Un cuaderno puede costar menos de lo esperado. El problema comienza cuando se necesitan varios, se agregan lápices, colores, pegamento, uniforme, zapatos, mochila, libros y una inscripción que debe pagarse casi al mismo tiempo.
Por eso, el costo del regreso a clases no puede calcularse solamente con la lista de útiles.
Cada ciclo escolar reúne pagos de distinta naturaleza: algunos se realizan una sola vez, otros acompañan a la familia todos los meses y varios aparecen sin previo aviso. Cuando no se contemplan desde el principio, pueden absorber el presupuesto y obligar a posponer otras decisiones importantes, entre ellas la formación profesional de las madres y los padres.
Conocer cuánto se destina a cada concepto ayuda a anticipar el desembolso y evitar que la educación familiar avance por turnos: primero los hijos y, años después, quienes desean retomar una licenciatura o comenzar un posgrado.
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El monto cambia según el nivel educativo, la escuela, el número de estudiantes y la ciudad donde vive la familia. Sin embargo, el regreso a clases suele incluir mucho más que lápices y cuadernos.
Entre los gastos principales se encuentran:
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) identifica los uniformes, el calzado, los libros, las inscripciones y los útiles entre los desembolsos que más presionan las finanzas durante esta temporada. También señala que la planeación debe evitar que las compras escolares se conviertan en una deuda que acompañe a la familia durante el resto del año.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEGI confirma que el gasto de los hogares se distribuye entre conceptos que se registran con distintas periodicidades. La educación se considera dentro del gasto mensual, mientras que las prendas de vestir y el calzado se registran como gastos trimestrales y ciertos transportes como semestrales. Esta clasificación muestra que el costo de estudiar no ocurre en un solo momento.

La lista de útiles es el gasto más visible, pero no necesariamente el más alto.
Para el ciclo 2025-2026, los precios monitoreados por Profeco mostraron que el costo podía variar de manera considerable según el grado, la marca, el establecimiento y las características de los productos.
Las listas básicas se ubicaron aproximadamente en estos rangos:
Estimaciones mínimas y máximas de inversión por grado académico
| Nivel Escolar | Costo Mínimo | Costo Máximo |
|---|---|---|
| Primero y segundo de primaria | $203.87 | $418.80 |
| Tercero de primaria | $223.68 | $454.81 |
| Cuarto a sexto de primaria | $237.68 | $493.82 |
| Secundaria | $295.04 | $598.82 |
Estas cifras consideran materiales básicos. No incluyen mochila, uniforme, calzado, libros adicionales, dispositivos, transporte ni inscripción.
El rango también demuestra que una misma lista puede costar casi el doble dependiendo de dónde y qué se compre. Por eso, el presupuesto no debería construirse con el primer precio encontrado.
Profeco cuenta con el programa Quién es Quién en los Precios, que reúne información por producto, marca, categoría y establecimiento para facilitar la comparación antes de comprar.
Dos productos que cumplen la misma función pueden tener precios muy diferentes.
En los cuadernos, por ejemplo, influyen:
Lo mismo ocurre con colores, marcadores, pegamentos, juegos de geometría y lápices. El precio puede aumentar por la presentación, aunque la utilidad escolar sea prácticamente la misma.
Antes de comprar conviene revisar tres aspectos:
Función. Que el artículo cumpla con lo solicitado por la escuela.
Duración. Que pueda resistir el uso previsto durante el ciclo.
Precio. Que el costo adicional tenga una justificación práctica y no solo estética.
También es importante distinguir entre lo que debe comprarse de inmediato y lo que puede esperar. Algunas escuelas entregan listas extensas al inicio, pero utilizan ciertos materiales varios meses después.
El uniforme suele representar una cantidad mayor que la lista básica de útiles, especialmente cuando el plantel solicita varios conjuntos.
Una familia puede necesitar comprar:
El gasto aumenta cuando el estudiante cambió de talla, las prendas anteriores se dañaron o la escuela modificó colores, logotipos o diseños.
Antes de reemplazar todo, conviene revisar qué piezas todavía pueden utilizarse. Una bastilla, un cierre, un botón o un escudo nuevo pueden extender la vida de una prenda.
