Un programa público puede tener presupuesto, personal y cientos de actividades y, aun así, dejar una pregunta sin responder: ¿está logrando el cambio para el que fue creado? La Matriz de Indicadores para Resultados ayuda a ordenar esa pregunta desde el diseño de una intervención y a traducir sus objetivos en elementos que puedan observarse y medirse.
La Matriz de Indicadores para Resultados (MIR) forma parte de las herramientas empleadas en México para planear, monitorear y evaluar programas presupuestarios. Su construcción se apoya en la Metodología de Marco Lógico (MML), que organiza la relación entre un problema público, los objetivos planteados para atenderlo, los bienes o servicios generados y los resultados que se espera alcanzar. En 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantiene lineamientos específicos para aplicar esta metodología en la creación y modificación de programas presupuestarios federales.
Guía rápida de lectura
La Matriz de Indicadores para Resultados es un instrumento de planeación y seguimiento que organiza los objetivos de una intervención pública, los indicadores para medirlos, las fuentes con las que se comprobarán los resultados y los factores externos que pueden afectar su cumplimiento.
Su estructura clásica puede visualizarse como una tabla de cuatro filas por cuatro columnas. Las filas corresponden a Fin, Propósito, Componentes y Actividades; las columnas contienen Resumen narrativo, Indicadores, Medios de verificación y Supuestos.
La utilidad de la MIR está en esa capacidad de condensación. Funciona como el tablero de instrumentos de un programa: no contiene cada detalle de su operación, pero reúne información suficiente para saber hacia dónde se dirige, qué resultados busca y con qué evidencia puede evaluarse su avance.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público la ha definido como una herramienta que vincula el diseño, organización, ejecución, seguimiento, evaluación y mejora de los programas presupuestarios con un proceso de planeación basado en la
Metodología de Marco Lógico.
La MIR sirve para ordenar la lógica de una intervención pública y establecer cómo se medirán sus resultados. Ayuda a conectar las actividades cotidianas con los bienes o servicios producidos y, después, con los cambios que el programa pretende generar en su población o área de enfoque.
Entre sus principales usos se encuentran:
Relacionar el desempeño del programa con el ejercicio de recursos públicos
Aquí existe una precisión importante. Durante años, diversos documentos metodológicos señalaron que los programas presupuestarios federales debían contar con una MIR. Ese marco ha evolucionado.
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 establece actualmente que todos los programas presupuestarios a cargo de dependencias y entidades deben contar con un instrumento de diseño y un instrumento de seguimiento del desempeño actualizado. Este último puede adoptar tres formas:
Por ello, en el ámbito federal actual todos los programas presupuestarios necesitan un instrumento de seguimiento, aunque ese instrumento no necesariamente será una MIR. La modalidad aplicable depende de la naturaleza y características del programa conforme a los lineamientos de la SHCP.
Además, los Lineamientos generales publicados por Hacienda en febrero de 2026 establecen la aplicación obligatoria de la Metodología de Marco Lógico para las dependencias y entidades responsables de programas presupuestarios federales en los procesos de creación o modificación correspondientes.
En los ámbitos estatal y municipal pueden existir disposiciones específicas, por lo que también debe revisarse la normativa local.
La MIR combina dos dimensiones. Las filas muestran la cadena de objetivos del programa; las columnas explican cómo se medirá cada objetivo, dónde se obtendrá la información y qué condiciones externas deben cumplirse.
De forma simplificada, su estructura es la siguiente:
La MIR organiza los objetivos de un programa público en cuatro niveles: Fin, Propósito, Componentes y Actividades.
Cada nivel de la Matriz de Indicadores para Resultados (MIR) relaciona un objetivo con sus indicadores, medios de verificación y supuestos.
| Nivel | Resumen narrativo | Indicadores | Medios de verificación | Supuestos |
|---|---|---|---|---|
| Fin | Contribución a un objetivo superior | Indicador de impacto o resultado superior | Fuentes estadísticas o registros | Condiciones externas |
| Propósito | Cambio esperado en la población objetivo | Indicador de resultado | Registros, encuestas u otras fuentes | Condiciones necesarias |
| Componentes | Bienes o servicios entregados | Indicadores de productos o servicios | Registros administrativos | Factores externos |
| Actividades | Acciones necesarias para generar componentes | Indicadores de gestión | Registros operativos | Condiciones para ejecutarlas |
Lectura clave:
la lógica vertical de la MIR conecta las actividades con los bienes y servicios producidos, los resultados esperados en la población objetivo y la contribución del programa a un objetivo de mayor alcance.
Esta organización facilita leer el programa desde dos direcciones: de abajo hacia arriba para revisar su causalidad y de izquierda a derecha para comprobar que cada objetivo pueda ser medido.
