueden resultar irreversibles.
  5. El desarrollo (tanto económico como político) se encuentra marcado por coyunturas críticas que configuran de manera general la vida social.

Y ¿por qué funciona de esta manera? El concepto que aglutina el mecanismo es conocido como “rendimientos crecientes” (beneficios o retornos crecientes, increasing returns). El planteamiento consiste en reconocer que los pasos previos en cierta dirección hacen más probable que los siguientes movimientos ocurran en la misma dirección (Pierson, 1997). Además, amplifican las expectativas de continuar sobre la misma línea (David, 1985). Este es un argumento en contra del supuesto de la teoría económica clásica que supone lo contrario, que los mercados tienden a beneficios decrecientes.

Supongamos que nos encontramos frente a la decisión de ir por el camino A o por el camino B. Si elegimos el A en un primer momento, nuestra segunda decisión se debatirá entre A’ y A’’. La probabilidad de que en el segundo momento elijamos A’ es por mucho más alta que la de elegir B’. Esto ocurre porque la elección inicial de A aumenta los beneficios de decidirse más adelante por bifurcaciones de A, esto es, en seguir por el mismo rumbo que abrió ese ramal en el árbol de decisiones.

Para la dependencia del rumbo la suerte no está echada ni existen grandes causas, por el contrario, pequeñas causas pueden llevar a grandes consecuencias. Pero sí existe un fenómeno de inercia que no debe confundirse con determinismo (Pierson, 1997). Uno que tiene la característica de auto reforzarse—de establecer un reforzamiento positivo (positive feedback)—pues cada vez que tomamos una decisión, el beneficio relativo de mantenerse en esa misma trayectoria aumenta.

“Accidentes evolutivos” como el surgimiento de Tiktaalik o “accidentes históricos” como el asesinato de un líder social, en realidad no son más que el producto de secuencias de elecciones específicas que ocurrieron al inicio de un proceso. En retrospectiva, nos parecen irreversibles porque quedaron encerradas (lock-in) dentro de dispositivos que les aseguraron su permanencia. Por ejemplo, dentro del código genético o dentro de la narrativa de la ‘historia oficial’.

El hecho de que las primeras decisiones tengan una posición privilegiada no niega la contingencia, la posibilidad de eventos que cambien el curso de la historia. La caída de un meteorito, el surgimiento de otro liderazgo político, la caída de un muro, una pandemia, etc., pueden constituir coyunturas críticas (critical junctures)[4] que hagan efectiva la contingencia y reconfiguren el mapa del acontecer.

En suma ¿cuál es la gran lección?: siempre podemos cambiar de opinión, pero ello conlleva un costo. Se puede saltar de ramal en un árbol de decisiones, sí, pero es más caro hacerlo. El enfoque de path dependence nos permite entender que el incentivo para cambiar de dirección es bajo y difícilmente llega a competir con el beneficio de no hacerlo.

Por esta razón, la permanencia es más probable que el cambio. Y aún así, siempre existe la posibilidad de la innovación, de la transformación paradigmática, de la disrupción frente a la continuidad, de la revolución. Pero, recordemos que desde el punto de vista de path dependence, ello está condenado a ser la excepción, no la norma. Aunque cuando el evento innovador ocurre, es porque logra establecerse como una coyuntura crítica con la capacidad de trazar un nuevo rumbo de las cosas. Y por esta misma razón es que no hay innovación que no esté en deuda con el pasado, aunque su finalidad sea romper con éste.[5]

QWERTY ¿la suerte estaba echada?

El economista Paul David se hizo la misma pregunta que nos ocupa en este artículo en su influyente paper sobre la musa de la historia y la economía del QWERTY. David (1985) documentó cómo el panorama para el QWERTY no parecía alentador en sus primeros años.

En la década de 1870 se vivía una depresión económica. Remington apostó por la producción de una máquina de escribir con teclado QWERTY prácticamente al borde de la banca rota. Una máquina, cuya producción era para aquél entonces muy costosa (David, 1985).