La Condusef recomienda reutilizar uniformes, zapatos, tenis, suéteres, mochilas y útiles que permanezcan en buen estado. También sugiere realizar las compras con una lista definida y evitar productos impulsivos que eleven el presupuesto.
En algunos casos, un estudiante necesita al menos dos pares: zapatos para el uniforme y tenis para educación física.
El precio no es el único criterio. También deben evaluarse:
Un par muy económico puede requerir reemplazo después de pocos meses. Uno más costoso tampoco garantiza automáticamente mayor duración.
La mejor decisión considera cuánto tiempo se utilizará, si puede servir para otras actividades y si la talla es adecuada. Comprar calzado demasiado grande para prolongar su uso puede afectar la seguridad y comodidad del estudiante.
En una institución privada, la inscripción puede convertirse en el desembolso más fuerte del inicio del ciclo. Después se suman las colegiaturas y otros pagos recurrentes.
Antes de inscribir a un estudiante, es recomendable solicitar información sobre:
En una escuela pública también pueden existir gastos relacionados con materiales, actividades o servicios. Conviene distinguir cuáles son obligatorios y solicitar claridad sobre su destino.
Para calcular el costo real, cada concepto debe clasificarse por frecuencia. Una inscripción no se paga cada mes, pero requiere preparación; el transporte, la comida y la colegiatura sí pueden mantenerse durante buena parte del año.
Estos artículos suelen aparecer como compras inevitables al comienzo de cada ciclo, aunque muchos pueden utilizarse durante más de un año.
Antes de reemplazarlos, revisa:
Una mochila puede seguir funcionando después de una reparación sencilla. Lo mismo ocurre con loncheras, botellas, lapiceras, calculadoras y juegos de geometría.
El ahorro puede parecer pequeño por producto, pero se vuelve relevante cuando ayuda a concentrar el dinero en una inscripción, un uniforme indispensable o un libro que no puede reutilizarse.
Los libros escolares pueden modificar por completo el presupuesto, especialmente cuando se solicitan ediciones nuevas o paquetes que incluyen códigos digitales de un solo uso.
Antes de comprarlos, conviene confirmar:
También pueden aparecer diccionarios, calculadoras, materiales de laboratorio, instrumentos musicales, recursos artísticos o equipo para talleres.
Estos conceptos deben incorporarse al presupuesto aunque no se paguen durante la primera semana.
Las tareas, plataformas, clases virtuales y consultas en línea han convertido la conectividad en un gasto escolar habitual.
Dependiendo del grado, el hogar puede necesitar:
No siempre es necesario comprar un equipo nuevo. Primero debe revisarse si el dispositivo disponible cumple con las actividades solicitadas y si puede compartirse mediante horarios.
Cuando sí se requiera una compra, hay que sumar accesorios, garantía y mantenimiento. El precio visible de una computadora rara vez representa todo lo que costará utilizarla durante varios años.
La lista de útiles se compra una vez; el transporte se paga durante casi todo el ciclo.
Para calcularlo, se deben considerar:
Una cantidad aparentemente pequeña por viaje puede convertirse en uno de los gastos escolares más relevantes al multiplicarla por semanas y meses.
También deben contemplarse reuniones, festivales, prácticas, talleres y actividades deportivas fuera del horario habitual.
El refrigerio y la comida también forman parte del costo de estudiar.
El gasto cambia según la edad del estudiante, la duración de la jornada y la posibilidad de preparar alimentos en casa.
Para conocerlo, registra durante una semana cuánto se destina a:
Después, multiplica el resultado por el número aproximado de semanas de clase.
Este ejercicio permite comparar el costo de comprar alimentos diariamente con el de prepararlos en casa. También ayuda a evitar que pequeñas cantidades entregadas cada día desaparezcan del presupuesto sin ser registradas.
El desembolso escolar no termina cuando comienza el primer día de clases.
Durante el año pueden solicitarse:
Por eso, además de preparar el gasto inicial, conviene reservar una cantidad mensual para necesidades escolares eventuales.
Sin ese margen, cualquier solicitud puede cubrirse con dinero destinado a alimentación, servicios, ahorro u otras metas familiares.
