ChatGPT no te reemplaza, pero sí cambia tu manera de trabajar - IEXE Universidad

ChatGPT no te reemplaza, pero sí cambia tu manera de trabajar

Imagen de autor

Por Expost

Redactor en EXPOST

icono de calendario17/03/2026 1 min de lectura
ChatGPT esta cambiando la forma en que se crea contenido, se busca información y se enfrentan tareas cotidianas
icono fuente
  • ChatGPT se ha convertido en una herramienta clave para investigar, escribir y organizar ideas con mayor rapidez.
  • Cada vez más personas usan inteligencia artificial en su trabajo y en su vida diaria para resolver dudas, ahorrar tiempo y tomar decisiones.
  • ChatGPT está cambiando la forma en que se crea contenido, se busca información y se enfrentan tareas cotidianas.

Hubo un tiempo en el que escribir una entrada de blog me tomaba horas que se iban como agua. Esto, por supuesto, incluía pensar el enfoque, buscar fuentes, ordenar ideas, borrar un inicio que no convencía, volver a empezar, pelearme con un subtítulo, abrir veinte pestañas y terminar con la sensación de que todavía faltaba algo.

Hoy sigo escribiendo. Sigo pensando títulos, afinando tonos, cuidando el ritmo de cada párrafo y preguntándome si una idea realmente vale la pena. La diferencia es que ahora no trabajo sola: me auxilio de ChatGPT.

Y quiero decirlo con claridad, porque aquí está el punto importante: ChatGPT no sustituyó mi trabajo. No piensa por mí, no decide por mí, no conoce a mi audiencia mejor que yo y no tiene el criterio que da la experiencia de escribir para personas reales. Lo que sí hace es ayudarme a avanzar más rápido en partes del proceso que antes me consumían demasiado tiempo.

Para mí, esa es la diferencia entre reemplazar y potenciar. Una cosa es delegar por completo una tarea. Otra muy distinta es usar una herramienta para trabajar mejor.

Lo curioso es que esta experiencia personal no es una rareza. Se parece bastante a lo que muestra la investigación sobre cómo se usa ChatGPT en el mundo real.

Un working paper del NBER, How People Use ChatGPT, documenta que para julio de 2025 la herramienta ya recibía alrededor de 18 mil millones de mensajes por semana enviados por 700 millones de usuarios, lo que equivale aproximadamente al 10 por ciento de la población adulta mundial. En este sentido, estamos ante una tecnología que ya entró a la vida cotidiana de muchísimas personas.

¿Para qué se usa ChatGPT?

De acuerdo con la investigación, una de las categorías de uso más importantes es Writing. De hecho, junto con Practical Guidance y Seeking Information, concentra casi el 80 por ciento de las conversaciones. Es decir, la gente usa ChatGPT sobre todo para tres cosas muy terrenales: buscar orientación práctica, encontrar información y escribir mejor o más rápido.

  • ¿Me ayudas a escribir esto sin que suene acartonado?
  • ¿Me resumes este documento sin que me pierda lo importante?
  • ¿Cómo puedo explicar este tema para que cualquiera lo entienda?
  • ¿Esta idea sí da para una entrada de blog o mejor la suelto?

No sé si esas sean las preguntas exactas que más se repiten en ChatGPT, pero sí se parecen bastante a las que millones de personas le hacen todos los días. Y, si soy honesta, también se parecen mucho a las mías.

Cuando trabajas haciendo contenido, y hablo desde mi experiencia, ChatGPT te puede ayudar con un mapa inicial de un tema, una lista de preguntas que valga la pena responder para desarrollarlo, un resumen de un documento largo que sirva como base o hasta una propuesta de estructura. Desde ahí la mayoría de las veces comienzo yo.

Subrayo esto porque importa: esa primera ayuda no reemplaza el oficio. Que una herramienta te dé una base no significa que ya hizo el trabajo completo. La elección del enfoque, la sensibilidad del lenguaje, el criterio para decidir qué sí entra y qué no, el contexto de marca, el tono, la revisión de datos y la responsabilidad final siguen siendo humanos. En mi caso, siguen siendo míos.

