Lo que “Joker” revela sobre las Políticas Públicas y la Salud Mental

icono de calendario12/09/2023 5 min de lectura

En la amplia galería de antagonistas icónicos de Batman, muy pocos personajes desafían la complejidad y el magnetismo del Joker. Este enigmático villano ha sido interpretado por diversos actores, quienes han aportado su propio toque al personaje y han ocasionado que, como espectadores, nos inclinemos por uno u otro; no obstante, esa discusión es para otro momento. En esta ocasión, el cine nos ayudará a reflexionar sobre una parte de la realidad de las políticas públicas vinculada con el sector de la salud mental.

De Arthur Fleck al Joker

En 2019, se estrenó la película “Joker“, protagonizada por Joaquín Phoenix y dirigida por Todd Phillips. El filme narra la vida de Arthur Fleck, quien vive con su madre y trabaja como payaso de alquiler. Su madre lo llama Happy porque su “misión” es hacer reír a las personas. Arthur sufre de una enfermedad mental que tiene, entre sus síntomas, la risa estrepitosa de manera involuntaria y, para controlarla, toma medicamentos suministrados por el gobierno. En una Nueva York repleta de problemas, Arthur es abusado emocional y físicamente por una sociedad que no comprende su padecimiento.

Un día, el servicio de salud deja de proveerle medicamentos por lo que su estado mental empeora. Varias circunstancias lo llevan a cometer un crimen que marca un antes y un después en su vida: asesina a unos jóvenes en el metro tras defender a una chica de hostigamiento y ser foco de burlas y golpes por parte de ellos.

Joker es una película que relata cómo nace un villano, gracias a que Arthur pierde la inocencia para transformarse en quien será el archienemigo de Batman. Pueden ser muchos los factores que detonaron su degradación: el abuso, su crianza, su estado mental, la portación de un arma y un sistema médico fallido, por ejemplo. En esta última variable radica la oportunidad de discutir el papel de las políticas públicas en la vida de Arthur Fleck y, por extensión, en la vida de miles de personas.

Políticas públicas y salud mental

¿Qué habría sucedido si el sistema de salud pública hubiera continuado suministrando los medicamentos que Arthur necesitaba? Si bien, es imposible afirmar que el Joker nunca habría existido, sí podemos argumentar que su salud mental no se habría deteriorado de la manera en que lo hizo. Aunque estamos hablando de un personaje ficticio, esta situación no es ajena a la realidad de muchas personas que sufren debido a sistemas de salud deficientes.

Estatus de la atención a la salud mental

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales representan una carga preponderante para la salud pública porque afecta a millones de personas a nivel mundial. Se estima que, aproximadamente, dos de cada 10 personas experimentarán un problema de este tipo en algún momento de su vida.

Aun cuando los esfuerzos por crear conciencia en la población sobre el cuidado y la atención a la salud mental han ido en aumento, todavía existen desafíos. Justamente, una de las problemáticas clave es la falta de acceso a servicios de salud mental de calidad. En muchos países, más del 75 por ciento de las personas con trastornos mentales no reciben ningún tipo de tratamiento. Además, la inversión en este ámbito con frecuencia es insuficiente, lo cual limita la capacidad de los sistemas de atención para brindar servicios adecuados.

Con base en la OMS, los niveles de gasto público en salud mental son bajos. La mediana del gasto en los servicios de salud mental, a nivel mundial, es de 2.8 por ciento del presupuesto de salud; mientras que en los países con ingresos bajos y medianos este dato es de 0.5 por ciento. Aunque esta cifra per se es cuestionable, el escenario se torna más gris cuando dicho presupuesto se asigna ineficientemente: en la región de las Américas, el 61 por ciento se dirige a hospitales psiquiátricos.

Si bien este padecimiento ha pedido a gritos que las autoridades lo consideren una problemática en su agenda, la respuesta ha sido una parcial sordera, incluso cuando después de la pandemia se agudizó. En 2020, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPR), en esta misma región, los trastornos depresivos graves y los trastornos de ansiedad incrementaron en un 35 y 32 por ciento, respectivamente. En contraparte, en el 65 por ciento de los países se interrumpieron los servicios esenciales de salud mental.

La cuestión es que no sólo en contextos de emergencia la salud mental ha pasado a segundo plano. En los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas ni siquiera hizo sombra, fue hasta 2016 que se incorporó a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la meta 3.4: “Para 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y promover la salud mental y el bienestar”.

Puede que estas deficiencias, en la vida real, no germinen en supervillanos, no obstante, sí se traducen en gastos médicos exorbitantes, discapacidad y, peor, en pérdidas humanas. Veamos: los trastornos mentales lideran la lista de causas de discapacidad y restan de 10 a 20 años de vida a quienes los padecen en su forma más grave; además, pueden empujar a las personas a quitarse la vida. En el mundo, al día de hoy, tienen lugar 700 mil suicidios al año. ¿Qué necesita pasar para que la salud mental sea abordada desde una visión más humana y consciente?

The end

¿Cómo podemos construir un sistema de salud y políticas públicas que brinden apoyo y esperanza a quienes más lo necesitan?, ¿qué medidas pueden tomar los gobiernos y personas para abordar estas cuestiones críticas?, ¿de qué manera podemos garantizar que nadie se pierda entre la negligencia y el sufrimiento? Estas son algunas preguntas clave que debemos considerar en la búsqueda de una atención médica más justa y equitativa.

Es así como la película “Joker” nos muestra cómo la negligencia y la falta de apoyo pueden transformar a una persona vulnerable en un antagonista icónico. Aunque las circunstancias pueden ser diferentes en la vida real, la necesidad de intervenciones gubernamentales que protejan la salud y el bienestar no pueden soslayarse. Invertir en sistemas de salud sólidos y en la atención de calidad es fundamental para mejorar la vida de las personas y contribuir a un mundo más seguro. Quién sabe, quizá la línea entre el héroe y el villano puede estar definida por las políticas públicas que elegimos implementar.

Referencias

Las políticas públicas y los sistemas y servicios de salud, en Salud en las Américas. Recuperado de https://www.paho.org/hia2007/archivosvol1/volregionalesp/SEA07%20Regional%20SPA%20Cap%204.pdf

Organización Mundial de la Salud (17 de junio de 2022). Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response#:~:text=La%20OMS%20hace%20especial%20hincapi%C3%A9,que%20intervengan%20diversas%20partes%20interesadas.

Organización Mundial de la Salud (2020). Atlas de la Salud Mental 2020. Recuperado de https://www.who.int/publications/i/item/9789240036703/

Imagen de autor

María Luisa Guzmán Vázquez

Redactor en EXPOST
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Fan from hell de The Office, Bowie y de los michis. Mamá de tiempo completo. Aspirante a escribir cuentos cortos y correr un maratón. Alguien me dijo que si fuera música sería post-punk. (Acabo de escribir mi descripción en Bumble).

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