No existe una cifra única aplicable a todas las familias. El costo depende de la suma de sus propias condiciones.
Una forma sencilla de calcularlo es utilizar esta estructura:
Gastos de inicio
Gastos mensuales
Gastos eventuales
La ENIGH organiza los gastos de los hogares según periodos mensuales, trimestrales y semestrales precisamente porque no todos los consumos ocurren con la misma frecuencia. Aplicar una lógica similar al presupuesto escolar permite distinguir entre el fuerte desembolso de agosto y las obligaciones que continuarán durante el año.
Supongamos que una familia registra los siguientes conceptos para un estudiante:
Desglose de costos iniciales, pagos mensuales, útiles, uniformes y accesorios
| Concepto | Pago inicial | Pago mensual |
|---|---|---|
| Útiles | $500 | — |
| Uniforme y ropa deportiva | $1,800 | — |
| Calzado | $1,200 | — |
| Mochila y accesorios | $800 | — |
| Libros | $1,500 | — |
| Transporte | — | $900 |
| Alimentación | — | $800 |
| Materiales eventuales | — | $300 |
El desembolso inicial sería de $5,800. Los pagos asociados con transporte, alimentación y materiales sumarían alrededor de $2,000 mensuales.
Este ejemplo no representa un promedio nacional ni pretende establecer cuánto debe gastar una familia. Su función es mostrar por qué calcular únicamente la lista de útiles deja fuera buena parte del costo.
De igual manera, sirve para observar algo importante: el gasto más alto puede concentrarse al inicio, pero no todos los conceptos seguirán repitiéndose cada mes.
Al sumar los gastos iniciales y recurrentes, muchas madres y padres concluyen que cualquier otro proyecto educativo debe esperar.
La decisión parece razonable: primero se cubren las necesidades escolares de los hijos y después, cuando exista mayor disponibilidad, se retoma la licenciatura o se considera un posgrado.
Sin embargo, el ciclo siguiente traerá nuevamente inscripción, útiles, uniformes, transporte y materiales. La presión puede cambiar de cantidad, pero difícilmente desaparecerá por completo.
Ahí se encuentra la verdadera relación entre el presupuesto escolar y los estudios de los padres: cuando la formación propia solo puede comenzar después de que terminen todos los gastos familiares, una pausa temporal puede extenderse durante años.
Por eso, detallar cada concepto no sirve únicamente para gastar menos. También permite identificar qué parte del desembolso se concentra al inicio, cuánto continuará cada mes y qué margen podría reservarse para otra meta educativa.
Una vez que se conoce el costo real, la pregunta puede cambiar.
En lugar de pensar: “¿Pago los estudios de mis hijos o los míos?”, es posible analizar: “¿Qué necesita cada proyecto y cómo podemos incorporarlos al mismo presupuesto?”
Esto no implica restar dinero a uniformes, útiles o necesidades esenciales. Consiste en evitar que la formación de las personas adultas quede descartada antes de conocer su costo final.
Para evaluarlo, conviene revisar:
Un presupuesto detallado transforma una elección absoluta en una decisión que puede planearse.
La educación de los hijos es una prioridad. También lo es construir condiciones que fortalezcan el futuro económico y profesional del hogar.
Cuando una madre o un padre concluye una licenciatura, se especializa mediante una maestría o alcanza un doctorado, puede adquirir nuevas herramientas y ampliar sus oportunidades laborales.
Por ello, la formación propia no necesariamente compite con la de los hijos. Puede formar parte del mismo proyecto familiar.
La clave está en proteger primero los gastos esenciales y después buscar una alternativa que corresponda con el dinero y el tiempo disponibles. No solo leas sobre este tema, conviértete en el experto que las empresas buscan.
El precio publicado de un programa no siempre representa la cantidad final que deberá pagar el estudiante.
Antes de descartar una licenciatura o un posgrado, conviene solicitar:
El porcentaje puede resultar atractivo, pero el dato decisivo es cuánto deberá incorporarse al presupuesto cada mes.
Una beca puede hacer que una meta que parecía incompatible con los gastos escolares encuentre un espacio realista dentro de las finanzas familiares.
