El inicio de un nuevo ciclo escolar representa una etapa de emoción para muchas familias, pero también implica una serie de gastos: uniformes, zapatos, mochilas, útiles, inscripciones, transporte y materiales solicitados por cada plantel.
Cuando una madre o un padre también desea comenzar una licenciatura o continuar con un posgrado, estos compromisos pueden provocar que su propio proyecto educativo quede en segundo plano. La decisión suele parecer lógica: primero se cubren las necesidades de las hijas y los hijos y, después, se reconsideran las metas personales.
Sin embargo, aplazar la formación profesional durante varios ciclos escolares puede limitar oportunidades de crecimiento laboral e incrementar la distancia entre una persona y el puesto, ingreso o proyecto que desea alcanzar.
La organización financiera, la modalidad en línea y el acceso a una beca pueden ayudar a evitar que el regreso a clases detenga los planes educativos de toda la familia.
Guía rápida de lectura
Los gastos relacionados con la educación forman parte habitual del presupuesto de los hogares mexicanos. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del INEGI analiza, entre otros rubros, los pagos por servicios educativos, artículos escolares, vestido y calzado.
De acuerdo con sus resultados, los hogares destinaron en promedio 4,593 pesos trimestrales a servicios educativos, artículos educativos y actividades de esparcimiento durante 2024. Este monto es un promedio nacional y puede cambiar considerablemente de acuerdo con el número de estudiantes, el nivel escolar, el tipo de institución y la entidad de residencia.
El desembolso tampoco se concentra en un solo artículo. El presupuesto puede incluir:
La Procuraduría Federal del Consumidor reconoce el efecto económico de esta temporada y realiza ferias de regreso a clases en las que se ofrecen útiles, uniformes, calzado, libros y otros productos con descuentos o promociones. Para 2026 anunció 55 ferias en diferentes puntos del país.
Aunque cada gasto pueda parecer manejable por separado, su acumulación puede desajustar el presupuesto disponible y llevar a las personas adultas a posponer su propia inscripción universitaria.
Poner las necesidades de las hijas y los hijos en primer lugar es una decisión frecuente. El problema aparece cuando “después” se convierte en una espera indefinida.
Cada ciclo escolar presenta nuevas necesidades y los gastos familiares no desaparecen al terminar agosto. A lo largo del año pueden surgir pagos por materiales, actividades, transporte, salud o reparaciones en el hogar. Esperar un periodo completamente libre de compromisos económicos podría impedir que el regreso a la universidad llegue a concretarse.
Además, estudiar no solo responde a una aspiración personal. Concluir una licenciatura, cursar una maestría o alcanzar un doctorado puede ampliar las capacidades profesionales y mejorar las posibilidades de acceder a nuevas responsabilidades laborales.
Continuar con la formación también envía un mensaje importante dentro de la familia: aprender y prepararse profesionalmente es un proceso que puede mantenerse durante distintas etapas de la vida.
Estudiar mientras se trabaja y se atiende a una familia requiere una planeación distinta a la de una persona con disponibilidad completa. Esto no significa que sea imposible, pero sí exige elegir una opción académica compatible con la realidad cotidiana.
Antes de asumir que ya no hay espacio para tus estudios, registra todos los gastos escolares y sepáralos en tres grupos:
Gastos indispensables: inscripciones, útiles básicos, uniforme o transporte.
Compras reutilizables: mochilas, calculadoras, dispositivos, carpetas y prendas que todavía están en buenas condiciones.
Gastos que pueden distribuirse: materiales que no se utilizarán durante las primeras semanas o artículos que pueden adquirirse gradualmente.
Este ejercicio permite conocer cuánto dinero se necesita realmente y evita que una estimación general termine desplazando otros proyectos.
Revisar los materiales del ciclo anterior puede reducir el gasto inicial. Algunos cuadernos, colores, juegos de geometría, mochilas y prendas pueden seguir utilizándose.
También conviene comparar precios y considerar las recomendaciones de Profeco, cuya herramienta de consulta contempla artículos escolares, uniformes, libros y tenis en temporadas específicas.
Ahorrar en el regreso a clases no implica disminuir la calidad de la educación. Significa utilizar los recursos disponibles con mayor cuidado para atender las necesidades de toda la familia.
Tu educación debe aparecer dentro del presupuesto como una meta concreta. En lugar de destinar únicamente el dinero que sobra, establece cuánto puedes invertir cada mes sin comprometer los gastos esenciales.
Aunque la cantidad inicial parezca reducida, incorporarla al presupuesto ayuda a convertir el proyecto en una decisión real y no en una intención pendiente.
