Imagina que la política ya no se juega sólo en mítines, noticieros, debates o instituciones. Ahora también se juega en “la cancha” de lo digital: algoritmos, métricas, moderación, recomendación, botones, reglas y dinámicas de viralidad.
Eso es, en esencia, la tecnopolítica: usar (o diseñar) tecnología para empujar objetivos políticos, y al mismo tiempo pelear por cómo esa tecnología organiza el poder. Hay una definición muy citada que la resume como una práctica estratégica para “constituir, encarnar o ejecutar” metas políticas usando tecnología.
Lo importante: aquí no basta con analizar mensajes. Toca analizar sistemas.
Cuando quieras entender un episodio tecnopolítico (una movilización, una campaña, una crisis informativa), piensa en tres capas:
Si únicamente ves la capa de “mensajes”, te pierdes la mitad del partido.
Aquí entra un concepto súper útil: la acción conectiva. La idea (muy resumida) es que hoy mucha gente se moviliza sin necesidad de estructuras súper formales, porque la comunicación digital se vuelve parte de la organización misma.
El artículo más citado sobre esto es de W. Lance Bennett y Alexandra Segerberg (The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics)
¿Qué implica en la vida real la acción conectiva?
El lado menos bonito: esa misma flexibilidad a veces dificulta sostener estrategia, negociar, tomar decisiones internas o aguantar cuando el conflicto dura meses.
Muchas veces hablamos de redes como si fueran plazas públicas. Se sienten así, pero no funcionan así. Hay reglas privadas, diseños pensados para captar atención y mecanismos para ordenar lo que ves.
Un libro indispensable para entender esto es The Platform Society, que explica cómo las plataformas se metieron hasta la cocina de la vida social y terminaron chocando con valores públicos como transparencia, equidad, privacidad y rendición de cuentas.
Luego está un tema que suele pasar “debajo del radar”: la moderación. De acuerdo con el libro Custodians of the Internet, de Gillespie, moderar no es un trabajo de limpieza marginal: es un tipo de “gobierno privado” que define qué se permite, qué se castiga y qué se vuelve norma cultural dentro de una plataforma.
En corto: una parte del poder político hoy vive en decisiones como “esto se recomienda”, “esto se etiqueta”, “esto se baja”, “esto se desmonetiza”, “esto no se distribuye”.
La tecnopolítica es más que protesta. Está en campañas electorales y comunicación política cotidiana, donde los equipos trabajan con analítica, segmentación, pruebas A/B, creatividad “iterable” y medición constante.
Un texto muy claro sobre este giro es Prototype Politics, el cual plantea que las campañas entraron a una era “technology-intensive”, donde infraestructura, datos y especialistas ya no son accesorios; son parte del corazón de la competencia electoral.
Esto cambia el juego porque introduce incentivos nuevos:
Nada de esto es automáticamente malo o bueno. El punto es que configura cómo se toman decisiones políticas.
Hay dos advertencias útiles para no romantizar la tecnopolítica.
En tecnopolítica, el criterio sano es este: la tecnología ayuda, pero también crea costos y concentra poder.
Para aterrizar todo sin ponernos densos, #YoSoy132 sirve como ejemplo claro: un movimiento que explotó en el contexto electoral de 2011, con un empuje fuerte desde lo digital y un salto rápido hacia movilización presencial.
Tres cosas que enseña, vistas desde la tecnopolítica:
Finalmente, les compartimos un lente práctico para analizar cualquier episodio tecnopolítico con estas preguntas:
La tecnopolítica, al final, es eso: política jugando en un tablero donde el código, las reglas de distribución y los datos importan tanto como los discursos.
Bennett, W. L., & Segerberg, A.. (2012). The logic of connective action: Digital media and the personalization of contentious politics. Information, Communication & Society, 15(5), 739–768. doi:10.1080/1369118X.2012.670661.
Castells, M.. (2015). Networks of outrage and hope: Social movements in the internet age (2nd ed.). Polity Press.
Gillespie, T.. (2018). Custodians of the internet: Platforms, content moderation, and the hidden decisions that shape social media. Yale University Press.
Kreiss, D.. (2016). Prototype politics: Technology-intensive campaigning and the data of democracy. Oxford University Press.
Kurban, C., Peña-López, I., & Haberer, M.. (2017). ¿Qué es la tecnopolítica? Esquema conceptual para entender la política en la era digital. IDP. Revista de Internet, Derecho y Política, (24), 3–20. doi:10.7238/idp.v0i24.3061.
Morozov, E.. (2013). To save everything, click here: The folly of technological solutionism. PublicAffairs.
Rivera Hernández, R. D.. (2014). De las redes a las calles: #YoSoy132 y la búsqueda de un imaginario político alternativo. Argumentos. Estudios críticos de la sociedad, (75), 59–78.
Rovira Sancho, G.. (2014). El #YoSoy132 mexicano: la aparición (inesperada) de una red activista. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, (105), 47–66.
Tufekci, Z.. (2017). Twitter and tear gas: The power and fragility of networked protest. Yale University Press.
van Dijck, J., Poell, T., & de Waal, M.. (2018). The platform society: Public values in a connective world. Oxford University Press.
Zuboff, S.. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
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