Además, QWERTY parecía tener otros factores en contra: sistemas mecánicos alternativos y distribuciones de letras más ágiles. Otras compañías exploraron acomodar las palancas de forma que golpearan hacia abajo o colocaron los tipos en una esfera rotatoria en lugar de palancas—tecnología que, por cierto, se popularizó tiempo después en las máquinas eléctricas (David, 1985).

Para 1980 se aceleró la proliferación de máquinas de escribir, muchas de ellas buscaban innovar proponiendo acomodos alternativos de teclado. La compañía Hammond y Blickensderfer, por ejemplo, propuso un teclado “Ideal” que comenzaba con la secuencia DHIA-TENSOR. Sin embargo, para entonces QWERTY ya comenzaba a ser llamado “Universal” (David, 1985).

Para entender cómo se convirtió en el teclado mainstream, David (1985) nos propone considerar que el triunfo de QWERTY se debió a que este software (el teclado) “quedó atrapado” (locked-in) en un hardware (la máquina de escribir) que, al convertirse en el centro de un nuevo sistema de producción, le aseguró su supervivencia.

Pensemos que los compradores de máquinas de escribir, entusiastas de la estandarización y agilidad que prometía la escritura mecánica, invertían en capacitar a su personal en el empleo del QWERTY.

Fueron los años en los que se desarrolló la escritura al tacto como alternativa al viejo método de busca y teclea. El factor capacitación del recuso humano reforzaba la integración técnica entre el teclado y la máquina dentro de una economía de escala que hacía prácticamente inviable revertir la inversión (David, 1985).

A este fenómeno David (1985) lo llamó QWERTY-nomía o economía QWERTY (QWERTY-nomics). Esto es, el efecto por medio del cual el valor de una nueva tecnología (de un binomio- hardware-software) está en función de la inversión previa que han hecho los usuarios en aprender el software. Esto es, mantener el rumbo es socialmente eficiente porque es cognitivamente económico.

QWERTY en la era digital

Seguramente al leer esto te asaltaron varios ejemplos de cómo sistemas de software han quedado encerrados dentro de sistemas de hardware de forma tal que sus éxitos y fracasos se han reforzado mutuamente.

Considera simplemente cómo una PC es indisociable de Windows y cómo Macintosh es indisociable de Mac OS. No hay nada intrínseco que justifique esos maridajes, simplemente características de un sistema de producción y la historia particular de dos competidores que buscaban monopolizar un mercado naciente. Al día de hoy, ambos cuidan celosamente su rebanada del pastel beneficiándose de la inercia, del altísimo costo que tiene para los usuarios de Windows y de Mac OS aprender una nueva interfaz.

A mediados de la década de 1930 el psicólogo August Dvorak junto con William Dealey diseñó un teclado basado en sus investigaciones sobre el comportamiento del mecanografiar. Al parecer, este nuevo teclado permitía una escritura más más veloz, reducía el número de errores y la fatiga de la escritura mecánica. Varias investigaciones se hicieron al respecto.

Sin embargo, el teclado Dvorak llegaba casi cincuenta años tarde. No importó cuan convincente pudiera haber sido la evidencia a favor de su eficiencia. La marina estadounidense entrenó mecanógrafos para el nuevo sistema, pero ese esfuerzo no trascendió. El teclado Dvorak no logró extenderse.  Pocos saben que los sistemas operativos de las computadoras personales tienen la opción de intercambiar por esta distribución de teclado. [6]

Seguramente ahora te estarás preguntando y ¿cómo es que QWERTY sobrevivió en la era digital? Ahora que conoces la teoría de la dependencia del rumbo, puedes responder esa pregunta tú mismo, tú misma.

La era digital finalmente es hija de una era analógica que encapsuló hace más de un siglo al teclado QWERTY como uno de componentes distintivos. Si ahora le dictamos a los dispositivos, poco importa, pues seguimos pudiendo desplegar a este viejo conocido en nuestras pantallas táctiles.

