Bad Bunny, gentrificación y un huracán llamado María

Ruy Renau Tiempo de lectura: 12 minutos

El presente artículo busca un análisis del último video de Bad Bunny llamado “apagón”, en el cual aborda la gentrificación en Costa Rica a partir de los daños causados por el Huracán María, el cual devastó Puerto Rico en 2017, así como las repercusiones que se siguen sintiendo en su población más vulnerable 6 años después a raíz de el deterioro de la zona y las empresas que se benefician de esta catástrofe. A su vez analizamos de manera breve pero crítica el origen de los reclamos a el artista pero desde una perspectiva académica.

Preámbulo: Bad Bunny un Huracán llamado María, protestas y gentrificación

“Luego de escuchar los reclamos y hablar con mi familia (…) he tomado la siguiente decisión con desprendimiento: hoy les anuncio que estaré renunciando al puesto del gobernador efectivo el viernes dos de agosto a las cinco de la tarde”.

De este modo se despedía Ricardo Rosello en su renuncia como gobernador de Puerto Rico, tras dos semanas de multitudinarias protestas de los puertorriqueños, esto dada la filtración de un chat suyo con mensajes peyorativos hacia mujeres, homosexuales y víctimas del huracán María.

A estas protestas se unieron famosos de la isla como la superestrella del pop Ricky Martin, el actor Benicio Del Toro, el rapero Residente y el artista urbano Bad Bunny.

El himno “Afiliando cuchillos”, fue la composición utilizada durante las protestas.

Pero el activismo del conejito boricua no se detuvo ahí. El pasado 16 de septiembre el artista lanzó un sencillo llamado “Apagón”, en donde se retrata la gentrificación de los barrios bajos, misma que desde décadas antes eran destinadas a los esclavos que habían obtenido su libertad en Puerto Rico.

Después de que el huracán María hubiera destrozado distintas zonas de estos barrios y el sistema eléctrico quedara dañando, muchas personas se beneficiaron de la catástrofe, tanto de los bajos precios en las zonas afectadas, como de la ley 22, que permite a extranjeros mudarse a la isla a un coste muy bajo, incluyendo un régimen de impuestos bastante flexible.

Algunos beneficiarios de la ley 22 han hecho donaciones a actores políticos, lo cual facilita a estas personas poder político para la adquisición de terrenos y propiedades.

Esto permitió que personas con mayor poder adquisitivo compraran propiedades en esas zonas: desde escuelas a edificios completos. Todo esto ha generado un aumento insostenible en los costes de rentas para los residentes que siempre han vivido en esa zona, los cuales no tienen a donde ir.

El video también explora los problemas que persisten desde 2017 en torno a la red eléctrica de Puerto Rico desde el paso del Huracán en el 2017 y el actuar de la empresa Canadiense Luma Energy, quienes están a cargo de la misma, pero con deficientes resultados, así como la apropiación de playas para uso por parte de los Puertoriqueños.

Este corte documental retrata los abusos de las compañías extranjeras, que se aprovechan de una catástrofe natural para el desplazamiento de sus habitantes.

Muchas de estas aristas con alto interés que nos muestran una faceta distinta del el artista, que se ven opacadas por la fama negativa que posee, no solamente por su fama, sino también a todo el género que representa y que está asociado con estigmas, los cuales me propongo a analizar desde una perspectiva crítica y objetiva.

Conejito ¿malo?

Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny es un intérprete que ha logrado un éxito tal que sus últimos conciertos en Estados Unidos han llegado a ser comparado con el show del Super Bowl, uno de los shows televisivos más grandes y redituables en Estados Unidos.

En términos de capital y de alcance es el primer artista de habla hispana en llegar al top 200 del Billboard y permanece ahí durante 11 semanas, -solo debajo de Drake quien estuvo 13 semanas continuas- al mismo tiempo que coquetea con Hollywood y hace colaboraciones con artistas de la talla de Drake o Snoop Dog.

El divino esplendor de la música clásica contra un Bad Bunny literalmente Malvado. El origen del mito

Bach ha sido denominado, “el padre de la música“ y ocupa un canon privilegiado en la historia de la música. Personajes como Beethoven, Mozart, Chopin o Liszt siempre lo nombraron como una influencia casi inigualable dado sus parámetros de perfección musical.

En el otro lado Bad Bunny es criticado desde la academia hasta el colectivo y colocándolo como una amenaza para la moral de los jóvenes y un refuerzo de imágenes no deseables, tanto sexistas, como machistas.

Entonces ¿Cómo podríamos comparar a Bad Bunny y Bach?

Sencillo, la construcción de un imaginario colectivo que no sustenta estas críticas en ningún análisis crítico. Tanto el peligro inmanente de Bad Bunny como ícono cultural y riesgo moral para futuras generaciones a la superioridad casi divina e inamovible de Bach, ambos son simples mitos.

