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Tecnopolítica: la política ya no se juega sólo en las urnas, también en los algoritmos

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Redactor en EXPOST

icono de calendario17/02/2026 1 min de lectura
Tecnopolitica la politica ya no se juega solo en las urnas tambien en los algoritmos
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  • La tecnopolítica no es “hacer política en redes”: es hacer política con (y contra) las reglas de la tecnología.
  • La clave está en mirar el combo completo: organización + plataformas + datos + calle, todo junto.
  • Muchas batallas se deciden por el qué se vuelve visible y el qué se queda enterrado, no nada más por “quién” grita más.

La idea central, sin vueltas

Imagina que la política ya no se juega sólo en mítines, noticieros, debates o instituciones. Ahora también se juega en “la cancha” de lo digital: algoritmos, métricas, moderación, recomendación, botones, reglas y dinámicas de viralidad.

Eso es, en esencia, la tecnopolítica: usar (o diseñar) tecnología para empujar objetivos políticos, y al mismo tiempo pelear por cómo esa tecnología organiza el poder. Hay una definición muy citada que la resume como una práctica estratégica para “constituir, encarnar o ejecutar” metas políticas usando tecnología.

Lo importante: aquí no basta con analizar mensajes. Toca analizar sistemas.

Tres “capas” que explican casi cualquier caso

Cuando quieras entender un episodio tecnopolítico (una movilización, una campaña, una crisis informativa), piensa en tres capas:

  1. Organización: ¿cómo se coordina la gente? ¿hay liderazgos claros o todo es más distribuido?
  2. Plataformas: ¿qué reglas y diseños empujan la conversación? ¿qué se premia con visibilidad?
  3. Datos: ¿qué se mide y qué se optimiza? (engagement, alcance, conversión, reputación, etc.)

Si únicamente ves la capa de “mensajes”, te pierdes la mitad del partido.

Cuando la organización se vuelve “conectiva”

Aquí entra un concepto súper útil: la acción conectiva. La idea (muy resumida) es que hoy mucha gente se moviliza sin necesidad de estructuras súper formales, porque la comunicación digital se vuelve parte de la organización misma.
El artículo más citado sobre esto es de W. Lance Bennett y Alexandra Segerberg (The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics)

¿Qué implica en la vida real la acción conectiva?

  • Las convocatorias pueden prender rápido.
  • La coordinación puede ser masiva sin “una sola organización madre”.
  • La identidad colectiva se arma con símbolos compartidos (frases, hashtags, memes, transmisiones)

El lado menos bonito: esa misma flexibilidad a veces dificulta sostener estrategia, negociar, tomar decisiones internas o aguantar cuando el conflicto dura meses.

Las plataformas no son “neutralidad”: son reglas que moldean lo público

Muchas veces hablamos de redes como si fueran plazas públicas. Se sienten así, pero no funcionan así. Hay reglas privadas, diseños pensados para captar atención y mecanismos para ordenar lo que ves.
Un libro indispensable para entender esto es The Platform Society, que explica cómo las plataformas se metieron hasta la cocina de la vida social y terminaron chocando con valores públicos como transparencia, equidad, privacidad y rendición de cuentas.
Luego está un tema que suele pasar “debajo del radar”: la moderación. De acuerdo con el libro Custodians of the Internet, de Gillespie, moderar no es un trabajo de limpieza marginal: es un tipo de “gobierno privado” que define qué se permite, qué se castiga y qué se vuelve norma cultural dentro de una plataforma.

En corto: una parte del poder político hoy vive en decisiones como “esto se recomienda”, “esto se etiqueta”, “esto se baja”, “esto se desmonetiza”, “esto no se distribuye”.

Campañas con datos: la política en modo laboratorio

La tecnopolítica es más que protesta. Está en campañas electorales y comunicación política cotidiana, donde los equipos trabajan con analítica, segmentación, pruebas A/B, creatividad “iterable” y medición constante.
Un texto muy claro sobre este giro es Prototype Politics, el cual plantea que las campañas entraron a una era “technology-intensive”, donde infraestructura, datos y especialistas ya no son accesorios; son parte del corazón de la competencia electoral.
Esto cambia el juego porque introduce incentivos nuevos:

  • Se diseñan mensajes para lo que “mueve la aguja” en métricas.
  • Se decide rápido con base en rendimiento (a veces más que por deliberación).
  • Aparecen dependencias: herramientas, proveedores, plataformas, intermediarios.