El precio publicado de un programa no siempre corresponde al monto final que deberá pagar cada estudiante. Algunas instituciones ofrecen becas, convenios o apoyos dirigidos a perfiles específicos.
Antes de renunciar a una licenciatura o posgrado, solicita información sobre:
Una beca especial puede reducir la presión económica del regreso a clases y hacer que madres y padres comiencen sus estudios sin descuidar las necesidades educativas de sus hijos.

Además del costo, uno de los principales desafíos para estudiar con hijos es el tiempo. Trasladarse diariamente a un campus puede resultar difícil para quienes trabajan, llevan a sus hijos a la escuela o son responsables de las tareas del hogar.
La educación en línea permite organizar las actividades académicas alrededor de esas responsabilidades. El estudiante puede revisar materiales, participar en la plataforma y avanzar desde casa o desde cualquier lugar con conexión a internet.
Esta modalidad también puede reducir algunos gastos asociados con la educación presencial, como traslados frecuentes, estacionamiento, alimentación fuera de casa o cambios importantes de horario laboral.
No obstante, estudiar en línea requiere compromiso. La flexibilidad funciona mejor cuando se acompaña de una rutina, objetivos semanales y comunicación con la familia.
No es necesario disponer de varias horas continuas todos los días. Una estrategia más realista consiste en identificar periodos breves y constantes.
Por ejemplo:
También es recomendable hablar con las personas que integran el hogar. Explicar los horarios de estudio facilita que la familia respete esos momentos y distribuya algunas responsabilidades.
La meta no es construir una rutina perfecta, sino una que pueda sostenerse incluso durante semanas complicadas.
Cuando una madre o un padre retoma su preparación, sus hijos observan de manera directa el valor de la constancia, la disciplina y el aprendizaje.
La experiencia puede generar nuevas conversaciones en casa sobre tareas, exámenes, organización y metas. En algunos casos, padres e hijos incluso comparten horarios de estudio y convierten el aprendizaje en una actividad familiar.
Continuar con tu educación no significa quitarle oportunidades a tus hijos. Con una planeación adecuada, puede convertirse en una inversión que fortalezca el futuro de toda la familia. No solo leas sobre este tema, conviértete en el experto que las empresas buscan.
Tal vez sea un buen momento para solicitar información cuando:
No necesitas tener resuelto cada detalle antes de comenzar. El primer paso puede ser conocer la oferta académica, comparar opciones y calcular cuánto pagarías realmente con un apoyo educativo.
Sí. Una modalidad en línea puede facilitar la combinación de las actividades académicas con el empleo y las responsabilidades familiares. Será necesario establecer horarios y mantener constancia durante el programa.
Puede reducir gastos relacionados con transporte, estacionamiento o alimentación fuera del hogar. El costo de las colegiaturas depende de cada institución, programa y beca disponible.
Comienza por calcular los gastos escolares reales, reutilizar materiales, distribuir algunas compras y solicitar información sobre becas. Conocer el monto final del programa permite tomar una decisión basada en cifras y no solo en una percepción inicial.
No necesariamente. Esperar varios años puede retrasar tu desarrollo profesional. Una modalidad flexible y un apoyo económico pueden permitir que padres e hijos estudien durante el mismo periodo.
Generalmente se requiere un dispositivo con acceso a internet, documentos académicos del nivel anterior y disponibilidad para ingresar regularmente a la plataforma. Los requisitos específicos dependen del programa elegido.
Los uniformes, los útiles y las inscripciones representan compromisos importantes, pero no tendrían que cancelar indefinidamente tus metas profesionales.
Organizar las compras, establecer un presupuesto y buscar una alternativa en línea puede abrir un espacio para que continúes preparándote mientras acompañas la educación de tus hijos.
En IEXE Universidad contamos con programas de licenciatura, maestría y doctorado 100 % en línea, diseñados para personas que necesitan combinar sus estudios con el trabajo y la vida familiar.
Este regreso a clases, tus hijos pueden avanzar en su educación y tú también.
Solicita información sobre la beca especial de IEXE Universidad, conoce el apoyo disponible y encuentra un programa compatible con tus metas. Da el siguiente paso enviando un mensaje a este WhatsApp.
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Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024: Materiales relacionados. https://www.inegi.org.mx/rnm/index.php/catalog/1116/related-materials
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024: Reporte de resultados. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/enigh/ENIGH2024_RR.pdf
Procuraduría Federal del Consumidor. (s. f.). Quién es Quién en los Precios. https://qqp.profeco.gob.mx/
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