Cuando una persona obtiene una microcredencial, la duda suele aparecer después:
¿y ahora qué hago con ella?, ¿vale la pena compartirla en redes sociales?, ¿sirve de algo subirla a LinkedIn?, ¿o es sólo una imagen más en el perfil?
La respuesta corta es: sí sirve, pero no por presumir, sino porque cumple una función estratégica en cómo se construye hoy un perfil profesional.
En plataformas como LinkedIn, miles de personas pueden tener:
El problema para la mayoría de los profesionales en entornos competitivos es la falta de diferenciación visible. Aquí es donde compartir una microcredencial cobra sentido.
Una microcredencial es una forma efectiva de decir: “esta es una habilidad específica que domino y puedo demostrar”.
Unas de las razones por las que algunas personas dudan en compartir una microcredencial es porque no saben las ventajas que pueden traerles o sienten que “se ve mal” o “se ve forzado”. En realidad, sucede lo contrario cuando se hace bien. Compartir una microcredencial es dar contexto profesional a tu posible empleador.
Es mostrar, de forma clara y concreta, en qué te estás actualizando y qué competencias estás desarrollando para tu trabajo actual o futuro.
Aunque una microcredencial puede compartirse en distintas redes (algunas personas lo hacen incluso en Tinder o Bumble), LinkedIn es el espacio donde más valor genera, por varias razones:
Cuando compartes una microcredencial en LinkedIn:
Este punto es clave.
Una microcredencial no es solo una imagen bonita ni un diploma digital.
Cuando se comparte correctamente, incluye información que la respalda:
Eso cambia completamente su peso profesional. Para quien ve tu perfil, la diferencia es clara.
Compartir una microcredencial genera diferenciación en varios niveles:
1. Hablas de habilidades concretas
En lugar de decir “me interesa la innovación” o “sé usar IA”, estás mostrando lo qué sabes hacer exactamente.
2. Demuestras actualización
Las microcredenciales suelen estar ligadas a temas actuales. Compartirlas comunica que no te quedaste con lo que aprendiste hace años en la universidad cuando las computadoras sólo tenían MS-DOS.
3. Refuerzas tu narrativa profesional
Cada microcredencial suma piezas a tu historia: qué estás construyendo, hacia dónde te estás especializando y qué valor aportas.
¿A quién le sirve compartir una microcredencial?
Compartir una microcredencial es especialmente útil para:
En todos los casos, el objetivo es el mismo: hacer visible el aprendizaje aplicado.
No hay una sola forma correcta, pero suele funcionar bien cuando:
Lo importante es darle contexto: explicar brevemente qué valida y por qué es relevante para tu trabajo.
Microcredenciales en IEXE
En IEXE, los alumnos ya pueden obtener y compartir microcredenciales como parte de su formación, tanto en programas universitarios como en cursos de capacitación especializada.
Si quieres conocer cómo funcionan y qué opciones están disponibles, puedes explorarlas aquí:
Explorar estas opciones es el primer paso para convertir tu aprendizaje en evidencia profesional visible y aprovechar al máximo el valor de compartirlo.
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