Las cuatro filas representan distintos niveles de la intervención.
Fin. Expresa la contribución del programa a un objetivo de desarrollo de mayor alcance. Normalmente el programa contribuye a ese resultado junto con otras políticas, instituciones y factores.
Propósito. Describe el cambio directo que se espera observar en la población o área de enfoque como consecuencia de la intervención. Es uno de los puntos centrales de la matriz porque responde a la pregunta: ¿qué debería cambiar si el programa funciona?
Componentes. Son los bienes o servicios que el programa produce o entrega para alcanzar su Propósito.
Actividades. Son las principales acciones necesarias para generar esos Componentes.
Puede imaginarse esta secuencia como una escalera: Actividades → Componentes → Propósito → Fin
Subir de un escalón al siguiente requiere que exista una relación causal razonable. Hacer muchas actividades carece de valor por sí mismo si estas no generan los productos necesarios para alcanzar el resultado esperado.
La estructura de cuatro niveles aparece tanto en las guías de SHCP como en la metodología desarrollada históricamente para las MIR en México.
La primera columna contiene el resumen narrativo, es decir, los objetivos correspondientes a cada nivel.
La segunda incluye los indicadores, utilizados para observar el grado de avance o cumplimiento de esos objetivos.
La tercera registra los medios de verificación, que indican de dónde saldrán los datos necesarios para calcular cada indicador.
La cuarta corresponde a los supuestos, entendidos como condiciones externas a la gestión directa del programa cuya ocurrencia puede influir en el logro de los objetivos.
Un indicador sin una fuente confiable es parecido a un termómetro sin escala: puede aparentar que mide algo, pero resulta difícil interpretar o comprobar la información. Por ello, indicadores y medios de verificación deben diseñarse de manera conjunta.

La Metodología de Marco Lógico (MML) es un método de planeación que ayuda a estructurar un problema público, analizar sus causas y efectos, convertirlos en objetivos y organizar una intervención con una lógica causal.
La MIR es el instrumento en el que se concentra buena parte del resultado de ese análisis.
La diferencia puede entenderse con una analogía: la MML es el proceso para diseñar el mapa; la MIR es una representación ordenada de las rutas principales, los destinos y las señales que indicarán si se avanza en la dirección prevista.
Por ello, empezar directamente llenando las casillas de una matriz suele ser un error. Antes deben responderse preguntas como:
La metodología desarrollada para México ha utilizado herramientas como el árbol del problema y el árbol de objetivos para construir esta lógica antes de trasladarla a la matriz. La guía rápida publicada en 2025 planteó la construcción de la
MIR mediante diez pasos básicos aplicables a intervenciones públicas.
En el marco federal vigente, la SHCP publicó el 19 de febrero de 2026 nuevos Lineamientos generales para la aplicación de la Metodología del Marco Lógico en la creación y modificación de programas presupuestarios.

Aunque la construcción de una MIR requiere análisis técnico, puede comprenderse mediante una secuencia básica.
El punto de partida es una situación negativa que afecta a una población o área de enfoque y que justifica la intervención gubernamental.
Conviene evitar redactar el problema como la ausencia de una solución.
Por ejemplo:
Débil: Falta un programa de capacitación.
Mejor: Servidores públicos municipales presentan insuficientes competencias técnicas para formular proyectos de inversión.
La segunda formulación describe una situación que puede investigarse y dimensionarse.
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Se construye un árbol del problema.
En el centro se coloca el problema principal; debajo, sus causas, y arriba, sus efectos.
Este ejercicio obliga a diferenciar síntomas de causas. Si se diagnostica mal el problema, la MIR puede quedar perfectamente organizada alrededor de una intervención equivocada.
El árbol del problema se transforma en un árbol de objetivos:
De este análisis comienza a surgir la estructura del programa.
Los objetivos se trasladan a los cuatro niveles de la matriz.
El Fin representa la contribución superior.
El Propósito expresa el resultado directo.
Los Componentes son los bienes o servicios que deben producirse.
Las Actividades describen las acciones principales requeridas para generar los Componentes.
Para cada nivel deben analizarse los factores externos que pueden influir en el cumplimiento de los objetivos.
Un supuesto debe ser importante para la lógica del programa y encontrarse fuera del control directo de quienes lo operan.
Por ejemplo, si un programa ofrece capacitación técnica a gobiernos municipales, un supuesto podría ser que el personal capacitado permanezca en funciones durante el periodo necesario para aplicar los conocimientos adquiridos.
Después se determina cómo observar el avance de cada objetivo. Un buen indicador debe guardar relación directa con aquello que busca medir.
Por ejemplo:
Objetivo: Municipios participantes mejoran la calidad técnica de sus proyectos.