La vez que ChatGPT creyó que yo era hombre

Hace poco hice una prueba sencilla, casi por curiosidad. Le pregunté a ChatGPT cuál creía que era mi género. Y respondió que pensaba que yo era hombre. No me ofendió; pero sí me hizo ruido.

Me hizo ruido porque yo nunca le había dicho eso. Así que la respuesta venía de una inferencia, no de un dato explícito. ChatGPT se había armado una suposición con señales indirectas: los temas que trabajo, el tipo de tareas que resuelvo, el lenguaje que uso y los contextos donde me muevo. Marketing, datos, WordPress, estrategia, analítica, liderazgo de proyectos. En algún punto, la máquina tomó ese conjunto de pistas y construyó una imagen equivocada.

Ese pequeño tropiezo me hizo pensar en algo más grande: durante mucho tiempo, incluso en tecnología, se ha asumido que ciertos espacios, ciertos lenguajes y ciertas herramientas “se ven” más masculinos. Y justo por eso me pareció interesante, ya que la investigación menciona una brecha de género que se ha ido cerrando con rapidez.

En enero de 2024, entre los usuarios cuyos nombres podrían clasificarse como típicamente masculinos o femeninos, solo 37 por ciento correspondía a nombres típicamente femeninos. Para julio de 2025, esa proporción ya había subido a 52 por ciento. Es decir, la adopción dejó de parecerse tanto al perfil del “early adopter” tecnológico de siempre y empezó a abrirse mucho más.

Esa cifra, además de hablar sobre quién usa una herramienta, revela mucho sobre quién se siente con permiso de usarla, quién la incorpora a su vida diaria y quién encuentra valor en ella. Tal vez al principio ChatGPT fue visto como un juguete para perfiles técnicos o para personas muy metidas en el mundo digital, sin embargo, con el tiempo, mutó a una herramienta cotidiana.

Y eso también explica por qué el estudio encontró un crecimiento especialmente rápido en países de ingresos bajos y medios. Cuando una tecnología empieza a servir para estudiar, entender trámites, escribir mejor, ahorrar tiempo, resolver dudas prácticas o preparar ideas, deja de ser un lujo curioso y se vuelve una ventaja concreta.

¿Qué está buscando la gente cuando abre ChatGPT?

A mí me gusta pensar que las personas no abren ChatGPT solamente para “pedir tareas”. Lo abren porque necesitan destrabar algo. Ese “algo” es a veces una duda, una decisión o un párrafo que no termina de salir. En otras ocasiones, es una explicación que, en internet, aparece repartida en veinte sitios distintos, llena de tecnicismos o mal organizada.

Quizá por eso el estudio encontró que casi la mitad de los mensajes, 49 por ciento, cae en la lógica de Asking: pedir, consultar, orientarse; otro 40 por ciento se ubica en Doing, es decir, tareas orientadas a producir algo, como redactar, planear o programar; y 11 por ciento corresponde a Expressing, una categoría más ligada a reflexión, exploración personal o juego. En este sentido, el gran valor de ChatGPT no está nada más en “hacer cosas”, también en ayudar a pensar mejor qué hacer.

Yo tengo mi propia hipótesis sobre esto: vivimos rodeados de información, pero no necesariamente de claridad. Sobran datos, faltan filtros; sobran resultados, falta contexto; sobran respuestas genéricas, faltan respuestas situadas. Así, Chatgpt resulta una interfaz para ordenar el caos, más que una máquina de generación de texto.

Eso ayuda a explicar por qué Seeking Information, Practical Guidance y Writing dominan el uso. La gente no siempre quiere “la respuesta definitiva”; muchas veces quiere una respuesta útil, aterrizada, que le sirva para dar el siguiente paso.

Escribir con ayuda no es dejar de escribir

Hay otro hallazgo del paper que me parece especialmente revelador para quienes trabajamos con palabras: dentro del uso laboral, la escritura abarca más terreno.

Gran parte del tiempo, la gente usa ChatGPT para editar, corregir, traducir, resumir o pulir textos que ya existen. Eso se parece muchísimo a lo que hago yo. No llego con una hoja en blanco para que la herramienta me resuelva la vida; llego con una intención, con un criterio, con un borrador mental o real, y uso la herramienta para afinar.