Roland Barthes destacó la importancia de los mitos como herramienta para leer críticamente aspectos culturales que no son apreciables sin el subtexto.

“Un habla, no un objeto ni un concepto ni una idea, se trata de un modo de significación”
Barthes

Para ello necesitamos esclarecer que la definición de mito es: “narraciones antiguas repletas de significados y simbolismos” pero también “aquello que, siendo falso, es considerado verdadero por muchas personas”.

De acuerdo con “Dialéctica de la Ilustración” de Horkheimer y Theodor Adorno:

“Los dioses del pasado encarnaban la naturaleza como poder universal. La ilustración ve en ellos una crónica superficial de tensiones y choques entre elementos diversos, que al establecerse como ciencia redujo los mitos a creaciones de la fantasía”
Horkheimer y Adorno.

Con esto podemos entender que muchas de las cargas ideológicas que rodean al casi milagroso Bach y al indecente Bad Bunny, son simplemente eso, alegorías a un mito construido y en constante construcción en torno a ellos.

Necesitamos desenterrar los verdaderos significados de cada una de las criticas o elogios para entender el subtexto y desde donde se originan. Dejando de lado la simbología o acciones del interprete analizaremos la propuesta musical de Bad Bunny.

Comencemos con los argumentos:

La música de Bad Bunny…

– Es demasiado simple.
La complejidad de una corriente musical no es algo que determine su calidad, géneros como el noise, el ambient, los paisajes sonoros o albums consagrados como Metal Music Machine de Lou red no poseen esa complejidad implícita encontrada en una fuga de Bach, sin embargo, varios géneros, entre ellos el reguetón que, si bien son menos complejos que Bach en algunos parámetros, son sin duda alguna más complejos en otros.

La complejidad de acordes, melodías superpuestas y encadenamientos melódicos son muestra del nivel de complejidad musical de Bach, sin embargo, la complejidad rítmica y la enorme diversidad tímbrica de los ritmos urbanos supera por mucho a otras corrientes musicales.

– Es demasiado comercial.
Inherente a la calidad musical de un producto, un disco comercial no solo necesita que se busque que lo sea, sino más bien, intervienen una gran cantidad de parámetros dentro de un contexto específico, tan es así que la musa artística mancha un halo celestial de creatividad y destruya la calidad del compositor inspirado, cuando en la gran mayoría de los casos el éxito comercial viene desde las cualidades del artista en turno, en contexto que lo origina y de la respuesta de su contexto. Cosas parecidas se podrían argumentar de Andrea Bocelli, Los Beatles, o Mettallica. La disparidad de la critica entre estas bandas solo demuestran que el mito se sostiene en argumentos lejanos a las intenciones comerciales detrás del éxito del artista.

– No es música
no solo no existe una definición monolítica de música, sino que cualquier intento por establecerla violaría de manera violenta un marco cultural de cualquier principio de la multiculturalidad.

Señalar desde el concierto de música clásica que el reguetón no es música, es exactamente la misma superioridad que expresaban los conquistadores al descubrir la otredad nativa y señalarla de no cultura. Limitar la definición de música a un conjunto estrecho de parámetros adoptados y planteados por una cultura dada en un momento dado socava seriamente cualquier intento de crear un diálogo intercultural horizontal, y que esté divorciado de las visiones coloniales y eurocéntricas que sugieren un sesgo para entender nuestra propia crítica y una postura personal para dar por sentado el mito sobre la superioridad de una expresión artística sobre la otra

– Su letra es vulgar, violenta y sexista
Hay un problema latente en las expresiones de este tipo en materiales culturales, sin embargo no es generalizado, se puede hacer una simple comparación con otros artistas para demostrar que el odio basado en estas categorías es una justificación hacia ciertos artistas y no una crítica hacia este tipo de letra :

“Hey Joe, ¿a dónde vas con esa arma en tu mano?, voy a dispararle a mi mujer. Tú sabes que la descubrí saliendo con otro hombre”.
Jimy Hendrix

“Corre por tu vida, pequeña niña, si te atrapo con otro hombre será el fin” y “Prefiero verte muerta que con otro hombre”.
The Beatles

“Solía amarla, pero tuve que matarla, tuve que enterrarla seis pies bajo tierra y aún puedo oír cómo se queja”
Guns N´Roses

“Las chicas negras solo quieren que las follen toda la noche / Las chicas chinas son tan gentiles / Son realmente tan provocativas / Nunca sabes lo que están cocinando / Dentro de esas mangas de seda”.
The Rolling Stones

¡Lámeme el culo!
¡Alegrémonos!
¡Quejarse es inútil!
¡Así que estemos contentos y felices, alegres!
Mozart

Estos son solo algunos ejemplos de letras violentas, sexistas, sexuales, y sin embargo nunca veremos la misma enérgica denuncia hacia ninguno o hacia todos ellos.