Posible indicador: Porcentaje de proyectos presentados que cumplen los criterios técnicos establecidos.
El indicador debe tener una definición precisa, método de cálculo, unidad de medida, frecuencia, línea base y meta cuando corresponda.
Cada indicador necesita una fuente de información disponible y suficientemente confiable.
Puede tratarse de:
Si la información todavía no existe, debe evaluarse cuánto costará producirla y con qué periodicidad podrá generarse.
Se comprueba que las relaciones causales entre los niveles tengan sentido.
Se analiza si cada objetivo está acompañado por un indicador apropiado, una fuente que pueda verificarlo y supuestos pertinentes.
La MIR debe revisarse integralmente para identificar contradicciones, indicadores que miden actividades en lugar de resultados, componentes innecesarios o supuestos que en realidad dependen de la propia administración.
La metodología clásica utilizada en México organiza este proceso en diez pasos: problema, Propósito, Fin, Componentes, Actividades, Supuestos, lógica vertical, Indicadores, Medios de verificación y lógica horizontal.

La lógica vertical analiza las relaciones de causa y efecto entre los distintos niveles de la matriz.
La pregunta básica es: Si realizamos estas actividades y se cumplen determinados supuestos, ¿podremos generar los componentes?
Después: Si entregamos los componentes y se cumplen los supuestos, ¿podremos alcanzar el Propósito?
Y finalmente: Si alcanzamos el Propósito, ¿contribuiremos al Fin?
Es una cadena de hipótesis.
La lógica horizontal, en cambio, revisa la coherencia de cada fila:
Objetivo → Indicador → Medio de verificación → Supuesto
Por ejemplo, si el objetivo busca reducir el tiempo de atención de un trámite, pero el indicador mide únicamente cuántos cursos recibió el personal, existe una ruptura horizontal: el indicador observa una actividad distinta del resultado descrito.
Ambas perspectivas aparecen expresamente dentro de la metodología utilizada para revisar la consistencia de las MIR.
Supongamos un programa ficticio denominado Programa de fortalecimiento de proyectos municipales, cuyo objetivo es mejorar la capacidad de los gobiernos municipales para formular proyectos de inversión pública.
Una MIR simplificada podría verse así:
Aplicación práctica de los niveles Fin, Propósito, Componente y Actividad en un programa de inversión pública municipal.
Este ejemplo muestra cómo se estructura una Matriz de Indicadores para Resultados (MIR), relacionando cada objetivo con un indicador, un medio de verificación y los supuestos necesarios para alcanzar los resultados esperados.
| Nivel | Resumen narrativo | Indicador | Medio de verificación | Supuesto |
|---|---|---|---|---|
| Fin | Contribuir a mejorar la calidad de la inversión pública municipal | Porcentaje de proyectos municipales evaluados favorablemente | Sistema de registro de proyectos | Se mantienen condiciones institucionales para ejecutar los proyectos |
| Propósito | Municipios participantes mejoran la calidad técnica de sus proyectos | % de proyectos que cumplen criterios técnicos | Dictámenes técnicos | El personal capacitado participa en la formulación de proyectos |
| Componente | Asesorías técnicas especializadas proporcionadas | % de municipios que reciben la asesoría programada | Registros del programa | Los municipios entregan información completa |
| Actividad | Realizar sesiones de asistencia técnica | % de sesiones realizadas respecto a las programadas | Calendario e informes de sesiones | Los enlaces municipales asisten a las sesiones |
Cómo leer el ejemplo:
las sesiones de asistencia técnica generan asesorías especializadas; estas buscan mejorar la calidad técnica de los proyectos municipales y, en un nivel superior, contribuir a una mejor inversión pública.
Este ejemplo es deliberadamente sencillo. En una MIR real, cada indicador requiere una ficha técnica y deben revisarse elementos como método de cálculo, línea base, meta, frecuencia, dimensión y sentido del indicador.
La tabla ayuda a observar algo importante: hacer sesiones de asistencia técnica no constituye por sí mismo el resultado del programa. Las sesiones son una actividad. El cambio buscado aparece más arriba: mejorar la capacidad de formular proyectos con determinadas características técnicas.
Una MIR puede estar completa en términos de formato y presentar, al mismo tiempo, problemas importantes de diseño.
“Realizar 50 talleres” indica algo que hizo el programa. No informa todavía si los talleres produjeron un cambio.
El resultado debería observar qué ocurrió después de esas acciones.
Si un programa municipal plantea como Propósito “reducir la pobreza nacional”, existe una distancia excesiva entre sus capacidades y el resultado propuesto.
El Propósito debe reflejar un cambio atribuible de manera razonable a la intervención.
La disponibilidad de datos no debería determinar por completo qué se mide.