Eso, para mí, desmonta dos ideas muy repetidas. La primera: que usar IA es sinónimo de dejar de pensar. La segunda: que usar IA se traduce en que el trabajo creativo ya no vale. En realidad, muchas veces sucede lo contrario. Cuando una herramienta te ahorra tiempo en lo mecánico, te obliga a ser todavía más claro en lo importante: qué quieres decir, para quién lo dices y por qué debería importarle a alguien.

También me llamó la atención otra cosa: solemos imaginar que ChatGPT se usa sobre todo para programar o para temas muy técnicos. No obstante, la investigación dice que la programación representa apenas 4.2 por ciento de los mensajes. Es mucho menos de lo que el imaginario popular sugiere, lo cual refuerza la idea de que la IA se volvió una herramienta más amplia, menos encerrada en nichos.

No todo es trabajo, y eso también dice algo

Otro dato importante: el uso no laboral ya pesa más que el laboral. Entre junio de 2024 y junio de 2025, la proporción de mensajes no relacionados con trabajo pasó de 53 por ciento a 73 por ciento. Aproximadamente 30 por ciento del uso en planes de consumo es laboral y cerca de 70 por ciento no lo es. Sí, ChatGPT más que en oficinas, agencias, aulas o equipos de trabajo, se ha instalado en la vida diaria para planear, entender, comparar, escribir, aprender, decidir. Sin duda, la frontera entre trabajo y vida cotidiana cada vez es más porosa.

Mucha gente imagina que ChatGPT vive lleno de preguntas futuristas o solicitudes extravagantes, pero en realidad su fuerza parece estar en cosas mucho más terrenales: “explícame esto fácil”, “ayúdame a redactar”, “ordena esta información”, “¿por dónde empiezo?”. Quizá por eso cada vez se usa más fuera del trabajo.

No porque la gente quiera conversar con una máquina por deporte, es porque entre pendientes, prisas y exceso de información, cualquier herramienta que ayude a despejar el camino se vuelve tentadora.

Entonces, ¿qué hace realmente esta herramienta?

Si tuviera que resumirlo en una frase, diría esto: ChatGPT no hace mi trabajo, pero sí me ayuda a hacerlo mejor.

Me ayuda a investigar más rápido, sí.
Me ayuda a ordenar ideas, sí.
Me ayuda a destrabar textos, sí.
Me ayuda a encontrar caminos cuando un tema parece demasiado grande, sí.

¿Qué no hace? No reemplaza mi criterio. No sustituye la experiencia de conocer a mi audiencia. No entiende por sí solo qué matiz conviene, qué frase suena forzada, qué dato necesita verificarse mejor o qué historia vale la pena contar. Tampoco se hace responsable de lo que publico. Esa parte sigue siendo mía.

El paper concluye que buena parte del valor económico de ChatGPT está en el apoyo para tomar decisiones y en la mejora del juicio, especialmente en trabajos intensivos en conocimiento. Así, acompaña procesos mentales, acelera decisiones y facilita trabajo intelectual. Esto se nota mucho cuando se vive de investigar, redactar y dar forma a ideas para otros.

Lo interesante de una herramienta como ChatGPT es que también está modificando nuestra relación con el tiempo y con la expectativa de respuesta inmediata.

Escribimos o investigamos en entornos saturados de información y bajo una presión constante por resolver rápido, entender rápido y publicar rápido. Por ende, ChatGPT y otras inteligencias artificiales como esta son una especie de atajo. Pensemos en cuánto de nuestro día se iba en fricciones, búsquedas dispersas o tareas intermedias que no siempre aportaban valor real. Su presencia, por lo tanto, acelera procesos y nos obliga a preguntarnos qué vale la pena seguir haciendo de la misma manera y qué necesitamos cambiar.

Referencias

Chatterji, A., Cunningham, T., Deming, D. J., Hitzig, Z., Ong, C., Shan, C. Y., & Wadman, K. (2025, septiembre). How people use ChatGPT (Working Paper No. 34255). National Bureau of Economic Research.

Imagen de autor

Expost

Redactor en EXPOST
Redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los derechos reservados IEXE 2022 Aviso de Privacidad Contacto

IEXE Universidad