Nada de esto es automáticamente malo o bueno. El punto es que configura cómo se toman decisiones políticas.

El “lado B”: vigilancia y el mito de que una app arregla todo

Hay dos advertencias útiles para no romantizar la tecnopolítica.

  1. Más datos no siempre significa más libertad. Buena parte de la vida digital funciona con extracción de datos y predicción de comportamiento. Eso impacta la esfera pública, la autonomía y la forma en que se puede influir en personas y grupos.
  2. El solucionismo tecnológico es una trampa común. A veces se vende la idea de que los problemas públicos se resuelven con “la plataforma correcta” o “la app correcta”. Ese enfoque puede esconder conflictos reales (desigualdad, derechos, impunidad, corrupción) detrás de promesas de optimización.

En tecnopolítica, el criterio sano es este: la tecnología ayuda, pero también crea costos y concentra poder.

México como subtema: #YoSoy132 en versión “tecnopolítica real”

Para aterrizar todo sin ponernos densos, #YoSoy132 sirve como ejemplo claro: un movimiento que explotó en el contexto electoral de 2011, con un empuje fuerte desde lo digital y un salto rápido hacia movilización presencial.

Tres cosas que enseña, vistas desde la tecnopolítica:

  1. El hashtag fue más que una etiqueta. Operó como punto de encuentro: ayudó a agregar voces, coordinar acciones y construir identidad compartida.
  2. La pelea fue por el relato (y por el ecosistema mediático). Más que “protesta”, fue disputa por visibilidad y representación pública, con redes como palanca para empujar temas y contrarrelatos.
  3. Lo digital y la calle se potenciaron. La energía creció con el acoplamiento: difusión online + presencia offline, una lógica que aparece una y otra vez en movimientos conectados.

Una forma simple de “leer” la tecnopolítica sin perderte

Finalmente, les compartimos un lente práctico para analizar cualquier episodio tecnopolítico con estas preguntas:

  • ¿Quién organiza y con qué estructura? (distribuida, formal, híbrida)
  • ¿En qué plataformas ocurre y qué reglas mandan ahí?
  • ¿Qué se mide y qué se optimiza? (atención, alcance, conversiones, reputación)
  • ¿Qué cambia en el mundo real? (agenda pública, decisiones, cultura política, instituciones)

La tecnopolítica, al final, es eso: política jugando en un tablero donde el código, las reglas de distribución y los datos importan tanto como los discursos.

Referencias

Bennett, W. L., & Segerberg, A.. (2012). The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics. Information, Communication & Society, 15(5), 739–768. doi:10.1080/1369118X.2012.670661.

Castells, M.. (2015). Networks of outrage and hope: Social movements in the internet age (2nd ed.). Polity Press.

Gillespie, T.. (2018). Custodians of the internet: Platforms, content moderation, and the hidden decisions that shape social media. Yale University Press.

Kreiss, D.. (2016). Prototype politics: Technology-intensive campaigning and the data of democracy. Oxford University Press.

Kurban, C., Peña-López, I., & Haberer, M.. (2017). ¿Qué es la tecnopolítica? Esquema conceptual para entender la política en la era digital. IDP. Revista de Internet, Derecho y Política, (24), 3–20. doi:10.7238/idp.v0i24.3061.

Morozov, E.. (2013). To save everything, click here: The folly of technological solutionism. PublicAffairs.

Rivera Hernández, R. D.. (2014). De las redes a las calles: #YoSoy132 y la búsqueda de un imaginario político alternativo. Argumentos. Estudios críticos de la sociedad, (75), 59–78.

Rovira Sancho, G.. (2014). El #YoSoy132 mexicano: la aparición (inesperada) de una red activista. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, (105), 47–66.

Tufekci, Z.. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press.

van Dijck, J., Poell, T., & de Waal, M.. (2018). The platform society: Public values in a connective world. Oxford University Press.

Zuboff, S.. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs. 

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