Nota bene: Como hemos visto en este artículo, aprender del pasado para entender la innovación y la permanencia del cambio es clave. No te pierdas el siguiente artículo de esta serie sobre innovación en el sector público.

Notas

[1] El teclado contenía originalmente un punto entre la E y la T.

[2] El interés por la secuencia lo encontramos en muchos campos más allá de la historia. Por ejemplo, en la neurociencia se asume que las primeras conexiones entre neuronas condicionan la formación posterior de redes neuronales en el desarrollo del cerebro, incluso a pesar de la plasticidad cerebral. El argumento central de la biología evolutiva es que el desarrollo está siempre condicionado a lo que ocurrió en sus primeros estadios. Para la epigenética, aquellas características que sí se expresan, el fenotipo, dependen de que ciertos factores del microambiente del material genético se encuentren presentes en un momento preciso de su replicación. Un evento que puede parecer periférico o insignificante es lo que puede decidir sobre una mutación.      

[3] Si te interesa ahondar sobre el papel del tiempo y las secuencias en el desarrollo institucional te recomiendo leer el libro principal de Paul Pierson “Politics in Time” (2004).  

[4] Si te interesa el concepto de coyuntura crítica te recomiendo comenzar por la lectura del conocido libro de Ruth Berins Collier y David Collier (1991) en que la autora y el autor muestran la influencia de la respuesta partidista al surgimiento de organizaciones obreras en las transformaciones que dieron lugar a cambios de régimen político en América Latina. Para una revisión más contemporánea del concepto te recomiendo leer la revisión de Giovanni Capoccia (2015).

[5] Un caso que bien puede ilustrar la deuda de la innovación tecnológica con sus antecedentes es el desarrollo de iPhone a partir de tecnologías generadas bajo la influencia decisiva del sector público. Sobre el tema, te invito a leer mi artículo “El lado oscuro del iPhone: el Estado emprendedor detrás de tu historia favorita de innovación” en el que explico de manera breve el argumento de la economista Mariana Mazzucato al respecto (Morales Rosas, 2020) disponible en: https://www.iexe.edu.mx/pagblog/el-lado-oscuro-del-iphone-el-estado-emprendedor-detras-de-tu-historia-favorita-de-innovacion.html

[6] El path dependence constituye hoy en día uno de los enfoques clave del institucionalismo histórico y de la economía evolutiva para entender una serie de fenómenos tecnológicos y de políticas públicas. En años recientes ha recibido críticas a propósito de la historia del QWERTY documentada por David (1985) en las que se argumenta que QWERTY no es en realidad un resultado subóptimo frente a otros acomodos como el teclado Dvorak. Dedicaré un artículo a revisar críticas a la QWERTY-economía más adelante.

Referencias

Capoccia, G. (2015). Critical junctures and institutional change. En J. Mahoney & K. Thelen (Eds.), Advances in Comparative-Historical Analysis (pp. 147–179). Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9781316273104.007

Collier, B. B., & Collier, D. (1991). Shaping the Political Arena. Critical Junctures, the Labor Movement, and Regime Dynamics in Latin America (1a ed.). University of Notre Dame Press.

David, P. A. (1985). Clio and the Economics of QWERTY. American Economic Review, 75, 332–337.

Morales Rosas, S. (2020, julio 13). El lado oscuro del iPhone: El Estado emprendedor detrás de tu historia favorita de innovación [Blog IEXE Universidad]. https://www.iexe.edu.mx/pagblog/el-lado-oscuro-del-iphone-el-estado-emprendedor-detras-de-tu-historia-favorita-de-innovacion.html

Pierson, P. (1997). Increasing Returns, Path Dependence, and the Study of Politics. European Univerity Institute. The Robert Shuman Centre. Jean Monnet Chair Papers, 44, 56.

Pierson, P. (2004). Politics in Time: History, Institutions, and Social Analysis (First Edition). Princeton University Press.

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