Contar reuniones, documentos o capacitaciones puede ser sencillo; saber si esas acciones resolvieron parte del problema público suele ser mucho más valioso.
“Dar seguimiento al programa” no es un supuesto porque depende de la propia gestión.
Un supuesto representa una condición externa cuya ocurrencia puede afectar la relación entre los niveles de la matriz.
Expresiones como “informes institucionales” resultan insuficientes cuando no se identifica qué documento, sistema o base de datos proporcionará la información necesaria.
Es uno de los errores más importantes. Una MIR debería sintetizar una lógica previamente analizada. Llenar primero la tabla puede generar objetivos que parecen ordenados, pero carecen de una explicación sólida sobre el problema que pretenden resolver.
Las revisiones realizadas históricamente a las MIR han puesto especial atención en la lógica causal de sus objetivos y en que los indicadores sean claros, relevantes, adecuados y monitoreables.
La MIR está estrechamente relacionada con el Presupuesto basado en Resultados (PbR) y con el Sistema de Evaluación del Desempeño (SED).
La lógica del PbR busca que las decisiones sobre recursos públicos consideren información relacionada con los resultados obtenidos por los programas. La MIR contribuye a ese proceso al establecer objetivos, indicadores y metas que pueden seguirse durante la ejecución presupuestaria.
En otras palabras, el presupuesto responde a cuánto recurso se asigna; la gestión para resultados agrega una segunda pregunta: ¿qué se busca conseguir con ese recurso y cómo sabremos si ocurrió?
Para 2026, la SHCP mantiene un esquema formal de seguimiento de los resultados de los programas presupuestarios e integra instrumentos de diseño y de seguimiento dentro del SED. Los avances en los indicadores se registran y utilizan para el seguimiento y la evaluación de los programas.
El PEF 2026 también establece que la información derivada del seguimiento de metas, evaluaciones y aspectos susceptibles de mejora debe incorporarse gradualmente a las decisiones presupuestarias y a la gestión de los programas.
La MIR, por tanto, no debería entenderse como una tabla que se llena para cumplir un requisito administrativo. Su valor aparece cuando ayuda a conectar problema, intervención, recursos, productos y resultados.
Diseñar una MIR exige más que dominar un formato. Requiere identificar problemas públicos, construir indicadores, analizar evidencia, comprender procesos presupuestarios y distinguir entre productos, resultados e impactos.
Estas competencias también son centrales en la evaluación de políticas públicas.
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Comprender la MIR es una puerta de entrada a una pregunta mucho mayor: ¿cómo sabemos si una política pública realmente funciona? La respuesta exige combinar planeación, seguimiento, presupuesto y evaluación con evidencia suficiente para mejorar las decisiones públicas.
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¿Quién está obligado a tener una MIR?
En el ámbito federal, el PEF 2026 establece que todos los programas presupuestarios deben contar con un instrumento de seguimiento del desempeño actualizado. Ese instrumento puede ser una MIR, una Ficha de Monitoreo Estratégico o una Ficha de Seguimiento a la Gestión, según la naturaleza y modalidad del programa. Por ello, actualmente no resulta preciso afirmar que cada programa presupuestario federal debe tener necesariamente una MIR.
¿Qué diferencia hay entre la MML y la MIR?
La Metodología de Marco Lógico es el método utilizado para analizar el problema, establecer objetivos, estudiar relaciones causales, identificar riesgos y definir cómo se medirán los resultados. La MIR organiza buena parte de ese análisis en una matriz con cuatro niveles de objetivos y cuatro columnas de información. Dicho de otra forma, la MML es el proceso metodológico y la MIR es uno de los instrumentos que resultan de ese proceso.
¿Qué es un supuesto en la MIR?
Un supuesto es una condición externa al control directo del programa que debe cumplirse para que la cadena de resultados funcione. Se incorpora porque una intervención pública opera dentro de un entorno que también influye en sus resultados. Un cambio normativo, la participación de otra institución o determinadas condiciones económicas pueden convertirse en supuestos cuando son necesarios para alcanzar los objetivos previstos.
Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Lineamientos generales para la aplicación de la Metodología del Marco Lógico en la creación y modificación de los Programas presupuestarios federales. 2026.
Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Lineamientos para regular la gestión de los Instrumentos de Diseño y de Seguimiento de los Programas presupuestarios. 2026.
Gobierno de México. Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2026. Artículo 27.
Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Guía para el diseño de la Matriz de Indicadores para Resultados.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Guía rápida para la construcción de la Matriz de Indicadores para Resultados. Primera edición, enero de 2025. Documento metodológico histórico.
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. Guía para la elaboración de la Matriz de Indicadores para Resultados.
IEXE Universidad. Maestría en Evaluación de Políticas Públicas.
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