Hay que recalcar que no se hace una apología ni a su música, ni sus letras, ni a el género, que a alguien le guste o no, la predilección hacia un artista es una decisión muy independiente basada en gustos personales, sin embargo, con esta comparativa podemos entender que el problema tampoco son las letras en sí, sino como se comentó con anterioridad: el mito que se replica en torno a un personaje o tema.

La complejidad de definir la bondad, el nivel intelectual de un mito u otro es sumamente complejo para hacer un acercamiento en este espacio, no se trata de revisar mitos para suponer la vida sin ellos, sino de desmarañarlos, para entenderlos y poder descartarlos con base en ejemplos prácticos.

Al respecto, Horkheimer y Adorno ya han realizado un diagnóstico en su proyecto de la Ilustración, y sus comentarios apuntan que al eliminar mitos y clarificar nuevas intenciones, el mundo generó una forma de pensar que se violentaba a sí misma. En estos casos la violencia se produjo porque se utilizaron mitos para eliminar otros mitos, y ambos gestos (mitificación y desmitificación) tomaron forma de doctrina.

Lo que se afirma en estas líneas es la potencial ventaja de criticar los mitos por lo que ocultan, por lo que encubiertamente refuerzan o reemplazan. Fernández Pichel (2010), señala que el surgimiento de la ficción moderna está relacionado con la diversidad de figuras de realidad que conviven en el contexto de la globalización.

En su análisis, la manifestación pública de los mitos en la sociedad, están tan enraizados en la lógica de la producción, y se explican por la transmisión y reproducción de noticias culturales audiovisuales:

“el mito, desacralizado, mundano, profano, se reinserta en los discursos asociados a la cultura popular, reclamando de nuevo su estatuto en el terreno de lo real”
Fernández

Este proceso no se dio en el vacío, por el contrario, el mito, como todo relato histórico, no puede sustraerse a maniobras conscientes libres de juicios morales e intenciones meramente propagandísticas. Por lo tanto, los cuentos de hadas modernos, como los cuentos de hadas de Bach y Bad Bunny, también tienen posiciones ideológicas. Entender el mito requiere entonces, que comprendamos que este se sustenta y sustenta otros significados. Cuando llamamos a Bad Bunny, música “pobre” o “naca” en realidad se perfila un discurso clasista o racista, ya que son los mismos grupos étnicos que desdeñan los que representan esta cultura y los valores que ellos asocian, mas que hacer un ejercicio crítico hacia estos géneros o personajes, y mucho menos a los que se esgrimen como producto de una cultura superior.

“El fanatismo por un determinado tipo de música genera también actos discriminatorios contra comunidades musicales opuestas, las cuales son vistas y, lo que es aún peor, tratadas como inferiores a la elegida como propia […] Me refiero a la alarmante violencia verbal con que hoy en día enfurecidos grupos de fans de una música dada arremeten en las redes sociales contra otras comunidades musicales, […] como si las divergencias musicales fueran un asunto de tanta envergadura que justificasen desatar una cruzada por el gusto adecuado.”
Mendívil

Bad Bunny

En otras palabras, no se es excluyente o discrimina al expresar un gusto musical personal, pero los mitos que establecen una calidad cultural distinta entre un artista y otro solo refuerzan dinámicas de exclusión y discriminación que supera la elección individual, y que viene desde una postura poscolonial hacia la cultura latina.

El mito que defiende la universalidad de una música europea y clásica superior a todas las demás, esconde en si, argumentos que van desde el racismo, al sometimiento voluntario, muchas veces de su propia cultura y que a su vez valida y refuerza la relación asimétrica de poder establecida hace muchos años en América Latina y el imaginario local de la cultura europea, que a su vez jerarquiza y somete a juicios fanáticos e injustos -pero normalizados- y que terminan por no hacerle ninguna justicia a ninguna de las dos.

Las expresiones culturales, no pueden o deben de ser a modo y lejos del mito que las rodea, ambas son tan válidas como el contexto mismo que las genera.

Para cerrar e insistiendo en que este artículo no trata de vanagloriar ningún artista o género, solo remarca la importancia de analizar nuestros argumentos y su subtexto a fondo, ya que a veces ignoramos que los motivos por los que se hace menos o ataca más a cierta expresión cultural, en realidad esconden en sí mismos argumentos que no apoyaríamos o comulgaríamos abiertamente de otro modo.

Espero este artículo les ayude a analizar el video del apagón lejos de juicios ajenos y entender que cualquier acción que ayude a movilizar y visibilizar los problemas de la inequidad social en América Latina son importantes.



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