Estudiar en línea no elimina la colegiatura ni el esfuerzo académico, pero puede disminuir costos indirectos asociados con un programa presencial:
También puede facilitar que una madre o un padre estudie desde casa y organice sus actividades alrededor del trabajo y de la rutina familiar.
La comparación debe hacerse con el costo completo de ambas modalidades, no únicamente con la mensualidad.
Para el ciclo 2025-2026, las listas monitoreadas por Profeco se ubicaron entre aproximadamente $203.87 y $598.82, según el grado y los productos seleccionados. La cifra no incluye uniformes, inscripción, libros, transporte ni tecnología.
Depende de cada familia. En una escuela privada puede ser la inscripción o la colegiatura; en otros casos pueden ser los uniformes, el transporte, los libros o la compra de un dispositivo.
Revisa los artículos del ciclo anterior, compara precios, evita compras por impulso y separa lo indispensable de lo que puede adquirirse más adelante. La Condusef también recomienda anticipar el ahorro y buscar promociones fuera de la temporada de mayor demanda.
No necesariamente. Confirma con la escuela qué materiales se utilizarán de inmediato y cuáles pueden comprarse durante el ciclo.
Dependerá de tu presupuesto, pero conocer el costo mensual final, solicitar una beca y elegir una modalidad con menos gastos indirectos puede permitir que ambas metas avancen.
Volver a clases requiere más que comprar útiles. Implica organizar uniformes, calzado, transporte, alimentación, libros, plataformas y pagos que aparecen durante todo el ciclo.
Cuando cada concepto se registra por separado, el presupuesto deja de ser una cantidad incierta. La familia puede identificar cuánto necesita, qué gastos se concentran al inicio y qué pagos continuarán durante los meses siguientes.
Esa claridad también evita asumir que la formación de las madres y los padres debe esperar indefinidamente.
No se trata de poner una educación por encima de otra. Se trata de construir un plan en el que las necesidades escolares de los hijos estén protegidas y las metas profesionales de los adultos también tengan una ruta posible.
En IEXE Universidad puedes estudiar algún programa de nuestra oferta educativa, de los niveles licenciatura, maestría o doctorado, todos 100 % en línea, con una modalidad compatible con el trabajo y las responsabilidades familiares.
Además de reducir gastos asociados con traslados y actividades presenciales, puedes conocer las becas disponibles y solicitar un cálculo claro de la colegiatura final.
Mientras organizas el siguiente ciclo escolar de tus hijos, también puedes comenzar a planear tu próxima meta académica. Conoce la oferta académica y solicita información en ese WhatsApp. No solo leas sobre este tema, conviértete en el experto que las empresas buscan.
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. (2025, 1 de agosto). Regreso a clases en modo activado. Revista Proteja su Dinero. https://revista.condusef.gob.mx/usuario-inteligente/primer-plano/2025/08/regreso-a-clases-en-modo-activado/
Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024: Materiales relacionados. https://www.inegi.org.mx/rnm/index.php/catalog/1116/related-materials
Procuraduría Federal del Consumidor. (2025, 25 de agosto). Profeco orienta sobre precios de lista de útiles escolares básicos. Gobierno de México. https://www.gob.mx/profeco/prensa/profeco-orienta-sobre-precios-de-lista-de-utiles-escolares-basicos?idiom=es
Procuraduría Federal del Consumidor. (2025, 31 de julio). Quién es quién en el regreso a clases: Profeco informa precios mínimos y máximos de útiles escolares. Gobierno de México. https://www.gob.mx/profeco/prensa/quien-es-quien-en-el-regreso-a-clases-profeco-informa-precios-minimos-y-maximos-de-utiles-escolares
Secretaría de Educación Pública, & Procuraduría Federal del Consumidor. (2025, 1 de agosto). Publica SEP lista sugerida de útiles escolares y Profeco vigilará precios: Mario Delgado. Gobierno de México. https://www.gob.mx/profeco/prensa/publica-sep-lista-sugerida-de-utiles-escolares-y-profeco-vigilara-precios-mario-delgado?idiom=es-MX
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